Más árboles para las ciudades
La ubicación estratégica de árboles en las áreas urbanas puede ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados. Así lo asegura el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Urbanos -ONU Hábitat- que, además, afirma que la ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de uso de equipos de aire acondicionado en un 30 por ciento, y reducir el consumo de energía para calefacción en los días más fríos entre un 20 y un 50 por ciento. 
Estos datos son más que valiosos para las ciudades chaqueñas más pobladas que, por el avance del cemento y la falta de espacios verdes, en los días de altas temperaturas sufren el efecto conocido como "islas de calor". Este fenómeno se produce cuando las áreas urbanas en las que predomina el cemento registran en el mismo día temperaturas más altas comparadas con aquellas zonas donde el arbolado y los espacios verdes son más generosos. Y eso ocurre porque, al haber pocos árboles, el pavimento, las casas y los edificios están expuestos a la radiación directa del sol. En estos casos, estas construcciones actúan como acumuladores de calor por la característica de los materiales que utilizan, que sólo pueden liberar esa energía acumulada muy lentamente. En las zonas más protegidas por árboles y con mayor superficie verde, en cambio, ocurre lo contrario y es por eso que cuando se pone el sol la temperatura desciende rápidamente y se vuelve el aire más respirable, con todo lo que eso significa para quienes viven en el lugar. Los beneficios, además, también se pueden sentir en los bolsillos: los hogares protegidos más tiempo por la sombra de los árboles demandan menos gastos de refrigeración. Diversos estudios que se llevaron a cabo con árboles maduros demostraron que estos ejemplares tienen capacidad para regular el flujo de agua en los días de lluvias muy intensas, por lo que desempeñan un rol fundamental en la prevención de inundaciones y la reducción del riesgo de desastres naturales. Un árbol de hoja perenne maduro, por ejemplo, puede interceptar más de 15.000 litros de agua por año y puede absorber hasta 150 kilogramos de gases contaminantes por año, mejorando la calidad del aire, haciendo que las ciudades sean lugares más saludables para vivir. Según los especialistas, los ejemplares de mayor tamaño actúan como grandes filtros naturales que retienen el polvo y el humo del aire atrapándolos entre sus hojas.
Con los efectos del cambio climático haciéndose sentir cada vez más, en distintas ciudades de Europa se impulsan proyectos para mejorar y ampliar las áreas cubiertas por árboles. Según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente, el ranking de ciudades con más ejemplares y zonas verdes del viejo continente está liderado por Oslo (Noruega), Berna (Suiza), Berlín (Alemania) y Madrid (España). Las organizaciones no gubernamentales que defienden el arbolado y los espacios verdes públicos aseguran que esta combinación aporta beneficios para la salud y la vida de los ciudadanos. En ese sentido, señalan que en las ciudades que tienen espacios públicos con generosas arboledas los vecinos gozan de mejor salud y, de ese modo, se reducen las tasas de mortalidad a causa de la hipertensión, el estrés, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad.
Una investigación que se llevó a cabo en el Centro Médico Samsung en Seúl, Corea del Sur, sobre 2.542 personas que participaron de un estudio de resonancia magnética, confirmó que quienes pasaron más tiempo libre en los espacios verdes de la ciudad, compartiendo con amigos o familiares, experimentaron un mayor grado de bienestar físico, mental y social comparado con aquellas personas que tuvieron menos contacto social en esos espacios comunitarios al aire libre. "La exposición al verde urbano se asocia con mayor salud neurológica", afirma el trabajo que lleva las firmas de los científicos Kyung-Duk Min y Ji Sun Kim. La relación entre estas dos variables recibe cada año mayor atención por parte de urbanistas y profesionales de la salud, sobre todo en las ciudades de gran tamaño donde el incremento del uso del automóvil contribuye, de alguna manera, al sedentarismo y como si eso fuera poco aleja a las personas del contacto diario con la naturaleza. En este nuevo aniversario de la Ciudad de Resistencia es de esperar que la ciudadanía de la capital chaqueña renueve el compromiso con el cuidado de las distintas especies arbóreas que contribuyen a reducir el calor y mejorar la calidad del aire.












