Escuelas que cambian vidas
El objetivo de una educación de calidad para todos es una de las metas de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Pero garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo oportunidades de aprendizaje para todos, como plantea esa iniciativa, implica generar las condiciones para que las escuelas y los docentes puedan mejorar las vidas de los chicos.
"La educación no es solo un derecho sino una luz de esperanza que puede atravesar incluso las circunstancias más difíciles. Y la docencia no es solo una profesión; es una vocación, un llamado a inspirar, nutrir y empoderar a la próxima generación", dijo la docente pakistaní, Sister Zeph, ganadora del Premio Global a la Enseñanza 2023, el premio mundial que todos los años otorga la Fundación Varkey a un docente cuya tarea al frente del aula es considerada innovadora y comprometida y que tiene un impacto inspirador en los alumnos y en la comunidad.
Por su parte, el maestro keniata Peter Tabichi, ganador del mismo galardón en 2019, dijo durante una visita que realizó ese año a nuestro país que "para una sociedad no hay futuro posible sin inversión en educación e infraestructura escolar". "El trabajo de los maestros es esencial. La educación no puede dejarse de lado", remarcó. Andria Zafirakou, la docente británica que en 2018 fue distinguida con el mismo galardón (considerado el Nobel al mejor maestro del mundo), coincide con las definiciones de sus colegas de Kenia y Pakistán. Su trabajo al frente del aula enseñando arte en una escuela ubicada en uno de los barrios de migrantes más pobres de Londres respalda todo lo que dice. "Tenemos que proteger a nuestros alumnos, cueste lo que cueste", dijo Zafirakou al recibir el premio en una ceremonia que organizó ese año en Dubai la Fundación Varkey, la organización no gubernamental con sede en Londres que todos los años entrega este premio a través del cual se busca prestigiar la profesión docente como una forma de avanzar hacia una educación de calidad.
La docente explica que comprobó que los alumnos que dedican más tiempo al arte también pueden alcanzar mayores logros en el resto de sus estudios, y de hecho su propuesta ha tenido tan buenos resultados que su escuela es una de las que tuvo un mejor desempeño comparado con otros establecimientos escolares de Gales e Inglaterra. En la escuela donde enseña, la mayoría de los chicos provienen de hogares de inmigrantes pobres que comparten casas con otras que están en la misma situación de vulnerabilidad y que, además, sufren el rechazo de muchos británicos. Los alumnos de la escuela donde enseña la docente son de orígenes étnicos tan diversos que en la comunidad educativa hay chicos que hablan más de 30 lenguas diferentes. Pero eso no fue un obstáculo para la maestra que, en lugar de rechazar la diversidad de culturas, emprendió el camino exactamente opuesto al que propone el discurso xenófobo que alienta la construcción de muros y la deportación de migrantes. Y se propuso -a través de la enseñanza del arte- mejorar la educación y lograr la integración de niños cuyos padres dejaron sus países de origen para buscar en Londres un futuro mejor.
Zafirakou afirma que la enseñanza del arte permite desarrollar el potencial de los estudiantes ya que en los espacios compartidos por chicos de las más diversas nacionalidades, cada uno de ellos puede expresarse en forma libre e interactuar con otros niños que vienen de culturas diferentes. De esta manera, el otro –por más que no comparta con él la misma lengua o costumbres- deja de ser un extraño, un desconocido, para convertirse en un compañero del aula y probablemente en un amigo de la infancia que perdurará toda la vida. En rigor, lo que está haciendo es poner a disposición de los alumnos herramientas para que puedan integrarse socialmente, sin perder sus identidades. Así, donde otros experimentan el miedo al extranjero, la docente británica vio una oportunidad y un desafío para promover la inclusión.
En nuestro país, en estos días tan difíciles para la mayoría de las familias, es necesario recuperar el rol de las escuelas, promoviendo modalidades pedagógicas que transformen vidas, enseñen a respetar a los otros y ayuden a erradicar los prejuicios que generan divisiones en la sociedad.










