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Una amenaza para la salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recordó que la resistencia a los antibióticos es en la actualidad una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Según los expertos del organismo internacional, esto se debe a que la resistencia antimicrobiana puede afectar, en cualquier país, a personas de todas las edades.

A mediados de 2015, la Organización Mundial de la Salud aprobó un plan de acción global sobre esta problemática. Desde entonces, el organismo promueve todos los años una campaña de sensibilización bajo el lema "Antibióticos: manéjalos con cuidado". Se denomina resistencia microbiana al fenómeno por el cual bacterias, virus, hongos y parásitos se vuelven resistentes a los medicamentos que se emplean para combatirlas. Cuando eso ocurre, el tratamiento de infecciones comunes se vuelve una tarea mucho más compleja y difícil. El año pasado el sistema europeo de salud encendió las alarmas al tomar estado público los casos de soldados heridos en la guerra en Ucrania que presentaron infecciones provocadas por patógenos resistentes a los fármacos que se utilizan en los tratamientos. De inmediato, esa situación se puso en conocimiento de los responsables del Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos, que recopila, a instancias de la OMS, analiza e intercambia datos con todos los países para orientar la toma de decisiones, especialmente en lo relacionado con la vigilancia de infecciones resistentes, las medidas de prevención y control de infecciones, la regulación del uso y la eliminación apropiada de antibióticos.

Por su parte, la organización Médicos Sin Fronteras advierte que el problema de la resistencia antimicrobiana puede hacer que, en un futuro no muy lejano, las heridas y enfermedades comunes que hasta ahora son fáciles de tratar con los actuales fármacos sean mortales otra vez. "Desde heridos de guerra en Jordania, hasta recién nacidos en Pakistán, pacientes quemados en Haití, o personas con tuberculosis multirresistente en Sudáfrica y Europa del Este, vemos infecciones resistentes a los medicamentos en todo el mundo, incluyendo aquellas que solo pueden ser tratadas con antibióticos de última línea", señaló el año pasado la organización de profesionales de la salud a través de un comunicado. Científicos de Reino Unido, Canadá y Corea del Sur tomaron nota de esa advertencia y observaron que hubo cambios en virus y bacterias que ponen en riesgo la efectividad de quimioterapias, cesáreas y tratamientos odontológicos, entre otros procedimientos. La preocupación principal es que, como se dijo, una simple herida que hasta ahora es perfectamente manejable en cualquier centro de atención de la salud podría transformarse en un caso grave si el aumento de la resistencia a los antibióticos no se detiene a tiempo. A este punto se llegó porque uno de los hábitos más peligrosos que está extendido, tanto en Argentina como en otros países del mundo, es el empleo de antibióticos que sobraron a otros pacientes, lo que se realiza por supuesto sin ningún tipo de supervisión médica.

En nuestro país el Senado de la Nación aprobó, en agosto de 2022, una ley que promueve el uso responsable de antibióticos. Se trata de la ley de Prevención y Control de la Resistencia Antimicrobiana, que regula el expendio y empleo de este tipo de fármacos y busca fortalecer el manejo y la gestión en instituciones de salud para prevenir o disminuir infecciones, mejorar la gestión de la prescripción, dispensa y presentaciones de antimicrobianos y a establecer criterios consensuados en la gestión de antimicrobianos en el sector de la agricultura y la ganadería. Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud, antes de la pandemia de Covid-19 la resistencia a los antimicrobianos fue responsable directo de 1,27 millones de muertes ocurridas en todo el mundo, en casos en los que se detectó que bacterias, virus, hongos o parásitos no respondieron a los medicamentos que antes los eliminaban, debido a cambios genéticos y adaptación de los mismos microorganismos. Frente a este escenario, es necesario que los profesionales de la salud prescriban antimicrobianos solo cuando sea necesario y en las dosis adecuadas. También es fundamental que la ciudadanía tome conciencia del problema y, al mismo tiempo, que se implementen sistemas de vigilancia para monitorear la resistencia y las infecciones, con el objetivo de hacer frente a este serio problema.

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