Residuos urbanos, un problema a resolver
La acumulación desmesurada de residuos en las ciudades no solo afecta el entorno físico y visual, sino que también representa una carga significativa para el ambiente. Desde el descarte de plásticos que tardan muchos años en degradarse hasta la contaminación generada por la incineración de desechos, cada acción tiene consecuencias que van más allá de los límites urbanos.
En una visita que realizó a la Argentina en 2018, el químico y doctor en toxicología, Paul Connett, más conocido por ser uno de los primeros que desarrolló la teoría de Basura Cero, recordó que "sólo tenemos un planeta y debemos empezar a comportarnos acorde a ello". Según el experto, en el mundo actual es necesario promover la reducción del consumo y la fabricación de productos pensados para ser reutilizados, reparados o reciclados a fin de que estén listos para volver a la naturaleza o al circuito comercial. Una aclaración: cuando habla de "reducción del consumo", Connett no se refiere a la aplicación de políticas económicas que debilitan los ingresos de las familias, ni nada por el estilo. En rigor, la idea que desarrolla con su propuesta de Basura Cero, plantea el problema del hiperconsumo en las sociedades contemporáneas, un fenómeno preocupante que afecta tanto a los individuos como al medio ambiente y a la sociedad en su conjunto. Dicho de otro modo, se refiere al consumo excesivo e indiscriminado de bienes y servicios, impulsado por diversos factores como el marketing agresivo y la cultura del consumo como indicador de estatus y felicidad. Por otra parte, también aborda la cuestión del reciclado y señala que esa práctica no es sólo una alternativa ecológica para las ciudades, sino también una ventaja económica que ayuda a hacer frente al serio problema de la basura en el mundo.
Es que los modelos de producción del mundo actual promueven la extracción de recursos naturales del planeta de un modo descontrolado para fabricar bienes de consumo, en muchos casos de vida útil corta, que luego son dispuestos de un modo que no permite que sean aprovechados, contaminando así el ambiente. Así lo advierten distintas organizaciones ambientalistas que observan que la solución pasa por promover la eliminación progresiva, con plazos concretos y obligatorios, de la dependencia del relleno sanitario, es decir el método más empleado actualmente en muchas ciudades para la disposición final de la basura. Vale recordar que este método consiste en depositar en el suelo los desechos sólidos, los cuales se esparcen y compactan reduciéndolos al menor volumen posible para que así ocupen un área pequeña.
Según la organización Greenpeace, la erradicación progresiva del relleno sanitario debe ir acompañada con el cumplimiento de las normativas vigentes que incluyen una serie de medidas orientadas a la reducción de la generación de residuos, la recuperación y el reciclaje. Si bien existe un consenso entre los distintos sectores de la sociedad que tienen interés en este tema en que una de los aspectos claves para cuidar el medio ambiente es el manejo adecuado de los residuos, a la hora de considerar cuál es el manejo correcto de la basura, las opiniones se multiplican y algunas de ellas, incluso, se oponen entre sí. Para algunos, por ejemplo, la incineración es una alternativa, pero para otros, como el mencionado creador del concepto de Basura Cero, esta manera de tratar la basura es "lamentable y obsoleta". Según Connett, se debe pasar de la lógica actual del descarte a una economía circular basada en la recuperación y reutilización de recursos. En ese sentido, entiende que cuando las autoridades toman la decisión de incinerar no hacen más que "sumar políticas públicas en desuso que no acompañan las exigencias de los tiempos y las problemáticas actuales". Por otra parte, considera que las plantas de incineración no sólo provocan impactos en la salud y en el ambiente por las sustancias tóxicas que liberan, sino que además generan deuda millonaria que deberán pagar las generaciones futuras.
El problema de los residuos urbanos no es solo un problema técnico o logístico, es un reflejo de los valores y decisiones de una sociedad. La pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos dispuestos a asumir el desafío de un futuro más limpio y sostenible para nuestras ciudades y nuestro planeta?










