Violencia narco en Rosario
Todas las tardes, cuando se pone el sol, las calles de Rosario muestran un paisaje similar al de los días de encierro obligado por la pandemia. Hay miedo en todas las esquinas. Los comercios permanecen con sus persianas bajas y casi no hay gente caminando por las veredas. Pero esta vez, el temor no lo genera un virus, sino las organizaciones de narcos que siembran terror en la ciudad santafesina. 
A diferencia de lo que ocurría en años anteriores, cuando los crímenes estaban asociados con ajustes de cuentas entre bandas que disputaban territorios, ahora las víctimas de los asesinatos son ciudadanos comunes, trabajadores. El objetivo es evidente: instaurar el terror en la sociedad. Sorprende el nivel de impunidad que rodea a cada una de las acciones del crimen organizado, a tal punto que colocan pasacalles con mensajes amenazantes para las autoridades. El caso de Bruno Nicolás Bussanich, un joven trabajador de una estación de servicio que fue asesinado en represalia por los operativos realizados por las autoridades santafesinas en cárceles provinciales que alojan a presos de alto perfil, conmocionó a todo el país, lo que hizo que el gobierno nacional decida formar un comité de crisis liderado por la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.
Antes de la llegada de los funcionarios nacionales a Rosario, la crisis de violencia provocada por los narcos derivó en la paralización de los servicios de transporte (taxis y colectivos), recolección de residuos y atención al público con horarios reducidos en estaciones de servicios. También el funcionamiento de las escuelas y la atención en los servicios de salud se vieron alterados por el clima generalizado de temor en la población.
En marzo del año pasado, el ataque a un comercio que pertenece al entorno más cercano de Lionel Messi volvió a poner el foco sobre la violencia narco en aquella ciudad santafesina. En esa oportunidad se consideró que la agresión, ocurrida en un contexto electoral, tuvo como objetivo generar un alto impacto en la opinión pública y no necesariamente chantajear a la familia de la estrella del deporte más popular en nuestro país. De todos modos, más allá de cuál haya sido el objetivo del mensaje mafioso, lo cierto es que el ataque dio lugar a una serie de interrogantes sobre el preocupante avance de los grupos narcos en la Argentina. ¿Qué hay detrás de la impunidad para actuar que exhiben tanto los sicarios como los llamados "gatilleros" en Rosario? ¿Es posible que estos grupos violentos que operan en Rosario estén mejor organizados que las instituciones del Estado y por eso pueden imponer su voluntad en las calles sin tener que rendir cuentas a nadie? ¿Puede replicarse esa modalidad delictiva en otros grandes centros urbanos del país como, por ejemplo, el Gran Resistencia?
En el Chaco no faltan motivos de preocupación. Si bien, afortunadamente, no se registra ese nivel de violencia narco, el aumento de bandas conocidas popularmente como motochorros, organizadas para robar en la vía pública es una modalidad que crece y que puede servir de inicio en una carrera delictiva que, en algún momento, logre vincularse con los negocios del narcotráfico. Es que, según la ONU, el tráfico ilícito de drogas sigue siendo uno de los negocios más rentables del mundo, lo que explica la gran capacidad de recursos que tienen las organizaciones criminales dedicadas a estos ilícitos para permear todo tipo de estructuras, generando economías paralelas al margen de la ley que, si no son controladas y erradicadas a tiempo, terminan diversificándose.
Como advierte el especialista en este tema Marcelo Bergman, los mercados ilícitos de drogas generan todas estas capacidades de organizaciones que empiezan haciendo dinero con la venta de drogas en los márgenes, pero terminan socavando toda la capacidad estatal de aplicar la ley.
Por todas estas razones, es necesario sumar y coordinar esfuerzos que permitan avanzar en forma efectiva en la reducción de los delitos relacionados con el narcotráfico, para lo cual es imprescindible que se promuevan políticas integrales enfocadas a erradicar, de una vez y para siempre, los distintos factores que potencian esas actividades ilícitas.
Los casos de violencia narco en Rosario deben ser un llamado de atención para todo el país, ya que los delitos que cometen las organizaciones que actúan al margen de la ley traen aparejados una mayor violencia criminal y un índice más alto de homicidios.










