Salud y alimentación en la primera infancia
La nutrición y la salud en la primera infancia son fundamentales para el crecimiento y el desarrollo de los niños. Por eso, es necesario impulsar políticas públicas que aseguren el desarrollo integral de los más pequeños. En el tradicional tedeum por el 25 de Mayo que se celebró en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva alertó sobre "un precio muy alto a pagar que no nos podemos permitir: la malnutrición en la primera infancia; la falta de escolarización y accesibilidad a los servicios de salud".
No es la primera vez que la Iglesia hace un llamado a la reflexión -y a la acción- para atender la situación que viven muchas familias de todo el país. En esta oportunidad, las palabras del arzobispo de Buenos Aires se vuelven a sustentar en datos de la realidad: según el Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino, el consumo de leche cayó 19,6% en los primeros tres meses y el de leche en polvo cayó 30,4% interanual. El dato se complementa con otros que confirman que, en los hogares de menos recursos, la fuerte caída de ingresos obligó a prescindir de algunos productos esenciales de la canasta de alimentos o, en el mejor de los casos, a optar por sustitutos de menor precio que, por lo general, son de muy baja calidad nutricional. El consumo de leche ha sido siempre un indicador a tener en cuenta, ya que -después de la lactancia materna- la leche de vaca es una de las fuentes más importante de nutrientes para los niños y su consumo tiene efectos positivos en la salud ósea y el crecimiento.
Por otra parte, hablar de la salud y la nutrición en la primera infancia implica también hablar del bienestar de la madre. Está demostrado que las mejoras en las condiciones de vida de las madres son clave para lograr un mejor desarrollo infantil y una reducción de los costos en la atención sanitaria. Así como es necesario promover la lactancia materna, una práctica saludable que aporta los nutrientes necesarios para que el niño esté protegido contra las enfermedades comunes de la infancia, también es importante que en la etapa siguiente se garantice una adecuada alimentación de los chicos. Y es allí donde el consumo de leche es fundamental ya que se trata de un alimento básico y esencial que no puede estar ausente en la dieta infantil porque proporciona proteínas de alto valor biológico que contribuyen al crecimiento y desarrollo adecuado.
Es importante señalar además que, durante los primeros años de vida, el cerebro del niño experimenta un crecimiento y desarrollo rápidos. Una nutrición adecuada proporciona los nutrientes necesarios para el desarrollo cognitivo y la función cerebral óptima. Por otra parte, una dieta equilibrada y saludable ayuda a fortalecer el sistema inmunológico del niño, lo que lo hace menos susceptible a enfermedades y ayuda a combatir infecciones. Se sabe también que los nutrientes esenciales, como proteínas, vitaminas y minerales, son cruciales para el crecimiento y el desarrollo físico adecuado, incluido el desarrollo de huesos fuertes, músculos y órganos.
Muchas veces se habla de bajar el gasto, pero no se dice que una buena nutrición en la infancia se traduce también en prevención de enfermedades a largo plazo. Es que una nutrición deficiente durante la infancia puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta, como la obesidad, la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer. Dicho de otra manera, una alimentación saludable desde el principio puede ayudar a prevenir estas enfermedades. Por otra parte, se debe señalar también que los hábitos alimenticios adquiridos en la infancia tienden a persistir en la edad adulta. De ahí la importancia de facilitar a los niños una variedad de alimentos saludables desde una edad temprana, ya que esto puede ayudar a establecer patrones alimenticios saludables que perduren toda la vida. Se debe destacar, por otro lado, que una buena nutrición está vinculada al rendimiento escolar, ya que los chicos bien alimentados tienden a tener una mejor concentración, memoria y habilidades cognitivas, lo que puede traducirse en un mejor desempeño en el aula. En conclusión, una nutrición adecuada durante la primera infancia sienta las bases para una vida saludable y un desarrollo óptimo, tanto físico como cognitivo, y puede tener un impacto duradero en la salud y el bienestar a lo largo de la vida.










