La naturaleza humana
Esta semana se conoció, por medio de la emisora de radio Cadena 3 de Córdoba, la puesta en marcha de un sistema de prueba, por parte de las autoridades penitenciarias de la provincia de Mendoza, que pretende ayudar a la resocialización de los presos en cárceles de esa provincia.

Intentar resocializar al preso
El emprendimiento incluye la posibilidad que empresas privadas instalen células de trabajo dentro de la prisión, para que los presos puedan trabajar en ellas y cobrar un sueldo por lo que producen, como en cualquier otra actividad privada fuera de la cárcel. Conociendo todas las falencias por las que se destacan los lugares de detención en el país, todo aquello que apunte a mejorar esa situación es y será bienvenido. En tal sentido, es evidente que quienes tienen a su cargo la tarea de buscar soluciones no lo han conseguido. Pueden haber ocurrido por lo menos dos cosas: la primera, que no hayan buscado soluciones y la segunda, que los procedimientos realizados hayan fracasado.
El asunto es que quienes después de haber cumplido su condena salen en libertad, en la mayoría de los casos lo hacen con una especie de capacitación en el delito, de manera tal que su accionar contra la sociedad es peor que el anterior.
Naturaleza humana
Cuando buscamos en el diccionario el significado de la expresión naturaleza humana, nos encontramos que consiste en que, como todo ser vivo, el hombre forma parte de la naturaleza, y su naturaleza específica, consiste en la racionalidad de poseer inteligencia y libre voluntad de acción.
Según Aristóteles, el ser humano únicamente puede alcanzar su perfección en la sociedad, porque es un animal político por naturaleza, o sea, que por naturaleza tiene que vivir en una ciudad junto con otros.
Por otro lado, desde el punto de vista del cristianismo bíblico, Dios hizo al ser humano a su imagen y semejanza, con la facultad y la libertad de pensar y obrar, viva donde viva.
El cerdo y el armiño
Para comprender mejor el tema de la naturaleza humana, utilizaremos como ilustración dos ejemplos del mundo animal: el cerdo y el armiño.
La naturaleza del cerdo lo inclina a vivir gran parte de su vida en un chiquero, envuelto en barro y si tomáramos a uno de ellos y lo bañáramos y dejáramos limpio, ni bien pueda volverá al barro, porque el barro forma parte de su manera de vivir.
En la vereda de enfrente tenemos al armiño, un animalito de unos 300 gramos de peso, cuyo pelaje en invierno es color blanco resplandeciente y solo su cola es negra. Lo notable de su manera de vivir es que prefiere morir antes de ensuciar su pelo. Tanto es así que, para cazarlo, la mejor manera de hacerlo, es ensuciar los contornos de su madriguera porque se negará a ingresar a ella, quedando indefenso a mano de su cazador. Su lema sería, morir antes de ensuciarse, exactamente al revés del cerdo.
Como decíamos antes, metafóricamente hablando, el que delinque tiene una naturaleza parecida al cerdo y quien no delinque se parece al armiño.
En cierta ocasión un juez molesto, tratando de hacer entrar en razones a un grupo de personas, les dijo: "ustedes son unos degenerados", entonces uno de ellos, le respondió: "¿Porque nos trata de degenerados, su señoría? Y el magistrado le dijo: "porque debido a su conducta, ustedes se salieron del género humano".
Un nuevo nacimiento es posible
Volviendo al tema de los privados de la libertad por delinquir, salvo excepciones, cuando recuperan su libertad, la mayoría reincide porque su naturaleza lo lleva a repetir su inconducta. Dicho de otro modo, la resocialización del preso termina siendo solo una expresión de deseos que pocas veces se cumple y que la sociedad lo sufre.
Ahora bien, existen personas que desean cambiar su conducta, pero no pueden hacerlo. Ese es un problema netamente espiritual, que se resuelve en el ámbito espiritual. Existen miles de ejemplos donde se puede apreciar un cambio genuino de vida, a ello se le llama conversión. Es un proceso de índole espiritual que solo puede ocurrir en aquellos que creen en Dios y en la posibilidad de tener un nuevo nacimiento, producto de una nueva relación con él.
De manera tal que, a pesar de todos los esfuerzos por resocializar a los presos, la maldad existe en el mundo debido a que el ser humano no tiene temor a la justicia divina, quien le dará a cada uno, lo que cada uno haya sembrado en la vida. En definitiva, es el ser humano quien elige vivir como la costumbre del cerdo, o como la costumbre del armiño.










