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Turismo religioso y cultural: Virgen de Fátima

En la primavera y el verano de 1916, un ángel apareció a los pastorcitos Lucía dos Santos -10 años- y sus primos Jacinta -6- y Francisco Marto -9- en tres ocasiones. En dos oportunidades ocurrió en la cueva Loca do Cabeço en Valinhos y la tercera en el Pozo del Arneiro, casa de Lucía, en Ajustrel.

Estas dos urbanizaciones se ubican a escasos dos kilómetros al sur de donde se encuentra el Santuario de la Virgen, en Fátima, Portugal, a 129 kilómetros al norte de Lisboa.

IMAGEN DE LA VIRGEN EN PROCESIÓN.jpg

El ángel, que luego llamarían Ángel de la Paz, les enseñó a rezar  y adorar a Dios. 

Al año siguiente, el domingo 13 de mayo de 1917, y mientras los niños pastoreaban su rebaño en el sitio llamado Cova da Iria, vieron a una ‘mujer más brillante que el sol’ sobre una encina, vestida de blanco con un manto de bordes dorados y un rosario entre las manos. La mujer les habló, pidiéndoles que volvieran al mismo lugar el mismo día y hora durante los siguientes seis meses. Les pidió, además, que rezaran el rosario. 

De regreso en el pueblo los niños contaron lo sucedido a todos los pobladores, pero solo los padres de los hermanitos les creyeron. 

Los días 13 de los dos meses siguientes volvieron al lugar y vieron a la Virgen, quién les anunció la muerte temprana de Jacinta y Francisco.  En diciembre de 1918 se enfermaron con la epidemia de gripe que castigó a Europa. El niño murió el 4 de abril del año siguiente y la niña el 20 de febrero de 1920. 

Según contaron ellos, en los encuentros la Virgen les pedía el arrepentimiento, la conversión, la oración y penitencia, y les anunciaba guerra y calamidades en el mundo. 

La última aparición de produjo el 13 de octubre de 1917 y fue conocida como ‘el milagro del sol’. En esta ocasión, una multitud de más de setenta mil personas –entre ellos varios periodistas-, concurrió al lugar. Los testigos cuentan que luego de una lluvia torrencial el cielo se despejó y pudieron ver cómo el sol cambió de color, tamaño y posición durante unos diez minutos.  

TUMBAS DE JACINTA Y LUCÍA EN LA BASÍLICA.jpg

En los años siguientes se construyó la capilla de las apariciones, se empezó a celebrar misa y se autorizó el culto a Nuestra Señora de Fátima. La erección del santuario comenzó en 1928 y fue consagrado en 1953. 

Lucía, la pastorcita sobreviviente, se convirtió en monja y vivió hasta los 97 años. Murió el 13 de febrero de 2005. 

El turismo

La ciencia dio algunas posibles explicaciones respecto de los sucesos narrados por los habitantes de Fátima, que no hizo mella en la fe de los creyentes. El santuario de la Virgen se convirtió en uno de los sitios de devoción y peregrinaje del catolicismo más importante del mundo. 

GENTE DE FÁTIMA OBSERVANDO EL MILAGRO DE LA VIRGEN.jpg

Las peregrinaciones se fueron sucediendo año tras año, realizadas tanto en grupos organizados como en forma espontánea. Se crearon agencias de turismo y empresas de transporte, se construyeron hoteles, se abrieron comercios y sitios gastronómicos, y esto fomentó la economía de la región. 

En 2017, año del centenario de las apariciones de la Virgen, se organizaron en Portugal 14326 celebraciones que incluyeron la presencia del papa Francisco en Fátima y la canonización de los pastorcitos Jacinta y Francisco, lo que produjo el arribo de 9,5 millones de peregrinos provenientes de 109 países de todo el orbe. Ese año se produjeron 7110 peregrinaciones, algunas de las cuales se organizaron desde países remotos de Asia como China, Corea, Filipinas y Vietnam, lo que marca un proceso de internacionalización.   

BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE FÁTIMA.jpg

En 2023 la cantidad de peregrinos que asistieron al santuario fue de 6,8 millones, lo que significa un aumento del 39% respecto del año anterior pos pandémico. 

La mayoría de los visitantes provienen de otros países europeos, siendo España, Italia y Polonia los que más aportan. América ocupa el segundo lugar con peregrinos asistentes fundamentalmente de Estados Unidos, México y Brasil.  

Economía y cultura

El gran movimiento de turistas que provoca Fátima produce un gran impacto económico en todo Portugal. Impulsa la creación de empleos relacionados al turismo y el desarrollo de obras de infraestructura, pero al mismo tiempo crea oportunidades de interacción cultural por la diversidad de visitantes. 

La cantidad de hoteles ha aumentado en los últimos años en la región y las inversiones crecieron. 

CAPILLA DE LAS APARICIONES.jpg

Además de asistir a las celebraciones religiosas, el visitante tiene la posibilidad de recorrer otros sitios culturales.

El Museo del Santuario fue creado en 1955 por José Alves Correia da Silva, con el objetivo de ‘conservar los restos de un pasado que comenzaba siendo remoto y de reunir un espolio de  inclinación histórico, artístico y etnográfico que pudiese custodiar la memoria de los testimonios de las peregrinaciones internacionales de la Imagen de la Virgen Peregrina y las reliquias relacionadas con la Historia de las Apariciones y de sus protagonistas’. 

La exposición permanente ‘Fátima Luz y Paz’ se ubica en el edificio de la Rectoría del Santuario y expone parte del acervo del museo que busca hacer visible el mensaje de Fátima: de la guerra a la paz, de las tinieblas hacia la luz. Presenta una colección de joyería entre cuyos objetos se destaca la corona de Nuestra Señora de Fátima, donde fue engarzada la bala que atravesó a Juan Pablo II. En la colección de esculturas se presenta la pieza más antigua: un Cristo indio-portugués del siglo XVII. La colección textil por su parte, exhibe cánones asociados a las peregrinaciones de los papas al santuario y trajes originales. 

La casa-museo de Aljustrel fue inaugurado en 1992. Se ubica junta a la casa natal de Lucía y presenta un guión que ilustra sobre la vida cotidiana en la época de las apariciones.

La casa de Lucía fue el lugar donde se realizaron los primeros interrogatorios a los pastorcitos. Pertenece al santuario desde 1986, y en el patio construyeron una oficina de información turística. 

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La casa de Francisco y Jacinta se ubica a unos 200 metros de la de Lucía y fue ambientada como una vivienda de principios del siglo XX. 

El santuario de la Virgen de Fátima combina un patrimonio cultural tangible e intangible sustentado en la fe y devoción. Recibe más de seis millones de visitantes al año y se erige como uno de los sitios cristianos de peregrinaje más importantes del mundo. En Fátima se conjugan la religión y el turismo, constituyéndose además en un rasgo identitario de trascendencia para la ciudad y su pueblo. 

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