De la hipocresía a la falsedad
Señor director de NORTE:
El actual oficialismo, bajo las consignas que sostuvieron durante largo tiempo, desde una oposición irresponsable y la mayoría de las veces mentirosa, sigue relatando la realidad con discursos que nada tienen que ver con ella.
Las escuelas de la modalidad de gestión social siempre han sido un blanco de los más preferidos para ser embestidos por quienes hoy ostentan el poder político de nuestra provincia. A su modo, siempre con verdades a medias, sin datos duros ni objetivos, sin que medie más que la mera opinión (muchas veces construidas desde los mismos centros de opinión que comulgan con el prejuicio y el estereotipo en referencia con estas escuelas), se han encargado de desprestigiar y desacreditar el trabajo de instituciones que llevan años de trayectoria.
Lo volvemos a decir —como tantas otras veces—: esta modalidad de gestión está contemplada en la Ley de Educación Nacional N° 26.206, en su Artículo 14° donde claramente determina que "el Sistema Educativo Nacional es el conjunto organizado de servicios y acciones educativas reguladas por el Estado que posibilitan el ejercicio del derecho a la educación; y que lo integran los servicios educativos de gestión estatal y privada, gestión cooperativa y gestión social, de todas las jurisdicciones del país, que abarcan los distintos niveles, ciclos y modalidades de la educación".
En correlato con la Ley de Educación Nacional, tenemos en nuestra provincia la Ley N° 1887 – E, Ley Provincial de Educación que en su Artículo 23° establece:
"El Estado provincial reconoce, autoriza y supervisa el funcionamiento de instituciones educativas de gestión estatal y privada, gestión cooperativa y gestión social y financia además las de gestión social indígena. Asimismo, en su Artículo 24 expresa: el Sistema Educativo Provincial es el conjunto organizado de servicios y acciones reguladas por el Estado que posibilitan el ejercicio del derecho a la educación. Lo integran los servicios educativos de gestión estatal privada, cooperativa y social, que abarcan los distintos Niveles, Modalidades, Regímenes Especiales y Servicios Educativos".
Es decir que la idea de instalar la ilegalidad de este modo de gestión es, como mínimo, deshonesta por parte de quienes lo hacen.
Expresar, como se ha hecho, que "aparecieron", es un planteo injusto para con quienes han gestionado durante años la escolaridad de los sectores más postergados de una educación tradicional, en la que todavía rigen parámetros de escolaridad que expulsan, más de lo que incluyen. En más de los casos, no han sido creación antojadiza, sino institucionalización de un recorrido que ya lo tenían y lo hacían dentro de su propia comunidad. Imponer la idea de una conducta caprichosa en el reconocimiento e institucionalización es falsa. Lo que sí hubo es un Estado presente que supo responder y atender a las demandas de la sociedad.
Un capítulo aparte merece la expresión "adoctrinamiento ideológico", muy difundida también por quienes con falta de honestidad ideológica fomentan estas premisas en la sociedad.
La educación promueve el desarrollo de pensamiento propio, la autonomía y, por lo tanto, tiende a comprender la realidad desde el pensamiento crítico. Por el contrario, el adoctrinamiento se lleva adelante en espacios cerrados de grupos o comunidades en los que prevalece el pensamiento mágico como forma de abordar el mundo.
Qué es la educación sino la multiplicación de las ideas en pos del desarrollo intelectual y de la profundización del conocimiento.
Al contrario de lo que sostienen desde el oficialismo, diciendo que sólo las instituciones de gestión social son instituciones ideologizadas, la verdad es que las instituciones educativas, —cualquiera sea su organización— están atravesadas por cuestiones ideosincráticas, culturales y sociales.
