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Jóvenes víctimas de una economía en crisis

La prolongada crisis económica que vive la Argentina coloca a muchos jóvenes en una situación de vulnerabilidad que los convierte en presa fácil de estafas que circulan por las redes sociales. Estos engaños tienen un elemento en común: prometen revelar un supuesto secreto para generar mucho dinero en poco tiempo. Pero lo único cierto es que se basan en el viejo esquema piramidal que inventó el estafador Carlo Ponzi.

"Tu primer millón", "Dedícate a esto y no pierdas tiempo en la universidad" o "Cómo pasé de lavar platos a facturar cientos de miles de dólares sin mucho esfuerzo" son algunas de las descripciones que, a modo de presentación, se multiplican todos en Instagram, Facebook o Tik Tok con ofertas de individuos que se autodefinen como "exitosos" y prometen riquezas rápidas. Los interesados, o mejor dicho, los que caen en la trampa, deben comprar el curso que revela las claves para volverse millonarios. Y lo que se enseña en esos cursos no es otra cosa que hacer lo mismo, es decir, crear una cuenta en una red social, aparentar una vida de lujos y, de esa manera, tratar de enganchar a nuevos incautos.

En la mayoría de los casos, los que llevan adelante este tipo de estafas presionan a las personas para que compren rápidamente, usando tácticas de venta agresivas o diciendo que hay pocos cupos disponibles. Debido a que muchos de los que prestan atención a este tipo de ofertas creen que es posible mejorar su situación financiera de manera rápida y fácil, no ponen reparos a las promesas poco realistas, ni a la falta de transparencia de la oferta. Algunos estafadores incluso pueden proporcionar testimonios falsos o exagerados para respaldar sus afirmaciones. Otro punto en común que tienen estas insólitas ofertas es que no ofrecen una garantía de devolución de dinero o tienen políticas confusas en relación a los reembolsos. En el fondo, son maniobras muy similares a las que hicieron tristemente célebre al estafador Carlo Ponzi, que pasó a la historia por ser el creador, en 1920, de una trampa en la que cayeron miles de personas en Estados Unidos. El engaño conocido como "esquema Ponzi" prometía altos retornos con poco o ningún riesgo para los inversores. El funcionamiento básico de la maniobra implica, además de promesas de retornos extraordinariamente altos, el pago a los inversores iniciales, esto significa que los primeros inversores que participan en el esquema reciben sus rendimientos prometidos. Estos pagos suelen realizarse puntualmente y son esenciales para atraer a más inversores al esquema. Pero en lugar de generar ganancias legítimas a través de inversiones rentables, el promotor utiliza el dinero de los nuevos inversores para pagar los rendimientos prometidos a los inversores anteriores. Esto crea la ilusión de que el esquema es legítimo y rentable. Además, para poder mantener el esquema en funcionamiento, el promotor necesita continuar atrayendo nuevos inversores para financiar los pagos a los inversores existentes. Esto se logra a través de tácticas de marketing agresivas y la promesa de rendimientos más altos. Pero a medida que el esquema crece, se vuelve insostenible. Eventualmente, el promotor no puede reclutar suficientes nuevos inversores para financiar los pagos a los inversores existentes. En este punto, el esquema colapsa y los inversores suelen perder la mayor parte, si no todo, su dinero invertido. Como ha quedado demostrado en reiteradas oportunidades, el esquema de Ponzi es insostenible y está destinado a fracasar. En todo caso, el promotor del esquema es el único que se beneficia significativamente, mientras que los inversores pierden dinero.

Cabe una aclaración. Desde 1920 hasta la fecha, estos engaños han recorrido todo el mundo, aunque en este siglo XXI se presentan bajo otras apariencias. Por eso es importante estar informado de las maniobras realizadas por los estafadores para poder identificar y evitar esquemas Ponzi y otras estafas similares.

Las crisis económicas empujan a muchos jóvenes a una situación de mayor vulnerabilidad al afectar su empleabilidad, estabilidad laboral, acceso a la educación y salarios. Es importante que en estos tiempos difíciles que vive nuestra sociedad se brinde una mayor contención a los jóvenes, especialmente a los que pertenecen a las familias con menores recursos.

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