Zdero en construcción
En abril pasado se cumplieron treinta años de la decisión de Ángel Rozas de dejar el Movimiento de Afirmación Yrigoyenista, la agrupación radical que piloteaba el entonces senador Luis Agustín León. "El Bicho", con esa escudería, manejaba a gusto y paladar la UCR del Chaco. El partido estaba resignado a ver el poder con la ñata contra el vidrio, pero no lo lamentaba demasiado. Ser segundo rendía beneficios de todas maneras.
El propio León había intentado llegar a la gobernación en 1983 y en 1987, y en las dos ocasiones el destino jugó cruelmente con sus ilusiones. El candidato radical estuvo al frente en el escrutinio durante las primeras horas del conteo de votos de ambos comicios, pero luego, gracias a los sufragios de las localidades del interior, el peronismo dio vuelta los resultados parciales y se quedó con las victorias.
Rozas era en 1994 diputado provincial. Fue compañero de fórmula de León en el ’87 y su mimado, pero habían ido apareciendo ruidos en el vínculo. Pocos creían que Rozas fuera a animarse a salirse del MAY y atreverse a desafiar al cacique radical, que contaba con toda la estructura del partido, más la casi totalidad de los legisladores e intendentes de la UCR.
Sin embargo, sucedió. El hombre de Pinedo hizo rancho aparte, fundó un movimiento propio (Convergencia Social) y desafió a su padre político. Casi nadie apostaba por él. Pero ganó la interna del ‘94 y se quedó con la candidatura a la gobernación en el ’95. De nuevo tenía todos los pronósticos en contra. La pelea parecía estar entre el peronismo, que era el favorito con la nominación de Florencio Tenev (buscaba su segundo mandato, luego de haber sido el primer gobernador posdictadura), y Acción Chaqueña, que llevaba a José Ruiz Palacios, el coronel que no había podido ser candidato en el ’91 al ser inhabilitado por una justicia provincial que controlaba el PJ.
Rozas volvió a romper los pronósticos. Salió segundo en la primera vuelta. Tenev quedó primero, pero su amplia ventaja no alcanzaba para evitar el balotaje. En la segunda ronda, el radical se impuso por una diferencia agónica. Comenzaba una era radical de doce años en el poder.