En la larga historia de la educación pública argentina, los matices y contextos siempre han sido considerados para la construcción de sentido de nuestra argentinidad. Por eso no es correcta la imputación para estas escuelas que su problema sea lo ideológico, ya que la propia Ley de educación fundacional, la Ley 1420/1884, es profundamente ideológica. Además, si corresponde preocuparse por "irregularidades" en el cumplimiento del desarrollo curricular, el funcionamiento orgánico y administrativo de estas escuelas, corresponde hacerlo por todas las escuelas, más allá de su modalidad de gestión, ya que las irregularidades pueden atravesar a cualquier tipo de institución o a cualquier sector del sistema educativo.
Llama poderosamente la atención los discursos que se alegan, en tono de desacreditar o desvalorizar la creación de las escuelas de gestión social, cuando en el seno de la Comisión de Educación, Cultura y Biblioteca Legislativa se está discutiendo y evaluando el proyecto de ley que pretende enriquecer la reglamentación de las escuelas de gestión social.
Proyecto, además, presentado por la gestión gubernamental del año 2022, que tiene su antecedente en otro presentado oportunamente en el año 2019 y que también proponía reglamentar las escuelas en cuestión.
Tal fue la buena voluntad del justicialismo "en estos dieciséis años" que en dos oportunidades se presentaron proyectos para mejorar la vida institucional de las escuelas de gestión social y en la actualidad continúa viva esa llama de justicia curricular para los y las estudiantes como así también el cuidado de los puestos de trabajo de los y las docentes, aún más cuando tiene "preferencia" en su tratamiento para la próxima sesión legislativa.
Probablemente el firme compromiso en regularizar estos establecimientos educativos, que se ha tenido en la gestión anterior, es lo que prevalece al lograr sumar al actual oficialismo a un proyecto mancomunado que atienda la educación de nuestros pibes y nuestras pibas.
Aquí el debate debería ser cómo hacemos para seguir incorporando a estos sectores que aún siguen siendo vunerables, más que achacar contra quienes han intentado incluir y contener.
¿Qué ha hecho hasta hoy el oficialismo para favorecer al sistema educativo?
¿Desde qué superioridad moral esgrimen sus denuncias aquellos quienes no han hecho más que desfinanciar, en complicidad con sus aliados en el ámbito nacional, a la educación provincial?
Son muchos los autores y autoras que nos explican y ponen claridad sobre esto, algunos de ellos son Myriam Feldfeber, Nora Gluz, Graciela Belli o Diego Rosemberg, quienes a través de distintas investigaciones publicadas y documentos socializados, no dudan en coincidir con la idea de que las escuelas de gestión social constituyen un universo tan grande como heterogéneo; que fueron creadas por asociaciones civiles, fundaciones, comunidades religiosas, organizaciones de base o cooperativas, que a su vez pueden ser de padres, de docentes o de padres y docentes.
Algunas provienen de la tradición de las ligas agrarias del Noreste yerbatero; otras, del Movimiento Campesino y están aquellas que surgieron a partir de la autoorganización vecinal para la creación de jardines maternales en los barrios humildes. Un puñado nació a partir del trabajo cristiano de base y otras se fundaron como respuesta y resistencia a la reducción del Estado a la mínima expresión en los años 90, impulsadas por habitantes de asentamientos en zonas vulnerables, obreros de empresas y fábricas recuperadas o integrantes de movimientos sociales. Las escuelas de gestión social son escuelas que incomodan, pero consideramos que esa incomodidad es el factor que posibilita el constante movimiento de sus comunidades, problematizando la realidad, dando sentido al conocimiento, buscando experiencias diversas y sosteniendo un diálogo permanente con el territorio para brindar respuestas a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que son excluidos de otros espacios también institucionalizados y legitimados.
La sociedad nos interpela para que de una vez por todas con honestidad política y responsabilidad ética nos hagamos cargo de sus demandas.
Ya no es momento de mezquinas interpretaciones, sino de estar a la altura de lo que exige la historia.
INTERBLOQUE DEL FRENTE CHAQUEÑO
CÁMARA DE DIPUTADOS DEL CHACO
RESISTENCIA













