Seis manos litoral: el encuentro gastronómico que resaltó los sabores regionales
El Fogón de los Arrieros fue el lugar elegido para el encuentro entre los comensales y los sabores regionales. Ese combo perfecto que parecía tener un sinfín de ingredientes, conocidos por todos, pero desconocidos en combinación y variación.

Gunther Moros (Misiones), Vidal Domínguez (Paraguay) y Carlos Lösch (Resistencia), fueron los chefs que estuvieron a cargo de las recetas que se disfrutaron durante la velada. El coktail de bienvenida era un chipa so´o de carpincho, el cual venía acompañado de un chiriqui misionero que consistía en caña, miel y pomelo.

Luego, la entrada consistía en un chorizo misionero sobre un colchón de reviro con ynambu rupi,a (huevo de codorniz silvestre). Una combinación de sabores que probablemente uno no elegiría, pero cuando las distintas texturas se entremezclaban en el paladar dejando un gusto exquisito. Para muchos, por momentos, parecía gusto a poco, pero volvían aparecer las mozas, con su excelente atención y dejaban los siguientes platos a degustar.

El pacú en representación de los sabores del rio se hizo presente para que los degustantes puedan sentir una frescura en el sabor, ya que venía acompañado de un puré fermentado de mandioca con maracuyá. Luego llegó una carne, un vacío cocido en larga cocción con especies un kiveve con barbacoa de pitanga.

Los postres fueron los platos para coronar una noche donde la historia de la unión gastronómica entre Paraguay y Argentina no faltaron. De la mano de Vidal Domínguez cada paso tuvo su explicación, el porqué del maridaje, su cocción, su identidad y como fue para que cada territorio se adueñara y adaptara a estos nuevos gustos.

Si bien el "pre postre" sorprendió a todos cuando anunciaron un alfajor de yerba mate, producido en la provincia de Misiones, el postre fue el que se llevó varios de los aplausos. Un helado de mandioca con dulce de leche y una pannacotta de queso Paraguay.
La hermandad con los paraguayos se sintió en cada explosión de sabores, en un intercambio cultural a través de la gastronomía, el cual prometieron repetir en Misiones y también en Asunción. Este es el camino para hablar de identidad, conocer los sabores del litoral y dejar de lado nuestras propias barreras culturales.












