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Crecen los casos en jóvenes

La pérdida de audición ya afecta a 1500 millones de personas en el mundo

El problema es serio en sí mismo, pero además puede influir en el desarrollo de demencia y aislamiento social.

La pérdida de audición no tratada es la tercera causa a nivel mundial de años vividos con discapacidad, según la Organización Mundial de la Salud. En su Informe Mundial sobre la Audición, de 2021, la OMS apunta que se trata de una "discapacidad invisible" que, en mayor o menor grado, afecta a más de 1500 millones de personas, y se espera que esta cifra alcance los 2500 millones en 2050.

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La sordera por envejecimiento de los tejidos afecta a 7 de cada 10 adultos mayores de 70 años. La Organización Mundial de la Salud habla de una "discapacidad invisible".

Es un problema que, según las estimaciones, demanda cada año inversiones por mil millones de dólares para su abordaje. Junto a estos datos, la organización alerta de que cerca de 1100 millones de adolescentes y jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de la audición permanente por oír música a gran volumen durante periodos prolongados.

NÚMEROS QUE INQUIETAN

La incidencia de la deficiencia auditiva se observa con mayor frecuencia a medida que aumenta la edad. "La sordera por envejecimiento de los tejidos afecta al 20% de la población a partir de los 60 años, al 30% entre los 65 y 70 años, y al 70% a partir de los 70", señala Lorena Sanz López, jefa del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Torrejón, en España.

La afección se inicia antes y es más frecuente y grave en los hombres. El resultado de la salud auditiva de una persona es el fruto de la genética que tenga, es decir, de la predisposición que pueda tener a sufrir un tipo de pérdida de audición o no tenerla y también del efecto que el medio ambiente hace sobre nosotros. "Los ruidos traumatizantes, ya sean por exposición a actividades de ocio como laborales, afectan nocivamente sobre la salud auditiva de las personas. Por otro lado, determinados fármacos; enfermedades, como la diabetes mellitus o el tabaquismo; o los tratamientos médicos que se utilizan en tumores quimioterápicos pueden favorecer la pérdida auditiva igualmente", indica Manuel Gómez Serrano, jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Puerta de Hierro.

El efecto de la pérdida de audición depende de la edad del paciente. No es lo mismo un niño, que un adulto o una persona de edad avanzada. "En los niños, tener una buena audición es fundamental para el desarrollo del habla y del lenguaje, para un rendimiento académico óptimo y un desarrollo social correcto", explica Gómez Serrano. En el caso de los adultos, señala este especialista, "utilizar alguna ayuda auditiva o el simple hecho de no tener facilidad para comunicarse con el resto de los compañeros o de gente con la que interactúa en el día a día puede ser un estigma que lo identifique claramente como aquella persona que no oye bien. Repercute sobre el empleo, sobre la productividad, la salud emocional y especialmente sobre la salud mental al favorecer el aislamiento, la depresión y la ansiedad", dijo.

EN PERSONAS MAYORES

Cuando se trata de personas mayores, la discapacidad auditiva favorece, además, "un mayor riesgo de sufrir demencia y una mayor tendencia al aislamiento social, lo que provoca que se vuelvan cada vez más introvertidos. Además, de una manera determinante se incrementa el riesgo de caídas en estas personas ancianas", manifiesta el experto.

Existe una amplia literatura científica que considera la pérdida auditiva como uno de los factores implicados en el desarrollo del deterioro cognitivo en personas mayores. En diciembre de 2023, The Lancet recogía el estudio de cohorte noruego "Deficiencia auditiva y riesgo de demencia en el estudio HUNT (HUNT4 70+)", en el que participaron 7135 personas, entre 47 y 80 años.

Del total de participantes, el 85,2% tenía una audición normal, el 12,0% tenía una discapacidad auditiva leve y el 2,8% tenía una discapacidad auditiva moderada/grave. El estudio concluye que la discapacidad auditiva adquirida es un factor de riesgo de demencia independiente de la comorbilidad, factores sociodemográficos y de estilo de vida.

En cuanto a los jóvenes, preocupa la creciente incidencia de los hábitos de relacionados con el uso de auriculares para escuchar música a volumen exagerado.

Cuáles son los síntomas que nos pueden dar una señal de alerta

Si estamos sufriendo un proceso de deterioro auditivo podemos vivir las siguientes situaciones:

-Percepción de que se produce una amortiguación del habla de quien se está dirigiendo a nosotros y de otros sonidos.

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En niños, adolescentes y jóvenes, el uso de auriculares a volumen elevado es un factor dañino.

-Dificultad para entender las palabras, especialmente cuando se está en una multitud o en un lugar ruidoso, aunque el nivel de bullicio no sea marcadamente alto.

-Dificultad para escuchar las letras del alfabeto que no son vocales.

-Pedirles con frecuencia a los demás que hablen más lento, con mayor claridad y más alto.

-Necesidad permanente o muy frecuente de subir el volumen de la televisión o la radio aun cuando otras personas a nuestro alrededor no lo consideraban necesario.

Una asombrosa relación entre problemas auditivos y demencia

Un artículo, publicado este año y titulado "Pérdida auditiva, uso de audífonos y riesgo de demencia en adultos mayores" en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery, recoge un estudio de cohorte longitudinal, en el que los autores realizaron un seguimiento a más de 573.000 personas mayores de 50 años en la región sur de Dinamarca entre 2003 y 2017 para determinar la relación entre audición y desarrollo de demencia, excluyendo a aquellos con diagnóstico previo de demencia.

Los resultados muestran una correlación significativa entre la aparición de problemas auditivos y el desarrollo de demencia entre los participantes.

Específicamente, el análisis revela que aquellos con pérdida auditiva presentan hasta un 13% más de riesgo de desarrollar demencia, especialmente acentuado en casos graves.

Un hallazgo notable es que el riesgo disminuye al 6% para quienes utilizan audífonos, comparado con un aumento del 20% en aquellos que no los usan.

Una de las causas fisiológicas que se encuentran detrás del desarrollo de este tipo de enfermedades cognitivas radican, en opinión de la doctora Lorena Sanz López, en que con la pérdida de audición el cerebro recibe menos sonidos y olvida qué hacer con ellos, y reduce su capacidad de comprensión al habla.

"Por lo que se sabe que los pacientes con sordera tienen con más frecuencia deterioro cognitivo", señaló la especialista.

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