HISTORIA CIRCULAR
Leandro Zdero, el año pasado, repitió la historia. Por esas vueltas de la vida, a Rozas esta vez le tocó jugar un papel parecido al de León tres décadas atrás. El exgobernador fue quien subió al escenario grande de la política local, a fines de los ’90, a un muy joven Zdero. En los años más recientes, la relación entre ambos se deterioró y en 2023 hubo confrontación directa. Rozas, desde Convergencia Social, puso a Juan Carlos Polini como precandidato a la gobernación. Zdero, con una estructura mínima pero mucha hambre de gloria, se subió al ring para una pelea que parecía desigual. El resto se sabe: ganó la interna y asombró al país al noquear en primera vuelta a Jorge Capitanich, cuyo cuarto mandato como gobernador parecía inexorable.
A partir de ahí la mala noticia para Zdero fue que la Argentina ya vivía un momento en el que ante una elección por la gobernación casi que convenía más perder que ganar. Las condiciones en las que recibió la provincia y la situación nacional funcionan como una amoladora para su crédito político.
RESPALDO EN PRESENTE
Lo que lo ayuda, por ahora, es lo mismo que sostiene a Milei: el convencimiento de un amplio sector social de que la irresponsabilidad política que imperó durante tanto tiempo no dejaba otro camino que el ajuste. Para mucha gente, se pueden discutir la dimensión, la intensidad y los ritmos de las medidas económicas nacionales, pero no la realidad de que el desastre dejado por el kirchnerismo hacía imposible hallar una salida indolora.
Algo curioso es que así como Zdero repite parte de la historia de Rozas en el ’95, también reedita algo de la de Capitanich en 2007. Aquella vez, el candidato a repetición del peronismo (ya se había postulado en 1999 y en 2003) le ganó a Rozas (que aspiraba a un tercer mandato) no tanto por lograr que su propuesta fuera creíble como por el cansancio social que había generado la extensa hegemonía radical. El año pasado, la ciudadanía tuvo menos intenciones de confiar en Zdero que en desalojar a Capitanich de la Casa de Gobierno. La descomposición de la era pejotista era ostensible. Contra lo que suele pensarse, es probable que el peronismo hubiera perdido aunque no hubiera ocurrido el caso Cecilia, crimen que el PJ aprovecha para hacer creer a los demás (y a sí mismo) que la derrota se debió a un hecho policial casi azaroso y no a motivaciones más profundas del electorado.
Por eso, en gran medida el desafío de Zdero, desde diciembre, viene siendo construir el personaje que quiere que los chaqueños vean en él. Ser la figura joven y relativamente nueva, que compite con un hombre abulonado a un poder sospechado, le resultó una fórmula simple pero eficaz en la carrera electoral. Ahora, en una Argentina marcada por el vértigo del ajuste y por el coma inducido de la economía, con aquello no basta. Y si basta, no bastará demasiado tiempo más.
EN PROCESO
Zdero está en construcción. Es lógico, básicamente por dos motivos: porque llegó al poder sin un programa de gestión (no tenía apoyatura técnica como para ello, la prioridad era salvar la falta de recursos para lidiar contra Rozas primero y contra Capitanich después) y porque el arribo a la Casa de Gobierno siempre obliga a una transformación. Es estar, de repente, en el famoso "otro lado del mostrador". Es dejar atrás los discursos de campaña para ver qué es lo que realmente se puede hacer.
Hay varios elementos complementarios, nada menores. Por ejemplo, la larga permanencia radical en el llano dejó al partido con muy pocos cuadros aptos para ocupar espacios en un Estado que es un barco complejo, enorme y caótico, navegando en las aguas agitadas de una realidad feroz. Endeudamiento descomunal, caída brutal de ingresos y de actividad, hostilidad gremial automática (como cada vez que asume un gobierno no peronista), un gobierno nacional que retira -entre otras cosas- subsidios al transporte y al salario docente. Todo en la provincia más pobre del país, donde hay muchas más personas revolviendo la basura que sentadas en los restoranes.
Hasta ahora, Zdero respondió con mucho despliegue personal. Recorre casi toda la provincia semana a semana, intenta magnificar las pocas realizaciones que permiten las limitaciones presupuestarias, busca hacer sintonía con aspiraciones que están más allá de los asuntos dinerarios (por ejemplo, su planteo contrario a que se alivianen las imputaciones a Emereciano Sena y Marcela Acuña en la causa Cecilia), los gestos de proximidad que ya son un clásico de la acción política. Trata de que lo poco parezca mucho.
La pregunta es: ¿qué Zdero quiere ser Zdero? Rozas optó por un estilo paternalista que le rindió excelentes frutos luego de los años de parsimonia pueblerina de Danilo Baroni y Rolando Tauguinas. Ganó elecciones con total comodidad hasta cuando pagaba los salarios estatales con bonos. Capitanich arrancó tratando de mostrar calidad institucional y solvencia en la gestión, sobre todo en materia de infraestructura. Se cansó de ganar elecciones, aunque solo se le entendía 37,8% de lo que hablaba. Ambos construyeron personajes que la sociedad compró durante mucho tiempo. ¿Qué tiene en mente el gobernador de hoy?
Hay algo que tiene a favor: el ejercicio del poder obliga a aprender. Lo que no lo favorece es que el contexto le reduce notablemente los márgenes de error. "Tiene que templar el lomo, al principio es todo lindo, el tema es cuando pasan los primeros cien días", resumía ayer una figura de diálogo habitual con él. En los días que corren, es algo parecido a tener que armar la bicicleta mientras se pedalea.
Temas en esta nota

Ley de Reiterancia: para Zdero, a la oposición "no le quedó otra"

El Segundo Acueducto se extiende hasta Río Muerto

"Podemos producir, competir y generar oportunidades"

Zdero destacó consenso con la Nación por los subsidios energéticos

El Chaco se suma al programa nacional de combate al microtráfico

Mediación comunitaria: el Chaco y la Nación unen fuerzas para resolver conflictos sin llegar a la Justicia











