Prueba cognitiva
El presidente de EEUU, Joe Biden, descartó de plano la posibilidad de abandonar la carrera por la reelección, luego del preocupante desempeño que tuvo en el debate televisivo en el que enfrentó a Donald Trump. El mandatario aseguró que cada día realiza un test cognitivo, ya que no solo participa en una intensa campaña electoral en su país, sino que, además, está "dirigiendo el mundo". No exagera. Si hay algo que caracteriza a los inquilinos de la Casa Blanca es la toma de decisiones críticas que afectan el delicado equilibrio de poder mundial.
El columnista del New York Times, Thomas L. Friedman, dijo que vio el debate Biden-Trump en una habitación de hotel en Lisboa y que, al ver el desempeño de Biden, no pudo recordar "un momento más desgarrador en la historia de la campaña presidencial estadounidense". "Joe Biden es un buen hombre y un buen presidente, no tiene motivos para postularse para un nuevo mandato", planteó el periodista, tres veces ganador del Premio Pulitzer. Pero más allá de las preocupaciones internas de los estadounidenses, la salud del presidente norteamericano generó preocupación tanto dentro como fuera de los EEUU. Y no es para menos. Como dijo el propio Biden, ocupa un lugar destacado en la cima del poder mundial que obliga a adoptar decisiones fundamentales que impactan en el curso de la historia. Pero lo mismo puede decirse de cualquier mandatario o mandataria, de los que se espera que tomen decisiones de manera informada y responsable. Es decir, la salud del presidente de un país democrático debe ser motivo de preocupación por varias razones.
Por tratarse de la máxima autoridad ejecutiva, su incapacidad física o mental podría generar una crisis de gobernabilidad y poner en riesgo la continuidad institucional del país. Por otro lado, en una democracia, los ciudadanos tienen derecho a estar informados sobre la salud de su presidente, ya que esto afecta directamente el ejercicio del poder y la capacidad de gobernar. Lo ocurrido en el debate televisivo entre el demócrata, de 81 años, y Donald Trump también ha generado una nueva discusión sobre la edad de los mandatarios. En Brasil, por ejemplo, algunos medios señalaron que el caso Biden dio lugar a que algunos planteen la duda de si el presidente Inácio "Lula" Da Silva deberá presentarse a las elecciones de 2026 con 80 años, sobre todo luego de que en EEUU la imagen de Biden se desplomara en la mayoría de las encuestas, tras el debate con el candidato republicano. Pasó de un 47% de imagen positiva a un 20% entre quienes consideraban que era viable su reelección. Luego de esos resultados, Casa Blanca afirmó que el presidente se encuentra en buen estado de salud y es "un hombre de 81 años sano, activo y robusto". Sin embargo, algunos incidentes durante debates y eventos públicos han generado dudas sobre su capacidad para desempeñar el cargo. El médico personal de Biden, el doctor Kevin O’Connor, ha asegurado que el presidente "sigue en condiciones de cumplir con su deber y de ejecutar plenamente sus responsabilidades sin excepción".
Por su parte, la expresidenta demócrata de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, dijo que es "legítimo" que la ciudadanía se plantee si el presidente Joe Biden, es apto para el cargo tras su desastroso debate contra Trump. "Creo que es una pregunta legítima decir: ‘¿Es esto un episodio o es un estado?", dijo Pelosi, de 84 años, a la cadena Msnbc. Fue, precisamente, con ese mismo interrogante con el que el periodista norteamericano de la cadena ABC, George Stephanopoulos, arrancó la entrevista que hizo a Biden (la primera que concedió el mandatario tras el debate con Trump). "Fue un mal episodio", aseguró el presidente Biden. "No hay indicios de ninguna enfermedad grave. Estaba agotado. No hice caso a mis instintos en términos de preparación y fue una mala noche", agregó. "Tengo una prueba cognitiva todos los días", continuó el mandatario, refiriéndose al desafío que enfrenta a diario cada vez que comienza su jornada de trabajo en la Casa Blanca.
En las próximas semanas se sabrá si Biden mantiene o no su candidatura. Pero por fuera de su caso, en las sociedades democráticas la salud de los presidentes sigue siendo un tema de gran interés público, ya que, como se dijo, en buena medida de eso depende el ejercicio del poder y la capacidad de gobernar.










