Tridente hacia una nueva Argentina
La canonización de Mama Antula –la primera santa argentina–, el 11 de febrero a las 9 en Roma, constituye el marco ideal para el esperado encuentro entre el presidente argentino y el Papa Francisco, luego de turbulentas declaraciones del entonces candidato de La Libertad Avanza.

"Las palabras en la campaña electoral van y vienen", minimizó el Francisco con la clara intención de bajar decibeles y mostrando que su rol va mucho más allá que hacerse eco de los problemas argentinos. Estoy dispuesto a iniciar un diálogo, hablando y escuchando con él, como con todos", aclaró.
Fuerza colectiva para la unión
Pero el backstage de este encuentro esconde mucho más que la protocolar visita y la actividad religiosa, se trata nada menos de concretar el deseo del pueblo argentino de que el Santo Padre visite nuestro país luego de más once años de ausencia física ya que hay solo una hipótesis: según las últimas fuentes vaticanas solo Bélgica y Oceanía están en agenda este año. "Su presencia y su mensaje contribuirán a la tan deseada unidad de todos nuestros compatriotas y nos brindará la fuerza colectiva necesaria para preservar nuestra paz y trabajar por prosperidad y el engrandecimiento de nuestra querida Argentina", dijo Milei en su invitación.
Y es cierto, nuestro país está enfermo de un odio que se acumuló durante las últimas décadas, producto de un enfrentamiento estéril con rasgos ideológicos que dañó la Institucionalidad y rompió aquellas cadenas de unión que pedía Juan Pablo II en su primer visita impactando de lleno en el seno de las familias y sus valores. Todos contribuimos de alguna manera a esa debacle que cuesta tanto remontar y reconocer la raíz de los males que padecemos. Es necesaria una autocrítica profunda para avanzar luego de estas cuatro décadas de democracia.
"La verdad los hará libres" expresa la Conferencia Episcopal Argentina en la obra de la UCA, desclasificando archivos incluso de la Santa Sede sobre el rol de la Iglesia católica en la espiral de violencia en Argentina.
Un balance democrático
Al cumplirse el 10 de diciembre del año pasado 40 años de democracia y revisando como un caleidoscopio avances y retrocesos veremos que hemos caído en estadísticas últimas de educación, económicas, inflación, pérdida de sensibilidad social catapultándonos a cifras de horror en corrupción, inseguridad y lo más grave: hemos hipotecado el futuro de las nuevas generaciones. Por ello más allá de una mirada apocalíptica, los argentinos tenemos experiencia en salir de crisis profundas, sepultar las diferencias que hubo con Cristina, Macri en la Santa Sede y ahora le toca a Milei.
Debemos refugiarnos en ese argentino (también cuestionado) que está ocupando el cargo de vicario de Cristo y tiene primero una visión pastoral para el mundo sabiendo que Argentina es su gran amor. Recordemos Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia. "Vengo desde el fin del mundo", dijo Francisco el 13 de marzo de 2013 al ver el humo blanco y las campanas que sonaban del Vaticano, al ser elegido por sus pares. Era consciente de lo que le esperaba. Ya hemos hablado en esta columna de sus innumerables viajes, su encíclica y sus exhortaciones apostólicas, nada le es ajeno, medio ambiente, pobreza, jóvenes, inmigración, pérdida de fe de los cristianos y guerras. También podemos cargar en su mochila el drama de la pedofilia de sus sacerdotes (algo que lo ha cuestionado y le ha causado un gran dolor como pastor tomando medidas urgentes. Hoy la Iglesia se encuentra en un profundo desafío, volver a las fuentes llevando misericordia a un pueblo que sufre y eso implica trabajar a fondo en este Sínodo de la sinodalidad, es decir un caminar juntos en comunión, participación y misión que concluye en octubre de este año, año de la oración. También si se da la visita no todo es mágico y aparecerá el arco iris, hace falta un trabajo pastoral para que la semilla de la paz germine y dé frutos de esperanza como sembró Mama Antula.
Mama Antula, una mujer descalza evangelizando
Argentina es un país católico, tiene una larga tradición de raíces históricas vinculadas con la evangelización en el Virreinato, Revolución de Mayo, Independencia y abierto al ecumenismo. Somos un pueblo fuerte, esperanzado y con representantes en los altares, una de ellas María Antonia de Paz y Figueroa conocida popularmente como Mama Antula, quien será canonizada. Laica consagrada y pionera en los derechos humanos y defensa de las mujeres, empoderada en la época colonial.
"Nos da un orgullo que esta mujer, que andaba descalza y caminando, sin medios técnicos, pudo evangelizar y estuvo en los ejercicios espirituales en la Revolución de Mayo, esos son los detalles de la historia que marca la presencia de Dios", dijo el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero Martínez Ossola (provincia natal de Mama Antula).

Nos queda un largo camino a recorrer, el pueblo, sus concejales , intendentes y diputados lo saben; y estamos transitando como Juan de la Cruz un desierto con noches oscuras entre DNU y leyes ómnibus, idas y venidas con sesiones maratónicas y disturbios, pero seamos optimistas; confiemos en el lema y mensaje del Papa para la Cuaresma 2024: "A través del desierto, Dios nos guía hacia la libertad".
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