Por qué los F-16 son importantes y una gran incorporación
El autor es periodista, historiador y analista de defensa. Director de Pucará Defensa. 
 Publicado en Pucara.org.

En estos días en que la Argentina ha firmado el contrato de compra por 24 Lockheed Martin F-16A/B MLU Fighting Falcon se ven en los medios y redes sociales una gran cantidad de cuestionamientos, la mayoría sin merecer el menor análisis, pero otros que intentan plantear algún fundamento válido. Vale la pena hacer un breve análisis de por qué son importantes para el país y por qué es una buena compra.
El quinto aspecto es la antigüedad y vida remanente de los aviones. Voces con poco o nulo conocimiento del tema, incluyendo políticos y empleados de medios de comunicación, han subrayado que los F-16 daneses tienen 40 años de antigüedad, seguramente desconociendo la relatividad de tal afirmación, ya que la vida de una aeronave no se mide en años sino en las horas de vuelo que tiene y en su vigencia para poder cumplir su misión (si el diseño o sus sistemas son obsoletos o inferiores a aquello que deben enfrentar). Como ejemplo, la USAF sigue empleando bombarderos B-52 Stratofortress fabricados hace más de 60 años, mientras que el modelo acaba de cumplir 72 años desde su primer vuelo y fue diseñado en los comienzos de la guerra fría. Rusia, por su lado, sigue basando toda su aviación de combate en modelos nacidos entre las décadas de 1950 y 1980 o variantes actualizadas de los mismos (no, el Su-57 no es un sistema de armas con capacidad real de combate en la actualidad y sigue siendo un modelo en desarrollo).
En el caso de los F-16 daneses, dada la cantidad de horas remanentes de las células y el promedio de uso que podrán tener en la Argentina, podrán operar por entre 15 y 20 años sin mayores problemas y posiblemente hasta 25 años.
De esta manera, los F-16 permitirán obtener conocimientos y capacidades, dar un salto tecnológico y doctrinario de más de 40 años, lo cual llevará varios años entre que se aprenda a volar los aviones y operarlos. Recién entonces, en unos diez años al menos, esto permitirá dar otro paso, que podría ser hacia aviones de generación 4+ (como un F-16 Block 70) o de 5º (como un F-35, el KAI KF-21 o el TAI Kaan).
Una compra necesaria
Otro planteo que han realizado desde muchos sectores es si la compra era necesaria y si había que hacerla en medio de la crisis económica del país. El primer aspecto que hay que tener en cuenta es que la oferta danesa tenía un vencimiento y, de no avanzarse, los aviones tendrían otro destino (había varios países interesados en ellos), lo que obligaría a salir a buscar otros F-16 disponibles o aviones similares, en un proceso que llevaría varios años, cuando la Fuerza Aérea Argentina ya llevaba 30 años buscando una aeronave similar (aunque los Mirage fueron dados de baja en 2015, la realidad es que su reemplazo ya había comenzado a ser planificado a comienzos de los años 90 y ya desde comienzos del nuevo milenio la capacidad real de combate de éstos era nula, solo podían volar pero no operar). El segundo es que la compra es totalmente financiada y la Argentina prácticamente no tiene que hacer desembolsos en el corto plazo, por lo que el grueso de la compra se pagará cuando la economía ya esté en recuperación. Así, la compra no afecta las cuentas actuales del estado.
El segundo punto es que la compra es necesaria. ¿Por qué? Hay muchas razones por las que la defensa de un país afecta de manera directa a todos los demás ámbitos. Principalmente porque la inversión que un país hace en su capacidad de defensa está indicando qué determinación tiene este país en defender los intereses de quienes habitan e invierten en él, por lo que un país con una mayor capacidad de defensa se vuelve más atractivo para vivir e invertir, lo cual impulsa de manera directa el desarrollo económico.
Además, un país que invierte en defensa está apostando a ser más relevante en el escenario regional y global, ayudando a mantener la paz y disuadiendo a quienes quieran perturbarla.
Así, al brindar seguridad, la defensa hace una contribución fundamental al desarrollo económico, generando divisas para la nación que luego se pueden emplear en otras áreas como salud, educación e infraestructura, de modo que, de manera indirecta, invertir en defensa lleva a mejorar esas áreas.
La Argentina actualmente, tras 40 años de desinversión en defensa, había dado una clara señal al mundo de que el país no tenía interés en proteger a sus ciudadanos ni sus bienes ni los recursos de la nación, aumentando el riesgo para cualquiera que desee invertir en el país, permitiendo la depredación de recursos y quitándole al país la capacidad de poder hacer valer sus puntos de vista en el escenario internacional, ya que de nada valen las palabras si no se puede disuadir al otro de que sus acciones contra la nación pueden costarle caro. Así, la falta de inversión en defensa, restándole relevancia al país en el escenario regional y mundial, influyó en el deterioro económico de la nación.
Por esto, la compra de aviones de combate, como un primer paso en la recuperación de capacidades de la defensa, es una medida necesaria y correcta, que no debería haber demorado tantos años en concretarse.
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