Mascoteras y un final feliz
El amor por una mascota no conoce límites ni fronteras. Sean perros o gatos, o cualquier animal a quien el humano le transmita cariño, amor, comprensión y contención. Obviamente, que en la gran mayoría de los casos, es recíproco.
La historia -como otras tantas-, comenzó casi por casualidad. Y –como otras tantas- las redes sociales jugaron también su papel. El perro, entrado en años, deambulaba sin rumbo en zona de avenida San Martín y Arturo Illia, en pleno centro resistenciano.

Anyelén, como otras tantas veces paseaba con su amado Pier, fue la que lo observó. Inmediatamente tomó conciencia que el animal de pelaje marrón estaba extraviado y que tendría algún problema visual. Pero lo que le llamó la atención es que tenía collar y "estaba bien cuidado".
"Como que tenía dueños y estaba perdido", diría más tarde ratificando su conocimiento en mascotas.
Contó con la complicidad e incondicionalidad de Érica, dueña de un local comercial Pura Natura sobre avenida San Martín, al lado del local partidario Sumar.

Era sábado a la tarde y las decisiones a tomar contaban con el condicionante de avanzar en el fin de semana y la cuestión económica que requiere este tipo de situaciones. Inmediatamente, por la actividad periodística, se comunicaron y viralizaron su foto a través de los distintos grupos de Facebook, los que hacen un gran trabajo comunitario y social encomiable en este tipo de situaciones.
Tras contactar a un par de veterinarias y profesionales del medio, decidieron que el animal pasara la noche en el local comercial de Érica, con alimento y agua para sortear el momento. Idéntica situación sucedió el domingo 10 de marzo, hasta llegar al lunes 11 y decidir los pasos a seguir.
En la tarde del lunes, Anyelén y su amiga Emilia tomaron la determinación de conducirlo hasta el hospital Veterinario de la capital chaqueña. Si bien no consiguieron que lo atendieran, sí se llevaron la dirección y el nombre de un profesional que tiene su veterinaria sobre avenida Soberanía Nacional. Hasta allá fueron. ¿El diagnóstico? Perro de más de 15 años, en estado general de salud bueno, ciego y sordo.
Aliviadas por la sanidad del animal, más allá de los problemas visuales y auditivos, se volvieron con vitaminas y desparasitarios para una mejor atención del perro. El martes transcurrió sin novedades y con un mejor estado de ánimo del animal. A tal punto, que ya durmió en una cucha de Pier y su mejoría era notable.
La buena nueva llegó este miércoles 13 de marzo cuando finalmente apareció la familia que cobijó desde siempre al animal. Una pareja y un hijo pequeño. Atom (tal el verdadero nombre del perro), los reconoció al instante. Melina, se encargó de contar algunas anécdotas e historias: estaba perdido desde noviembre del 2022 y –como suele suceder en la mayoría de estos casos- "lo dábamos por muerto".
Habían reconocido su foto en un grupo de Facebook y no dudaron el acudir a su encuentro.
Final feliz para Atom y las mascoteras. Cinco días de contención y búsqueda de los verdaderos dueños. Casi un año y medio para el reencuentro feliz. La tenacidad y amor por los animales triunfó una vez más. Un botón de muestra que destaca a las personas.










