El peronismo recalcula
Hay una creencia generalizada en que luego de una derrota política estruendosa, cualquier movimiento entra en un proceso de revisión y autocrítica que inexorablemente conduce a cambios rotundos. Eso no necesariamente es así. A nivel nacional, ni la derrota de 2015 ni la de 2023 le quitaron a Cristina Kirchner el rol de guionista central y excluyente del peronismo. En nuestra provincia, la caída inesperada de Ángel Rozas en los comicios de 2007 no generó otra cosa que confusos reacomodamientos internos. Recién dieciséis años después de aquello, Leandro Zdero logró oficializar la construcción (trabajosa y de final abierto) de un liderazgo propio.
Por eso, que Jorge Capitanich haya hincado las rodillas en el polvo el año pasado, cuando la obtención de un cuarto mandato como gobernador parecía indefectible, no es una circunstancia que active en sí misma una alteración de las relaciones de poder dentro del justicialismo del Chaco. Es probable que suceda, pero no está garantizado que ocurra.

REAPARICIÓN
La reaparición de Capitanich en General San Martín, a principios de este mes, en una reunión que encabezó como presidente del Consejo Provincial del PJ, cortó casi cinco meses de ostracismo. Tras entregarle el mando a Zdero en la Casa de Gobierno, el 10 de diciembre, no se supo casi nada de él. Dos meses antes, en octubre, había dicho que buscaba trabajo porque le preocupaba saber cómo iba a llegar a fin de mes una vez que cesara en sus funciones. Esto último se habría resuelto con una inserción en un órgano interno del Banco de la Provincia de Buenos Aires, en territorio de Axel Kicillof.
El encuentro de San Martín, según algunos de quienes estuvieron presentes, no lo mostró entusiasmado con la cita. Pero el anfitrión, Aldo Leiva, le venía reclamando que la reunión se realizara y que fuera en su comarca. Leiva transmitió la necesidad de "los muchachos" de escuchar a su jefe en medio del invierno que abrió la salida del poder, tanto en la provincia como a nivel nacional. Al diputado nacional, además, la interesaba jugar de local. Todos lo ven como jugado a ser el candidato a la gobernación en 2027. Es, en ese aspecto, parte de una lista donde hay más nombres, aunque nadie quiere levantar la mano todavía. Un viejo proverbio de la política sostiene que en materia de candidaturas relevantes el primero en levantar la cabeza es el primero en verla rodar luego. Suele confirmarse.
Capitanich cumplió. Buscó arengar a la tropa, defendió sus años de gestión y criticó tanto a Zdero como a Milei. Está convencido de que no les irá bien y que eso mantiene vivas las esperanzas de una revancha en los comicios de medio término del año que viene.
OTRA ETAPA
Dicen los que lo conocen que este Capitanich sin Casa de Gobierno está mucho más relajado en su vida personal. Estar ya casi medio año alejado de los asuntos de la administración le mejoró el semblante, y ya no se lo ve con la cara de los meses finales del tercer mandato, cuando a raíz de todas las tensiones que se le juntaron parecía llevar zapatos dos números más bajos que su talle.
Pero en los vínculos políticos no sucede igual. Al menos eso interpretan algunos. Lo atribuyen a que la derrota ante Zdero le quitó el aura de invencibilidad que había conseguido a partir de 2007. Ningún noqueador sigue siendo el mismo -ni para sí ni para los demás- cuando lo noquean a él. Cambia la mirada, y la veneración deja paso a vínculos más terrenales. Muchos de quienes antes solamente aplaudían ahora se animan al intercambio de igual a igual. Pasa en todas partes cuando un ciclo de poder concluye.
En el caso particular del peronismo del Chaco, se suman los acomodamientos internos y esas tensiones que se fueron acumulando durante años sin que fueran resueltas. Hay, por ejemplo, una amplia franja de intendentes que se sintieron ninguneados tanto por Capitanich y su entorno como por los referentes de su propio sector, que durante mucho tiempo intermediaron la relación del gobernador con los caciques territoriales, como Leiva y Antonio Rodas. "No gestionaban por nosotros, operaban para ellos", reprochan. Los dos, a su vez, chapean con su condición de haber sido apoyos de "Coqui" cuando nadie creía que pudiera terminar con la era radical iniciada en 1995.
