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Miedo, vulnerabilidad, valentía y cómo salir “distintos” hacia la nueva normalidad

En la columna de hoy, vamos a hablar de miedo, vulnerabilidad y valentía. Soy una apasionada de la historia, y si algo tiene la misma –además de la famosa frase “la escriben los que ganan”, es que constantemente “ya pasamos por eso”. ¿Ya pasamos por pandemias, muertes globales por errores de líderes, teorías conspirativas, discriminación por enfermedades, racismo?, sí. O quizás nunca salimos de eso. Si algo tienen en común, todas estas cosas es el miedo, la vulnerabilidad, y la valentía.

Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre
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 Cuando me fui a estudiar, puse todos mis miedos: a la ciudad, la pensión, la profesión, y la soledad en una mochila, pero muy decidida a enfrentarlos.

Desde que comenzó la cuarentena, cada mañana, suelo despertarme con el celular, pongo música o escucho un podcast (una serie de entrevistas, libros o reflexiones en audio, a través de una aplicación). 

Un lunes, arranque con el podcast de Charuca “Jefa de tu vida”. Charo Vargas, Charuca, es una emprendedora española que realiza agendas muy hermosas, y tiene un don para entrevistar (recomendación número 1).

En este caso, hablaba con una creativa, Michelle Poller (venezolana) que se había convertido en conferenciante y creadora de un movimiento llamado “Hello Fears” (hola miedos), y entre algunas citas que, utilizó apareció el nombre de Brené Brown. Hasta aquí, la charla fue interesante. Quedó ese nombre –el de Brené- en mi memoria. 

Suelo mirar series, mayormente, en Netflix, pero también me gustan los docuseries (como los llaman ahora). Al día siguiente de escuchar el podcast, comencé a ver  The Alienist (sin hacer spoiler, es una versión de Sherlock Holmes, pero al revés: un médico forense, que tiene a una empleada de la justicia como aliada), no es recomendable para verla durante el almuerzo. 

En este primer capítulo, aparece un personaje real Theodere Roosevelt (según los libros, además de ser el 26° presidente de los Estados Unidos, es recordado “por su personalidad exuberante, su amplitud de intereses y logros, su personalidad de cowboy, y su liderazgo del Movimiento Progresista, un período de activismo social y reforma”)

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Quizás nos falta ver dentro nuestro, para encontrar las armas. No podemos elegir las batallas, y a veces, tampoco cuándo darlas, pero sí cómo pelearlas.

A la noche, ese mismo día, me meto a buscar documentales, algo más ligero para cenar, y me encuentro -oh coincidencia- con Brené Brown. Ese nombre lo escuché en algún lado, pienso, y doy play. 

Y de nuevo, oh sorpresa, cuando esta señora, que estoy escuchando, comienza a hablar de Tedy Rosselvet, como personaje inspirador de su libro, en un momento en el que ella estaba atravesando una crisis por haberse “arriesgado” en una charla de TEDxTalk, que resultó ser, hoy en día, una de las más vista de esta plataforma (los invito a buscarla en YouTube). 

Ella cita a Roosevelt en un reconocido discurso: “El hombre en la arena”

“No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza, o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.

El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota”.

¿Ser vulnerable, es ser valiente?. “Estar en la arena”, te da dos opciones, pero no estar no te da ninguna.

Se habla mucho, en estos tiempos de “salir distintos” hacia la “nueva normalidad”. Quizás, salir distintos, implique enfrentar los miedos, la vulnerabilidad (es), salir a la arena. ¿Por qué?, porque si algo nos mostró esta pandemia es que nadie es dueño de su tiempo en la tierra. Siempre fue así, solo que nos olvidamos.

Días después, una semana antes de cumplir mis 40, decidí ponerle fin a un proyecto personal que duró 10 años, y que fue exitoso –desde el contenido, no financieramente jajjajajaja-. Lo venía pensando, pero tenía miedo de dar el paso. Perder “eso” que yo creía era lo único propio, lo único que me daba felicidad “hacer”. Así, surgieron estas columnas. 

En febrero, antes de la pandemia, lo había pensado para “las cosas que iba a hacer después de los 40”, pero me di cuenta que era retrasar un paso que ya estaba decidido. 

 “No es tan fácil”, me dirán. Yo lo decía –lo suelo decir, aún- pero en la arena, no queda otra. “Conquisten sus miedos, y les prometo que conquistarán la muerte”, decía Alejandro Magno; así como también dijo “no tengo una sola parte de mi cuerpo, que no tenga cicatrices”, yo agregaría que en el alma y el corazón, también las tenemos. Murió joven, y traicionado, conquistando sus miedos, mientras buscaba conquistar el mundo.

Las analogías y metáforas son tiranas cuando ponemos sobre la mesa los cambios obligados que nos ha generado la pandemia: los que perdieron un trabajo, un emprendimiento, ni hablar un ser querido; pero ahí sigue el mundo, ahí está la arena, esperándonos a nosotros, cual gladiadores ante nuestros miedos, nuestras vulnerabilidades, seguros que encontraremos la valentía de reconocerlos y enfrentarlos.