CARTAS DE LECTORES
Docente chaqueño becado en Estados Unidos pero sin respuesta del Ministerio de Educación
Señor director de NORTE:
Soy profesor de Inglés, egresado del Instituto de Educación Superior San Fernando Rey de la ciudad de Resistencia. Desde que me recibí, me he desempeñado en diferentes instituciones de nivel secundario y superior, de gestión estatal y de gestión privada, tanto en el ámbito provincial como en el ámbito nacional.
Asimismo, he sostenido, desde entonces, mi trayectoria de formación académica, ya que he realizado otros estudios de nivel superior vinculados con mi campo profesional e incluso con otras lenguas como francés y chino.
Desde agosto de 2023, me encuentro becado por la Comisión Fulbright, integrada por el Ministerio de Educación de la Nación y el Programa Fulbrigth, patrocinado, fundamentalmente, por la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado de los Estados Unidos. En este marco, dentro de la línea Foreign Language Teaching Assistant (FLTA), me encuentro cumpliendo funciones docentes y académicas en la Universidad de Susquehanna, en el estado de Pennsylvania de aquel país, hasta el 20 de mayo de 2024 inclusive.
Acceder a dicha beca, que se ofrece en el país y en la provincia hace varias décadas, implica un proceso extenso y muy exigente, que incluye la presentación de cartas de recomendación, entrevistas en inglés y la aprobación del examen internacional TOEFL (Test of English as a Foreign Language).
A esto se suma el hecho de que existe un número muy limitado de becas (no más de veinte) para un número ingente de postulantes de todas las provincias (cuando yo me postulé, por ejemplo, hubo más de doscientos postulantes).
Ahora bien, como tengo horas cátedra de Inglés en tres escuelas de nivel secundario de gestión estatal de nuestra provincia, cuando supe que había quedado seleccionado como becario por la Comisión Fulbright, tuve que realizar las gestiones necesarias para obtener una licencia en esas horas durante todo el período de duración de la beca. ¡Ahí empezó el problema!
Un logro profesional que me había traído mucha felicidad comenzó a verse empañado por el destrato, la impericia y hasta la indiferencia de algunos/as funcionarios/as del Ministerio de Educación del Chaco, que obturaron de mil maneras el otorgamiento de una licencia que está contemplada en nuestra norma jurídica provincial y de la que, por supuesto, existen antecedentes.
Con todo, logré que se me reconociera un permiso especial hasta el 31 de diciembre de 2023, aunque, hay que decirlo, con un instrumento legal que no contemplaba, seriamente, mi residencia temporal en el exterior del país.
No obstante, en vista de que esa cobertura sería hasta diciembre, y de que mi beca, como ya lo apunté, se extiende hasta mayo de 2024, inicié, en septiembre de 2023, por medio de un apoderado legal, la solicitud de una licencia extraordinaria que me permitiera resguardar mi trabajo docente durante el ciclo 2024, en un todo de acuerdo con lo normado en el artículo 7°, inciso K, de la Ley 647-E "Estatuto del Docente del Chaco".
Pero, lamentablemente, el trámite no se mueve desde noviembre de 2023.
Así, pese al tiempo transcurrido, y al constante seguimiento del trámite mencionado, hoy, a quince días del inicio del período lectivo 2024 en el Chaco (el 21 de febrero todos/as los/as docentes deben presentarse en sus instituciones), no cuento con el instrumento legal de otorgamiento de licencia en mis horas cátedra de nivel secundario.
Con esto, mis ingresos como docente peligran, ya que, de no contar con la licencia mencionada y de no presentarme en mis instituciones (por la situación ya descripta), correspondería mi baja.
Por lo tanto, cuando regrese a Argentina, en mayo, la indolencia y falta de respuesta por parte del Ministerio de Educación del Chaco (como institución de Estado, más allá de las gestiones políticas particulares) harían que me encuentre sin trabajo y sin mi principal medio de sustento, que es mi salario docente, con horas cátedra que mucho me costó conseguir.
Jugar así con la estabilidad laboral y, por consiguiente, con la salud de un docente que busca desarrollarse profesionalmente no se condice, a mi juicio, con las declaraciones que hacen nuestros/as actuales funcionarios/as provinciales respecto del valor de la educación y de la recuperación de su calidad y su sentido pedagógico.
Empero, todavía tengo cierta esperanza de que todo esto haya sido producto de alguna desinteligencia de la que no he tenido conocimiento y que, antes del 21 de febrero, habré obtenido, finalmente, la licencia que me corresponde por ley. Espero que esta carta sirva, de algún modo, para agilizar el proceso.
ALEXIS ROBERTO MAXIMILIANO SCLIPPA
DNI 36.968.575
RESISTENCIA










