Conducir con prudencia
La prudencia al conducir reduce la probabilidad de accidentes en la vía pública, lo que ayuda a proteger la vida y la salud de los propios conductores y también de los pasajeros y peatones. Aunque para la mayoría de las personas este concepto puede resultar claro, comprensible y, por lo tanto, no amerita demasiadas explicaciones, todavía se observan algunas conductas temerarias que obligan a volver sobre este asunto.
El domingo pasado, alrededor de las 17, el conductor de una moto atropelló a una niña de 9 años en el camino de acceso al Aeropuerto Internacional de Resistencia. El hecho, además de conmocionar a la opinión ciudadana, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de insistir con la necesidad de conducir con prudencia, una acción que implica cumplir con todas las reglas de tránsito. Acaso sea necesario recordar que esas reglas existen por la necesidad que tiene la comunidad de organizar el movimiento de vehículos y peatones en la vía pública, con el objetivo principal de garantizar la seguridad de todos los involucrados en ese complejo entramado que es el sistema de tránsito.
Se trata de reglas que establecen normas y procedimientos que los conductores y peatones deben seguir para prevenir siniestros viales y, al mismo tiempo, mantener un tráfico lo más fluido y ordenado posible. La prudencia al volante ayuda a evitar colisiones y otros incidentes que pueden resultar en lesiones graves y daños a la propiedad, con todos los costos económicos que eso implica. Además, conducir de manera prudente es un acto de responsabilidad hacia la comunidad, ya que contribuye a crear un entorno vial más seguro y respetuoso para todos los usuarios de la vía.
En nuestra región, donde el empleo de motocicletas como medio de transporte es significativo, se debe insistir con la necesidad de conducir con prudencia, de manera tal que se logre una disminución de siniestros viales y, especialmente, una reducción de la tasa de fatalidad. Más allá del lamentable hecho al que aquí se hace referencia, no está de más recordar que los conductores deben, además, mantener el vehículo en buenas condiciones técnicas y controlar en forma regular el estado de los frenos, luces, neumáticos y niveles de líquidos para garantizar un funcionamiento seguro. No deben utilizar dispositivos móviles mientras conducen, ya que usar el teléfono, enviar mensajes de texto o manipular otros dispositivos electrónicos distrae al conductor y aumenta significativamente el riesgo de accidente.
Por otra parte, deben respetar los límites de velocidad establecidos, debido a que conducir a exceso de velocidad reduce el tiempo de reacción y la capacidad de control del vehículo, especialmente en situaciones de emergencia. Otro aspecto a tener en cuenta es que deben ceder el paso a los vehículos que circulan por la derecha en cruces o encrucijadas, además de reducir la velocidad sensiblemente al aproximarse a intersecciones y estar atento a la prioridad de paso. Evitar distracciones como comer, fumar o manipular un celular mientras se conduce. Se debe tener claro que mantener la atención plena en la vía y las condiciones del tránsito es esencial para prevenir siniestros viales. Tampoco se debe conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, dado que estas sustancias afectan gravemente los reflejos, la coordinación y la capacidad de reacción del conductor. Así como es importante respetar las señales de tránsito, también lo es respetar las indicaciones de los agentes que están a cargo de ordenar la circulación en la vía pública.
Cabe recordar que los conductores y acompañantes de motos siguen ocupando el lugar más alto en las estadísticas de siniestros viales y que, evidentemente, existe una combinación de factores que lamentablemente lleva a ese resultado. Muchas veces al incumplimiento de las normas se suma una escasa idoneidad en la conducción por parte de quienes guían estos vehículos de dos ruedas.
Un párrafo aparte merece el uso del casco, que es un elemento de seguridad fundamental para reducir el índice de mortalidad en los siniestros viales protagonizados por motociclistas. Según la Organización Mundial de la Salud, los conductores de motos que no llevan puesto el casco reglamentario multiplican por siete su riesgo de morir en un incidente de tránsito.
En conclusión, es necesario respetar las normas de circulación, ya que es un deber de todo conductor garantizar la seguridad vial. Y lo que es más importante: seguir las prácticas de conducción responsable en la vía pública puede salvar vidas.










