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Emergencia global por la viruela del mono

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional son cinco los casos de viruela del mono registrados en nuestro país hasta la fecha. Tres de ellos registran antecedentes de viaje o contacto con viajeros, mientras que un caso no presenta antecedentes de viaje y el restante se encuentra en investigación epidemiológica. Este nuevo escenario en materia sanitaria obliga a adoptar medidas de prevención, para reducir el riesgo de la propagación de la enfermedad.

Y una de las medidas de prevención es disponer de información sobre las características de esta enfermedad, sobre cuáles son las vías de transmisión y qué se debe hacer para prevenirla. En primer lugar, es importante recordar que la viruela símica es una enfermedad producida por un virus que se transmite de animales a humanos. Pero también es posible que se transmita de una persona a otra, aunque para ello tiene que haberse producido un contacto físico. Según la información brindada por la Organización Mundial de la Salud, el período de incubación de la enfermedad puede oscilar entre los seis y los trece días. De todos modos, los especialistas explican que en la mayoría de los casos estudiados la enfermedad se mostró que se autolimita y los síntomas generalmente se resuelven de manera espontánea en un período que va desde los 14 a los 21 días. Por otra parte, se sabe que este tipo de viruela se caracteriza por dejar lesiones en la piel o mucosas y suele causar aumento de temperatura corporal, cansancio, dolor muscular o de cabeza, inflamación de los ganglios y dolor en la región genital. Cabe recordar que en 2022 ya hubo una emergencia global por esta misma enfermedad que, afortunadamente, pudo ser controlada. Debido a que la vacuna disponible todavía no ha recibido el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud, las políticas preventivas hacen hincapié en la necesidad de evitar el contacto piel con piel con personas que estén cursando la enfermedad o que muestren síntomas como fiebre, malestar general o lesiones en la piel.

Tras la declaración de emergencia global que hizo la OMS la semana pasada por los brotes de esta enfermedad, la mayoría de los países -incluido el nuestro- pusieron en práctica varias acciones clave para la detección, control y prevención de la enfermedad.  Van desde la vigilancia epidemiológica, pasando por un refuerzo en controles en los puntos de acceso con controles en aeropuertos, puertos y puntos de entrada terrestre para detectar posibles casos. En otras palabras, se prioriza la vigilancia epidemiológica para facilitar la detección temprana de casos. Esto implica un seguimiento riguroso de los contactos de personas infectadas y la aplicación de protocolos de aislamiento cuando sea necesario.

Es importante que, en este contexto, continúen las campañas de información a la población para dar a conocer los síntomas de la viruela del mono y las formas de contagio, lo que es fundamental para la identificación temprana de casos. Según los expertos, en caso de detectar una situación sospechosa, se deben activar los protocolos específicos para el aislamiento de la persona afectada, minimizando así el riesgo de transmisión. Hay que tener en cuenta que la nueva variante del virus está asociada a una transmisión sostenida, así como a la aparición de casos en una gama de grupos de edad más amplia que en brotes anteriores, incluidos los niños.

A nivel global, se ha informado la aparición de brotes de viruela del mono en más de una docena de países, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a catalogar la situación como una emergencia de salud pública. En África, en tanto, se han registrado más de 500 muertes relacionadas con la enfermedad, lo que hizo que la OMS reitere su llamado a la acción a la comunidad internacional para controlar la propagación. Los especialistas recuerdan que en la actualidad no existen tratamientos específicos aprobados para la viruela del mono, pero hay opciones de manejo y medicamentos antivirales que pueden ser utilizados en ciertos casos.

Por último, es importante observar que la viruela del mono puede ser particularmente grave en personas con sistemas inmunes debilitados, como aquellos infectados por el VIH o que están recibiendo tratamientos inmunosupresores.

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