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Mujeres rurales: Cuando los desafíos son ineludibles

Son mujeres sencillas y trabajadores. Hacen tareas rurales como las hace el hombre. No descuidan ningún detalle y piensan que pueden dar mucho más aun por el campo y por el país. Hoy, la tapa del suplemento Rural de NORTE, es para algunas de ellas.

"Hola, si, no tengo problemas para contar lo que hacemos con mi mamá en el campito…Solo tenemos 100 hectáreas, y nos alcanza para vivir. Eso sí, le ponemos lo mejor, aunque cueste esfuerzo y sacrificio", le dice a NORTE RURAL Luci Núñez, una joven productora ganadera de la zona rural de Tres Isletas.

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Ella, como tantas otras que viven en diferentes lugares del Chaco, son parte de esta patria productiva que quiere un país en crecimiento y en desarrollo. "No somos fanáticas de ningún político, ni de ningún partido, solamente fanáticas de nuestro laburo", responde mientras intenta hacer arrancar la vieja F-100 para enganchar un acoplado e ir hasta una desmotadora para el acarreo de semilla de algodón para forraje.

Cuando su padre falleció, ella tomó la posta y se cargó al hombro la responsabilidad de trabajar para sostener a su familia. Con luchas, adversidades, pero con convicciones profundas, esta es una de las tantas mujeres rurales que enorgullecen a la Argentina y al Chaco en particular. Ha dejado sus actividades y sus estudios para dedicarse a la ganadería y el cuidado del campo siempre al lado de su mamá, que la acompaña en todo momento.

Las tareas del campo no hay que descuidarlas nunca, porque el tiempo es oro. pasa rapidísimo y un rato perdido se nota después en la poca economía o en lo que se va logrando, y segundo porque hay muchos factores negativos, ya que un descuido en un animal o en un sembrado es una pérdida, todo hay que tener bajo control y estar al pendiente, cuenta Luci.

Para un pequeño productor, hoy hay que tratar de mantenerse y hacer lo que está al alcance, yo no compito con nadie, solo busco la manera de superarme un poquito día a día a mí misma. hay que hacer las cosas bien, nada más,  siempre tener un veterinario que te asesore y llevar adelante eso. Mis vacas no son un lujo pero a mí me sirve…", comenta.

EL SUEÑO DE ADRIANA DE UN TAMBO CAPRINO

Adriana Kizur es productora caprina, y médica veterinaria de profesión. Desde chica vivió en el campo en la zona de Villa Angela. Estudió y se recibió de médica veterinaria en la UNNE, y al poco tiempo, viajó a Chile a estudiar porque su sueño fue especializarse en reproducción animal, inseminación artificial, transferencia de embriones, y todo sobre genética.  "Y lo pude hacer gracias a Dios, con bastante esfuerzo", le cuenta a NORTE RURAL.

Adriana y su familia son un ejemplo de aquellos que inversamente a lo que otros hicieron, viviendo en la ciudad, resolvieron radicarse en el campo.

Allí vive, en cercanías de Mesón de Fierro, con su esposo y sus dos hijas que concurren a un colegio secundario rural. Cría cabras, y su sueño es instalar en poco tiempo más un tambo caprino, para la producción industrial de quesos, manteca, leche y derivados de este producto.

Actualmente tiene un plantel de 70 cabras madres, y un proyecto que está en pleno desarrollo, a pesar de la sequía que azotó por casi tres años seguidos la región, en una perfecta combinación entre monte, ganadería y también algo de alfalfa, cultivada por un arrendatario.

"Emprender en el tema de ganado caprino es un lindo desafío,  y ahora estamos en lo que es mejoramiento genético y desde el año pasado comenzamos con líneas de doble propósito y cabras lecheras netas", comenta.

"CON 20 CABRAS LECHERAS, SOY MESSI", DICE ETHEL

Ethel Berenyi tiene 28 años y en su pequeño establecimiento rural en la zona de Enrique Urien, y con solo seis cabras obtiene leche para hacer quesos y ponerlos a la venta.

Junto a su esposo, se dedican a la actividad agropecuaria en un predio que le cedió su suegro, trabajan en la cría de las cabras pero no les alcanza para cubrir la demanda que tienen.

"Son poquitas las cabras, ojalá pudiera tener recursos o un crédito para comprar más hembras porque la demanda es muy grande", le dijo a NORTE RURAL, contando que tiene la infraestructura necesaria: "tengo los corrales, tengo agua, solo me faltan recursos para comprar unas cabras", agrega.

"Si pudiera comprar 20 o 30 cabras lecheras, sería Messi", desafía, ya que con solo 6 criollas "que no son grandes lecheras, me las arreglo, pero tengo que decidir con la poca leche si hago dulce o hago quesos, porque no me alcanza la materia prima", comenta desde el Lote 9 jurisdicción de San Bernardo, pero la casa donde viven está cruzando el camino, jurisdicción de Enrique Urien.

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