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Oreste Berta

El día que abracé al genio de la mecánica

Un verdadero revolucionario que comandó la misión argentina a las 84 horas de Nürburgring.

Corrían los últimos meses de 1972. Nuestro micro devoraba kilómetros entre Leandro N. Alem Misiones y la ciudad cordobesa de Alta Gracia. De pronto reconozco la ruta, es la que pasa frente a La Fortaleza de Oreste Berta, el genio de la mecánica.


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Berta hoy luce sus jóvenes 85 años en medio de las serranías de Alta Gracia, cuidando la fauna, mientras es guardaparques.

Era nuestro viaje de egresados de la Promoción "72 del Instituto Juan Bautista Alberdi de bachilleres y peritos mercantiles. Le pido a nuestro preceptor que ingresemos ante la remota posibilidad de lograr una foto con quién comandó como director técnico la Misión Argentina a las 84 horas de Nürburgring Alemania bajo la dirección general del Quíntuple Juan Manuel Fangio.

Esta proeza consistió en demostrarles al mundo tecnológico de la época que la Argentina podía presentarse a competir en aquella mística carrera con tres Torinos 380 W, con tres pilotos argentinos por auto, y con la ambición de ganar.

Corría 1969. El mundo deportivo de la Argentina estaba conmovido. El noticiero cinematográfico Sucesos Argentinos mostraban como fueron embarcados los tres Torinos en el puerto de Buenos Aires con destino a Alemania con un tiempo prudencial para algunas pruebas en aquel terrorífico trazado de 20 kilómetros de extensión con 40 curvas a la izquierda y 50 a la derecha con una diferencia de 300 metros de altura.

Era tal la conmoción que la transmisión de la carrera se hizo a través de la Red Azul y Blanca de Emisoras Argentinas a través de Radio El Mundo que tenía a LT5 Radio Chaco como filial. Nosotros, los "fierreros" de ley nos escapábamos del aula para escuchar en una radio portátil Spica para saber de los Torinos en Alemania.


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Juan Manuel Fangio fue el mentor de la Misión Argentina a las 84 horas de Nürburgring con los tres Torinos 380 w.

Finalmente la carrera fue una tortura para los pilotos, mecánicos, asistentes y hasta para los radioescuchas. Es que dos de los tres Torinos debieron abandonar y el que quedó en pista presentó problemas en el silenciador ya que el ruido no debía superar los 60 decibeles. La competencia la ganó un Lancia, segundo fue un BMW, tercero un Triumph y cuarto un Torino de la Argentina.

Solo las sanciones impidieron que el equipo argentino ganase la competencia porque el Torino fue el auto que más vueltas dio a lo largo de las 84 agotadoras horas de competencia con 334 giros que las penalizaciones redujeron a 315.

El mundo mecánico no podía dar crédito que un auto fabricado en el confín del mundo para ellos, estuvo a punto de ganarles en su propio terreno.

El recibimiento del pueblo argentino fue apoteótico. Don Juan Manuel Fangio era el justo receptor de todos los elogios porque fue El mentor de este desafío. El creyó que un auto argentino podía competir de igual a igual. Lo eligió a Oreste Berta por ser lejos el más capacitado para comandar técnicamente semejante desafío. Y casi lo logró.


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A tres años de la hazaña de Nürburgring, Oreste Berta junto a Jorge Ternengo, reciben en La Fortaleza a un grupo de estudiantes chaqueños y misioneros.

Y AHORA, FRENTE A FRENTE

Tres años después entramos a La Fortaleza de Alta Gracia. Obviamente me hicieron cargo de ir a peticionar que El Mago (así lo bautizaron) saliera a sacarse una foto con nosotros. El NO ya lo tenemos, pensé. Una gentil señorita nos atendió, escuchó y dijo: "Por favor esperen afuera y veremos si es posible".

Me puse a pensar en su trayectoria fundamentada en su increíble capacidad e inteligencia innata. No se recibió de ingeniero porque porfió con la tesis presentada ante la mesa final de examen. Hoy es Doctor Honoris Causa de las Universidades Nacionales de Córdoba y San Juan. Fue creador del mítico Berta LR, el motor Berta V 8, el auto para la Fórmula 5000, los autos de la F 1 Mecánica Nacional y F 2, como la interminable sucesión de triunfos con la cupe Fuego de TC 2000 de su factura con Juan María Traverso como piloto.

LA ESPERA

Mi corazón latía a mil, pero era consciente de que cada minuto de Oreste Berta valía fortunas. Es que ya por aquellos tiempos su estructura atendía pedidos de fabricación de piezas especiales de competición como Ferrari, Alfa Romeo y del norte de América.

Sentado en un cordón y mirando al piso contaba cada minuto hasta que se abrió la puerta de su oficina. Campera amarilla color Renault y larga cabellera apareció Oreste Berta caminando y detrás Jorge Ternengo, aquel piloto que junto a Eduardo Copello, Héctor Luis Gradassi conformaron la imbatible CGT de las carreras de ruta del Turismo Carretera.

No supe que decir, sino repetir "gracias, gracias, señor Oreste" y llamar a mis compañeros y sin querer (queriendo diría Gómez Bolaños) le puse una mano en el hombro.

Hoy Oreste Santiago Antonio Berta tiene 85 jóvenes años. Tiene un campo cerca de Alta Gracia al que concurre junto con su esposa en su helicóptero. Cuida de los animales, es guarda fauna provincial, se dedica a la investigación de medicina natural.

"Debes fracasar lo suficiente para llegar al objetivo" es uno de sus lemas preferidos.

Perdón por ser autorreferencial, pero quise compartir esta historia que la titulé "Yo abracé a Oreste Berta, un genio de la mecánica".

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