Persu, el auto que se adelantó al tiempo
En la fría mañana del 14 de noviembre de 1922, el rumano Aurel Persu se persona en la Oficina de Patentes de la capital alemana de Berlín para pedir el registro de un invento suyo. No era la primera vez que iba a estas dependencias, ya que anteriormente había patentado un sistema de pistón de motor variable que permitía cambiar la carrera según las necesidades.
Esta vez pidió la protección para un automóvil aerodinámico cuyas cuatro ruedas estaban integradas en la carrocería, y con ello empezó a demostrar que los automóviles que se vendían entonces en el mundo entero estaban obsoletos con respeto a su "envoltura".

Este ingeniero rumano y pionero diseñador de coches fue el primero en colocar las ruedas dentro de la carrocería llegando a la conclusión de que el automóvil perfectamente aerodinámico debe tener la forma de una gota de agua.
Persu, un especialista en aerodinámica y dinámica de aviones, implementó su idea en 1922-1923 en Berlín, construyendo un automóvil con un coeficiente de resistencia increíblemente bajo de 0.22, todavía raro entre los coches hoy en día. ¡Este coeficiente de resistencia era mucho mejor que el 0,8-1,0 común con los automóviles utilizados en ese momento..!
El auto
El Persu tenía forma de cabina de helicóptero, más ancho y adelantado, es decir, sin trompa ni capot alargado como era la norma en esos tiempos y con los faros encajados, sin sobresalir de la carrocería. Detrás de la cabina la forma del vehículo se estrechaba, con el motor situado en el centro, justo por delante del eje trasero, siempre más estrecho que el delantero.

Por detrás disponía de dos ruedas de repuesto; y las que estaban puestas, totalmente cubiertas siguiendo el mismo perfil de la carrocería para producir la menor resistencia posible al viento. El resultado era un automóvil de aspecto muy curioso, pero de un aerodinamismo tal que lo situaba muy por delante de su tiempo. Según los estudios, se calcula que por aquel entonces tenía un coeficiente de resistencia al viento (CW) de 0,22.
Para la tracción, Persu empleó un motor de cuatro cilindros en línea de la casa berlinesa AGA que, con un volumen de 1.410 cc, desarrollaba 22 CV a 2.200 revoluciones. Reemplazó el arranque Bosch por otro de la marca Eisemann, tipo Mki12 y, en vez de mantener el carburador de la marca Solex, utilizó uno procedente de Haendler & Co., de Berlín. A falta de una explicación más coherente del porqué de los cambios de piezas comprobadas, se puede llegar a la conclusión de que lo hizo porque estas empresas ayudaron en el perfeccionamiento final del vehículo. Se mantenía la caja de cambios de tres marchas de AGA, y también el sistema de frenos, cuyas pastillas únicamente actuaban sobre las ruedas traseras.

El alegato
Como corolario de su esfuerzo Persu, publicó en 1922 un escrito muy crítico –en rumano, pero con traducción al francés– afirmando que los fabricantes de coches no eran conscientes de que todo lo que ofrecían estaba ya totalmente obsoleto en los tiempos que corrían. En este escrito hizo un llamamiento a los aficionados: "Automovilistas, no sabéis que los motores de los coches que utilizáis tienen una potencia más o menos dos veces mayor que la necesaria para las prestaciones que ofrecen. También el consumo de combustible es casi el doble y el precio por unidad demasiado elevado. Al mismo tiempo, vuestras máquinas, con sus motores demasiado potentes, no son económicas para uso habitual, y menos aún dentro de las ciudades, pues su potencia está calculada para las velocidades máximas que tan solo se alcanzan en carretera abierta".

¡Conductores de automóviles, uníos e informaos para exigir a todos los fabricantes del mundo que no os suministren más vehículos con carrocerías obsoletas! Obligadlos a que cambien su producción por vehículos aerodinámicos, que son más baratos y consumen mucho menos combustible, ya que sus motores, con el mismo peso y la misma velocidad máxima, pueden ser más pequeños y con menor potencia.
Por supuesto, nadie le hizo caso y la aerodinamia tardó muchas décadas más en ser el factor más importante en un auto. Cansado, Persu trabajó de director general de la fábrica IAR Brasov, la empresa estatal de trenes, puesto del cual se retiró en 1950 para continuar en el Instituto de Documentación Técnica de la capital rumana.










