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CARTAS DE LECTORES

Es tiempo de revisar mandatos

Señor director de NORTE:

Nuestro objetivo como educadoras es informar y brindar otros conocimientos sobre qué subyace detrás de la elección de una embajadora en el marco del aniversario de la localidad de General Pinedo. Para ello proponemos revisar desde una mirada crítica, controversial, que tenga el objetivo de generar incomodidad, de poner en discusión en la sociedad, abrir el debate, la reflexión, propiciando la conciencia social para proponer acciones alternativas que impliquen profundas transformaciones sociales y culturales.

¿Por qué necesitamos una joven que reine? ¿Qué es reinar y para qué? ¿Qué estereotipos circulan en nuestra sociedad para elegir personas? ¿Por qué necesitamos exponer a una joven como objeto de adorno para una fiesta? ¿Qué nos genera incomodidad y malestar? ¿Podemos cambiar las costumbres que hacen bien a unos y mal a otros? ¿Por qué tenemos que clasificar determinados cuerpos?

El término embajadora —tal como está presentado— encubre la elección de una nominación que, al no explicitar la función a representar, sumado a la existencia de términos como "reinar" ("coronar", "atributos", "elegir") dejan ver que claramente se elegirá a una reina. Si bien es una actividad que remite a tradiciones en el marco del aniversario de nuestra localidad, es entendida desde ese contexto histórico social y cultural del siglo pasado, que fuera válida en su momento. Ahora bien, hay tradiciones del siglo pasado que han tenido bases patriarcales o exclusoras que deberíamos superar. Para el caso en cuestión, sustituir el término embajadora por reina no explicita la distinción de la función que se va a ejercer. 

La acción de reinar remite a antecedentes de potenciar, fortalecer y fortificar los parámetros de la violencia simbólica contra las mujeres y cosificación. Responde a un mandato social de acentuar los estereotipos de belleza que han sido enraizados a través de las décadas. Pero es en este contexto socio político histórico, que demanda la construcción de una sociedad pluralista, democrática, inclusiva que debemos transmitir a las nuevas generaciones y ello se da a partir de transformaciones de prácticas que sean inclusivas, empáticas, de otredad; que velen por el bien común, la sana convivencia democrática y de justicia social igualitaria. Consideramos que es tiempo de revisar esos mandatos y cuáles queremos construir.

 ¿Qué función cumple un embajador o una embajadora? Según el diccionario, es un diplomático que cumple un servicio político y social de un país. Analógicamente, construir esa función en una localidad podría propiciar diversidad de acciones que involucren diferentes dimensiones o áreas, poniendo en valor a escritores, poetas, músicos, artesanos, artistas, deportistas, ambientalistas, educadores, personas que hayan contribuido a la mejora de la localidad a partir de proyectos, acciones humanitarias, colaborativas, emprendimientos, organización de museos, en salud, destacando valores, de todas las edades, hombres y mujeres, jóvenes, adultos y adultos mayores, recuperando y destacando referentes culturales de la localidad. 

Propiciar espacios de desarrollo comunitario para jóvenes que se reconozcan ciudadanos en el compromiso y la participación social de su comunidad. ¿Es una propuesta social que impacte o solo un evento circunstancial? 

Propiciar reinados remite históricamente a concursos de belleza y al no explicitar bases sólidas relacionadas con el nuevo rol, se potencia la cosificación de los cuerpos, homogeneización de género, discriminación y desigualdad para las minorías, clasificación y etiquetamiento de las jóvenes, bullying social a través de la circulación de fotografías por redes, afectando (explícita o implícitamente) la integridad de las identidades personales.

Los hechos históricos adquieren significado según los contextos. En nuestro país hace más de quince años se sancionaron leyes, se realizaron investigaciones en universidades nacionales y latinoamericanas que reconocen el bien común de las personas, las diversidades, los derechos humanos y las minorías. Es decir, la voz de muchas chicas que no se autoperciben en condiciones para presentarse a esta "selección", por no responder a cánones de belleza instalado socialmente. 

Las transformaciones de los pueblos suceden cuando –además–ponemos en práctica acciones o sucesos que impliquen cambios sustanciales que fortalezcan el bien común de los ciudadanos, reconociendo y acompañando a todas las personas que contribuyeron, contribuyen y contribuirán al desarrollo humano de una sociedad. 

La idea no es luchar contra lo preestablecido, sino transformar; ni una simple oposición por sí misma, sino destacar la humanidad, las buenas acciones, la construcción de lo nuevo, la visión de futuro, el valor de las personas por su esencia no por su belleza exterior demandada o esperada socialmente, a partir de iniciar un proceso de reconocimiento a las mujeres desde nuevos paradigmas humanistas. 

En palabras de Rosa Montero: "Tenemos que hacer algo más que cambiar la visión del pasado: es esencial que también cambiemos la visión del presente. La manera en que nos miramos a nosotras mismas". 

ROSANA CISNEROS 

VIVIAM POLINI

GENERAL PINEDO 

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