Exportar para crecer
Limitaciones de infraestructura, distancias que separan de los grandes centros de consumo del exterior y los vaivenes de una economía nacional que no siempre ayudan. Son algunos de los desafíos que enfrenta el Chaco para mejorar su perfil exportador. Sin embargo, a pesar de esas barreras, la provincia registró exportaciones por 219 millones de dólares durante el primer semestre de 2024.
El Chaco, al igual que el resto de las provincias de la región, necesita exportar más para crecer en forma sostenida. El problema de escasez de divisas, que es un obstáculo para el crecimiento, no es un problema nuevo en el país. La novedad, tal vez, esté dada por un contexto en el que cada vez queda más claro que la falta de dólares solo se puede revertir, sin necesidad de apelar recurrentemente a endeudamientos externos, si se mantiene un ritmo sostenido de las ventas de productos nacionales al exterior. En el caso del Chaco, además, es clave fortalecer la salida a mercados externos de aquellos productos que tienen mayor valor agregado. El dato sobre exportaciones de la provincia con el que empieza esta columna, se desprende de un reciente informe publicado por la consultora Politikon Chaco que revela, además, que el maíz, la soja y el extracto de quebracho lideran el podio exportador chaqueño. Es decir, los productos primarios siguen siendo protagonistas indiscutidos en las ventas al exterior. Eso, en sí mismo, no está mal, pero es necesario ir más allá, sumando esfuerzos entre los sectores público y privado para poder ampliar la oferta y, especialmente, diseñar estrategias para consolidar también la oferta de aquellos que añaden valor agregado. Para lo cual habría que afinar la puntería en la tarea de identificar y promover el desarrollo de productos que tienen una demanda específica en mercados internacionales, así como en la preparación de las empresas para que puedan obtener certificaciones internacionales, que pueden abrir puertas en mercados exigentes. Siempre, por supuesto, faltarán cosas por hacer y medidas para adoptar. Pero no hay que perder de vista que, en un mundo interconectado, es fundamental lograr una mayor optimización de las cadenas de suministro, esto es, mejorando la infraestructura logística de manera tal que permita también reducir costos de transporte.
Debe reconocerse, por otra parte, que exportar desde un país con dificultades en la macroeconomía no es una tarea sencilla. Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento advertía, ya en 2019, que el país necesitaba exportar para crecer. Y recordaba, a la vez, que llevaba varias décadas en una trampa de crecimiento interrumpido. Según el sitio Argentina en Datos, en el año 2007 la cantidad de empresas argentinas exportadoras de bienes eran 14.444, pero 13 años después quedaron solo 9066. Esto quiere decir que el país perdió en ese período el 37% de sus empresas exportadoras. Obviamente que esto hizo que las exportaciones no logren superar a las importaciones y, por esto, el flujo neto de divisas casi siempre fue insuficiente. La historia reciente, además, enseña que el crecimiento se interrumpió cada vez que faltaron dólares. Ojalá que esta vez se pueda romper el círculo vicioso y, en ese sentido, será necesario que las empresas -especialmente las pequeñas y medianas- puedan contar con beneficios fiscales, asistencia financiera y con toda otra asistencia que pueda colaborar en la búsqueda de mercados internacionales que pueden tener interés en la oferta chaqueña. También es muy importante que las empresas locales participen en programas de capacitación y asesoría en comercio exterior ofrecidos por organismos gubernamentales o asociaciones empresariales. Está comprobado que estos programas pueden proporcionar conocimientos valiosos sobre regulación internacional, logística y estrategias de exportación. Implementar estas estrategias puede ayudar al Chaco a mejorar su posición en el comercio internacional, aprovechando sus fortalezas y superando los desafíos que se presenten. La clave está en adaptarse a las particularidades del mercado internacional, partiendo de los logros obtenidos hasta ahora. Es de esperar que se logre la estabilidad macroeconómica, se afiancen las reglas que aportan previsibilidad y que el Estado desempeñe un rol desde la política productiva que genere condiciones virtuosas para un crecimiento de la oferta exportadora.










