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La vulnerabilidad infantil en el tránsito

La capacidad de los niños para comprender y seguir las reglas de seguridad vial se desarrolla gradualmente. Se estima que entre los siete y los nueve años comienzan a aprender y aplicar estas reglas de manera efectiva, pero antes de esta edad, dependen de la supervisión de adultos para circular de manera segura por las calles.

En general, los niños menores de nueve años tienen una estatura baja que les impide ver y ser vistos adecuadamente en lugares donde se mueven muchos vehículos. Esto aumenta el riesgo de sufrir un siniestro vial, ya que su campo de visión es limitado y pueden no ser conscientes de la velocidad y la distancia de los vehículos. Por estas y otras razones no menos importantes, se afirma que la seguridad de los niños en el tránsito también depende de las decisiones de los adultos a su cargo. Dicho de otro modo, debido a que los más pequeños no tienen la autonomía para decidir cómo y cuándo cruzar la calle, su seguridad está en manos de las personas mayores que los acompañan. Los especialistas en seguridad vial observan, además, que a medida que los niños crecen, tienden a asumir más riesgos, como cruzar calles sin prestar atención o andar en bicicleta sin casco. Estas conductas aumentan su exposición a situaciones peligrosas en el entorno vial, por lo que debe ser tenido en cuenta por las familias para hablar con ellos de estos temas a fin de reducir los riesgos. Según las estadísticas, el 38% de los niños lesionados o fallecidos en siniestros viales son peatones. Por eso es muy importante generar conciencia sobre los riesgos a los que se exponen.

No está de más recordar que, en la vía pública, todos los conductores de vehículos deben otorgar siempre la prioridad de paso a los peatones que cruzan en forma correcta la calzada por las esquinas o sendas peatonales, y con el semáforo a su favor donde lo hay, tal cual lo establecen las leyes del tránsito.

Es importante que los conductores, a la hora de estar al frente de un volante, tengan presente que se debe respetar la prioridad del peatón. Un especial llamado de atención requieren los conductores de motocicletas que se desplazan a una velocidad peligrosa entre otros vehículos que están en fila, detenidos por un semáforo en rojo. Muchos peatones, confiados por tener habilitado el paso, cruzan unos metros antes de la senda peatonal y corren el riesgo de ser atropellados por estas motocicletas que vienen muy rápido.

La Carta de los Derechos del Peatón aprobada hace más de tres décadas por el Parlamento Europeo y que inspiró a legisladores y organizaciones no gubernamentales de distintos países, entre ellos el nuestro, a promover iniciativas para fomentar el respeto y la convivencia en el espacio público, recuerda que el peatón tiene derecho a vivir en centros urbanos o rurales organizados a medida del hombre y no del automóvil, y a disponer de infraestructuras a las que se pueda acceder fácilmente a pie o en bicicleta.

La mencionada Carta europea de los Derechos del Peatón, dedica especial atención a los niños, los adultos mayores y las personas con discapacidad. El texto señala expresamente que estos grupos tienen derecho a que la ciudad constituya un lugar de socialización y no de empeoramiento de su situación de vulnerabilidad. También destaca la necesidad de crear entornos urbanos que prioricen la seguridad de los peatones, especialmente de los más vulnerables, como los niños. Para ello, observa este instrumento, se deben realizar infraestructuras adecuadas, como veredas amplias, cruces peatonales seguros y barreras que separen las áreas de tránsito de las zonas peatonales. La carta promueve también la idea de "ciudades caminables", es decir ciudades donde el diseño urbano facilita el desplazamiento a pie. Esto, aseguran los especialistas, no solo beneficia a los niños, sino a toda la comunidad, creando un entorno más accesible y seguro para todos los ciudadanos. En otro de sus párrafos, el mencionado instrumento sugiere la creación de áreas destinadas al juego y la socialización, donde los niños puedan interactuar de manera segura. Estos espacios deben estar diseñados para ser accesibles y fomentar la actividad física, lo cual es fundamental para el desarrollo de los más pequeños.

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