MESAS
Lo concreto es que ese bloque de jefes comunales existe y cree que es el momento de replantear el juego interno. Se combina con una generación intermedia de dirigentes que se cree puenteada por Jorge Milton. Algo que tiene que ver con la "mesa chica" de Capitanich en los años más cercanos. En los más lejanos estaban Rodas, Leiva, Hugo Sager, y algunos más. Luego, en el tercer mandato, JMC confió en un grupo mucho más joven donde tenía mucho peso su hija Guillermina. A ese entorno le cargan muchos la responsabilidad de lo ocurrido en 2023, incluida la pésima estrategia con la que el gobierno afrontó la conmoción ocasionada por el crimen de Cecilia Strzyzowski.
Como siempre, es indemostrable que otros caminos y otros modos de comunicar y de hacer política hubiesen arrojado un resultado diferente. Cuando se pierde se critican las mismas cosas que en un contexto de victoria se elogiarían (y por otro lado, la idea de un entorno que decide y falla en perjuicio de un jefe que no lo vio venir, habitualmente traiciona a la verdad). Pero como tocó perder, esas rajaduras forman hoy parte de la escena.
TOPE DE GAMA
Está, por si fuera poco, la gran guerra que es tope de gama: la de Capitanich con Gustavo Martínez. Como se sabe, GM se abrió del PJ en las elecciones y para el coquismo es el principal responsable de la caída, por distraer votos peronistas que en caso de haber ido al Frente Chaqueño podrían haber mantenido a la coalición en Casa de Gobierno. Quizá nunca sepamos si Gustavo pidió mucho o si Coqui ofreció poco. O si se dieron ambas cosas. El caso es que fue casi como jugar a la ruleta rusa, pero de una manera extrema, porque se derrumbaron los dos. Martínez se quedó sin la intendencia de Resistencia y sin la Legislatura, y Capitanich sin cuarto mandato.
¿Qué esperan ahora? Todos dan por seguro que el exgobernador buscará volver al Senado el año que viene. Para eso tiene que encabezar la lista. Nadie, por lo menos hasta ahora, tiene intenciones de cruzarse en ese camino. Gustavo, dicen, se asume como un cancelado por su pésima gestión en Resistencia y porque se quedó sin espacios de poder relevantes que le permitan sostener una estructura potente. Pero confía en que su agrupación, CER, mantenga cierta vigencia. No hay que descartar un regreso al PJ. Hay quienes aseguran que hasta ve posible un acuerdo en el futuro con el coquismo, pero a condición de que Capitanich no ocupe candidatura alguna. "Ni él ni yo", es la ecuación que plantea. Un retiro a la par o nada.
¿Conservará Capitanich la manija partidaria? Es posible, no se ven figuras emergentes que puedan enfrentarlo. Pero sí hay movimientos para generar un polo nuevo que pueda discutir espacios en otras condiciones, muy diferentes a las de los tiempos idos.
Mientras tanto, lo que une es la necesidad de salir de ese infierno que para los peronistas es el llano. Sin la gobernación, sin la presidencia, sin los municipios más importantes, el presente les resulta un desierto que obliga a caminar hacia donde sea.
Temas en esta nota

"Trabajo para transferir responsabilidades a nuevas generaciones políticas"
Jorge Capitanich, en entrevista con NORTE

Peronismo inconcluso: ¿quién le teme a la planificación?
Carta de lectores

Todo el arco político destacó el compromiso y la trayectoria de Sandra Mendoza
Un sentido reconocimiento

Javier Martínez: "Me seduce la idea de trabajar en una candidatura para la gobernación"
El intendente de Margarita Belén analizó presente y futuro del peronismo

La lealtad como destino colectivo
80 años del 17 de Octubre

Álgebra electoral
Opinión

Lágrimas y sonrisas desde el alma y, cueste lo que cueste, la del vestido celeste: una milonga sentimental
Carta de lectores










