La población adulta mayor crece en todo el mundo
Se estima que en 2050 uno de cada cinco argentinos tendrá más de 64 años de edad. Las proyecciones anticipan que ese año la población argentina se acercará a los 50 millones de habitantes, de los cuales 10 millones serán adultos mayores. Pero nuestro país no es el único que tiene por delante el desafío de una sociedad con una población adulta en crecimiento.
El envejecimiento de la población es uno de los mayores desafíos que enfrenta la sociedad contemporánea. A medida que se producen nuevos descubrimientos asociados a la medicina y las condiciones de vida mejoran, la esperanza de vida aumenta y, con ello, el número de adultos mayores en el mundo. Este cambio demográfico, advierten los estudiosos del fenómeno, impactará en todos los aspectos de la vida social, económica y política. De ahí la necesidad de diseñar y aplicar medidas para garantizar el bienestar y la inclusión de esta creciente población adulta mayor. Según la Organización de Naciones Unidas, este fenómeno demográfico ya afecta a muchos países en todo el mundo, y por eso hizo un llamado a los gobiernos para promover políticas públicas que fortalezcan la participación activa de las personas adultas mayores en distintas actividades. Se calcula que los países de América Latina llegarán al año 2040 con más personas adultas mayores que menores de 15 años entre su población, conformando así un nuevo escenario que obligará a revisar la mirada tradicional que la sociedad tiene sobre las personas mayores y pensar estrategias para sumarlos como protagonistas más activos de la sociedad. En ese sentido, es fundamental promover políticas que fomenten la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. Esto debe incluir programas de educación sobre hábitos saludables, acceso a atención médica de calidad y oportunidades para mantenerse activo física y mentalmente. Otro aspecto importante a tener en cuenta es que las ciudades deberán destinar mayores recursos al desarrollo de infraestructuras amigables para los adultos mayores, como veredas amplias y bien iluminadas, transporte público accesible y espacios recreativos adaptados a sus necesidades. Además, es esencial abordar las cuestiones relacionadas con la seguridad financiera de los adultos mayores. Muchos se enfrentan a la inseguridad económica debido a la jubilación, la falta de ahorros suficientes o la pérdida de ingresos debido a la enfermedad o la discapacidad. Las políticas de seguridad social deben ser revisadas y fortalecidas para garantizar que todos los adultos mayores tengan acceso a una jubilación digna y puedan vivir con seguridad y dignidad. La inclusión social es otro aspecto crucial a considerar. El envejecimiento no debe ser sinónimo de aislamiento o marginalización. Las sociedades deben promover la participación activa de los adultos mayores en la vida comunitaria, facilitando oportunidades para el voluntariado, el aprendizaje continuo, el trabajo flexible y el intercambio intergeneracional. Esto no solo enriquece la vida de los adultos mayores, sino que también contribuye al bienestar general de la sociedad al aprovechar la experiencia y la sabiduría acumuladas a lo largo de los años. La atención a la salud mental es otro aspecto que no se debe soslayar, ya que el natural proceso de envejecimiento puede estar acompañado de desafíos como la soledad, la depresión y la ansiedad. Es crucial destinar recursos a la prevención, detección y tratamiento de problemas de salud mental en adultos mayores, así como combatir el estigma asociado con estas condiciones. Fomentar redes de apoyo social y ofrecer servicios de atención psicológica accesibles son pasos fundamentales para garantizar el bienestar emocional de este sector de la población.
Otro aspecto fundamental es el de los cuidados a largo plazo, ya sea en el hogar, en residencias especializadas o a través de servicios de atención domiciliaria. Desarrollar sistemas de cuidados asequibles, accesibles y de calidad que respeten la autonomía y la dignidad de los adultos mayores será clave en este nuevo escenario. Por otra parte, en un mundo cada vez más digitalizado, también es importante cerrar la brecha digital. Las tecnologías pueden desempeñar un papel importante en la vida de los adultos mayores, permitiéndoles mantenerse conectados con sus seres queridos, acceder a servicios en línea y participar en actividades sociales y recreativas.
El envejecimiento de la población presenta desafíos enormes, pero también ofrece oportunidades para crear sociedades más inclusivas, justas y resilientes.










