Antecedentes y formación de Resistencia
El origen de la colonia Resistencia tiene especial importancia en la historia del Chaco; con su conformación comenzó una etapa política e institucional.
Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda en 1874 se promulgó la ley Nº 686, la cual dio origen a la Jefatura Política del Chaco bajo dependencia del Poder Ejecutivo Nacional con jurisdicción sobre el Chaco Austral, que ordenaba el establecimiento de cantones militares sobre el margen derecho del río Paraná, en los puntos situados frente a Rincón de Soto, Bella Vista, Empedrado y Corrientes, designando a los agrimensores Arturo Seelstrang y Enrique Foster para que eligieran y mensuraran los terrenos donde debían levantarse las colonias cantones. La Comisión eligió frente a la Ciudad de Corrientes donde antaño se ubicaba la Reducción Jesuita San Fernando del Rio Negro, fundada el 27 de agosto de 1750 y abandonada en 1767 tras la expulsión de la orden religiosa. Pasando a la administración de los franciscanos hasta su abandono definitivo en 1774. Cabe destacar que pese a ello, desde la primera mitad del siglo XIX, la riqueza de los bosques atrajo a empresarios correntinos con el interés de explotar las maderas, que además con la paulatina concentración de aborígenes, permitió a los obrajeros disponer de mano de obra barata para su trabajo, junto con el hachero criollo.

En estas tierras la comisión halló la presencia de varios obrajes, aproximadamente quince, siendo los más valiosos los del coronel Ávalos, Seitor, Vázquez, Corsi y Sicard, quienes tomaron posesión de las dos primeras lindas quintas de árboles frutales con exquisitas legumbres, lo que demuestra la gran fertilidad de la tierra tan beneficiada por la naturaleza; además de un comercio fluido y una variante de su población entre 1500 y 2000 almas. Un paraje de estas características llamó la atención de Seelstrang y Foster, en especial la quinta del coronel Ávalos, que estaba todo perfectamente dispuesto y bien ordenado, causando asombro al viajero cuando llega a ella y encuentra en lugar de choza de salvajes, que quizá en fantasía se imaginaba, un jardín con preciosas flores, que con su suave perfume le hacen comprender que ya en el Chaco se disfruta de los goces de la vida civilizada.
En efecto, la Comisión Exploradora en su informe denominó "Resistencia" por el hecho de haber resistido durante bastante tiempo un bajo número de hombres –sin protección de ningún gobierno– la continua amenaza de los aborígenes.
La Comisión cumplió su cometido y el 30 de mayo eleva un informe que, además de su objetivo específico, dejó una interesante descripción del Chaco Austral.
Llegada de los italianos
Cumpliendo con la Ley Nº 817 del 19 de octubre de 1876, denominada de Inmigración y Colonización y sancionada bajo la presidencia de Avellaneda, esta incorporaba antecedentes legales e institucionales que habían tenido lugar en el terreno de la colonización privada y oficial. Además, se estipulaba la exploración previa de las tierras por adjudicarse el traslado de los pobladores, su manutención durante el primer año, la entrega a nuevos concesionarios de los implementos agrícolas y los animales de labor indispensables para iniciar los trabajos. El gobierno del centro agrícola quedaba a cargo de un comisario, quien representaba a la autoridad nacional. Una Oficina Central de Tierras se encargaría de todo lo pertinente a la Colonización de los Territorios Nacionales.
El 1 de diciembre de 1877 salía de Génova el "Sudamérica" con 700 inmigrantes italianos procedentes de Udine. Luego de una travesía de 25 días el vapor llego a Buenos Aires, el 26 de diciembre. Primero se les ofreció tierras en calidad de arrendatarios, pero los friulanos se mostraron firmes en que les adjudicasen los lotes que se les había prometido antes de embarcarse a América. El 17 de enero de 1878 el vapor Río Paraná partió desde Buenos Aires, llegando el 21 de enero a Corrientes, con las primeras 39 familias destinadas a Resistencia con un total aproximado de 200 personas entre hombres, mujeres y niños. Una comisión integrada por el comisario Jaime Sosa, un miembro de la Comisión de Inmigración y varios colonos, se dirigió a los fines de reconocer el sitio donde iban a establecerse. El 26 de enero dos lanchones remolcados por un vapor salían del puerto de Corrientes llevando a los colonos y sus familias. Atravesando el río Negro los esperaba una gran travesía, unos grandes embalsados obstaculizaban el rumbo, siendo necesario a fuerza de hachas y machetes cortarlos para poder avanzar. Después de pasar la noche en esas inmediaciones, azotados por mosquitos, arribaron al puerto de San Fernando en la mañana de 27 de enero, en el lugar donde hoy se encuentra el monolito recordatorio.

Varios contingentes más se sumaron a los primeros entre los meses de febrero a abril de 1878, procedentes del Friuli italiano. Al año siguiente en enero llegó a la colonia otra remesa de inmigrantes pero esta vez procedentes del Tirol, en la frontera de Italia y Austria.
Se fueron ubicando en los establecimientos de los antiguos vecinos de San Fernando, alojados por Ávalos, Sicard, Vázquez, Quijano, Seitor, Corsi. Hasta que el comisario Sosa los albergó en un galpón construido al efecto.
A su vez, se comprobó que las delineaciones practicadas por la comisión exploradora habían desaparecido casi por completo, siendo imposible ubicar a los nuevos pobladores en sus parcelas. Ante la necesidad de efectuar una nueva mensura se comisionó al agrimensor Juan Dillon (h) para que realizara el trabajo.
(*) Archivo Histórico de la Provincia del Chaco "Mons. José Alumni"












