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El futuro energético

Las emisiones mundiales de dióxido de carbono vinculadas con la energía alcanzaron un nivel récord en 2023. Así lo informó la Agencia Internacional de la Energía en un documento que hizo público el fin de semana. No obstante, el organismo aclaró que el fuerte crecimiento de proyectos de energías limpias en distintos países hizo que el aumento de emisiones de CO2 no fuera mayor. 

Según un reciente informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), cuya sede central está en París, las emisiones de dióxido de carbono vinculadas a la energía aumentaron, a nivel global, un 1,1 por ciento en 2023 hasta alcanzar los 37.400 millones de toneladas, debido especialmente a la caída de la producción hidroeléctrica por las sequías extremas que se registraron en varias regiones del planeta. Estas emisiones, agrega el documento, representan alrededor del 90 por ciento de las provocadas por el ser humano y el año pasado aumentaron en 410 millones de toneladas y llegaron a 37.400 millones. Los expertos del organismo explican que el nivel récord de CO2 está estrechamente relacionado con la drástica caída de la producción hidroeléctrica a escala global vinculada a las prolongadas sequías que afectaron a comunidades enteras de distintas regiones del mundo. China, Canadá, Estados Unidos o México, entre otros países, se vieron obligados a recurrir a medios contaminantes de producción eléctrica como el fuel o el carbón, lo que se tradujo en un aumento de 170 millones de toneladas.

De todos modos, la Agencia Internacional de Energía se muestra optimista respecto a la transición energética que ya iniciaron varias naciones. En ese sentido, señala que desde 2019 hasta 2023, el crecimiento de la energía limpia duplicó el incremento de las fuentes de energía que emplean combustibles fósiles. En nuestro país, en septiembre de 2019 la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) elaboró un documento exponiendo la necesidad de establecer políticas de Estado que diversifiquen la matriz energética utilizando energías limpias, contribuyendo a la reducción de costos del sistema y creando empleo en las economías regionales. La entidad observa que Argentina posee uno de los potenciales más importantes a nivel global en cuanto a la disponibilidad de recursos renovables para sobrellevar esa transformación, así como una enorme cantidad de recursos no renovables para facilitar la transición hacia esa matriz, totalmente nueva: al gas natural no convencional. "Con el objetivo de desarrollar tales recursos naturales, es clave identificar los desafíos que ello enfrenta, de modo de articular políticas claras y estables en el tiempo que permitan superarlos y alcanzar el objetivo de tomar provecho de ellos para sumar competitividad a la economía argentina y contribuir consistente y sustancialmente en la lucha contra el calentamiento global", observa la Cámara Argentina de Energías Renovables.

Hay que decir, por otra parte, que es cierto que en el mundo se habla de la necesidad de avanzar hacia un mayor uso de energías limpias y renovables, pero la realidad de la mayoría de los países revela que, al menos por ahora, la marcha hacia un nuevo paradigma energético sigue siendo lenta. Argentina, por ejemplo, logró que el 16 por ciento de la energía eléctrica sea producida por fuentes renovables, pero, como ocurre en el resto del planeta, aquí también el petróleo sigue siendo un recurso estratégico. El Banco de Desarrollo de América Latina, por ejemplo, recuerda que los combustibles fósiles son como el azúcar: todos sabemos que su consumo en exceso es perjudicial para la salud, pero es muy difícil vivir sin ese producto. "Lo mismo ocurre con la transición energética por la sostenibilidad del planeta, pero con el agravante de que en América Latina y el Caribe los combustibles fósiles también aportan gran cantidad de ingresos a través de las exportaciones para financiar programas sociales", reconoce la entidad.

Sobre este mismo tema, no está de más compartir la siguiente reflexión que forma parte de un trabajo académico publicado por las especialistas Adriana Porcelli y Norma Martínez, titulado "Un cambio de paradigma económico global: hacia la economía verde": para realizar la transición a una economía verde se requiere una serie de circunstancias favorables específicas, que consisten en normativas, políticas, subsidios e incentivos nacionales, mercado internacional, infraestructura jurídica y protocolos comerciales y de ayuda. Es de esperar que, más allá de las dificultades que hoy enfrenta el país, los distintos sectores vinculados al sistema energético se pongan de acuerdo para avanzar en ese proceso.

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