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El Chaco debe sincronizar la defensa de sus intereses

Los momentos que se viven entre el Decreto de Necesidad y Urgencia y la denominada Ley Ómnibus, que propone un cambio radical del país, provocaron un traumático shock en la vida de los argentinos. El mérito de la gestión del presidente de la Nación, Javier Milei, es justamente eso: cual hábil prestidigitador, con distracción sacó de foco la lógica de la política tradicional, que acusó el golpe y se desorientó. Tal la famosa advertencia que lo anticipó: "No la ven".

De eso se trata, al parecer, la estrategia con dos partes. Una, el megadecreto que flexibiliza todo; y, la otra, el proyecto de ley que consolidará un modelo impensado para una República, tal como la conocíamos. A pesar del cedazo que pasen los representantes del país federal en el Congreso de la Nación, algo quedará. El tema es descifrar qué y si será ese el objetivo libertario.


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En la provincia del Chaco se aprecia, al menos en la superficie, una falta de reacción de la política que defienda el futuro en el trabajo y la producción.

Hay un silencio preocupante en nuestros representantes legislativos sobre la defensa de nuestras economías regionales, como el algodón y los productos derivados de la actividad forestal, además de otros del sector agrícola, que el DNU y la megaley impactan con un aumento de las retenciones.

No solo los chaqueños en el Congreso de la Nación, sino todos los que tienen responsabilidad en la conducción de la provincia y el destino de sus habitantes, ¿defenderán al Chaco abstrayéndose de sus pertenencias políticas?

LA HEGEMONÍA AVANZA

Mientras la hegemonía nacional no detiene sus pasos, las definiciones de nuestros diputados y diputadas en el Parlamento argentino aparecen como difusas, y tampoco queda muy clara la posición de nuestros funcionarios locales con excepciones.

Pasando en limpio, el gobernador Leandro Zdero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó dos veces el reclamo sobre estos temas que nos involucran; pero, aún a pesar del tiempo transcurrido de los planteos a la Nación, no existió respuesta concreta a los pedidos del Ejecutivo provincial, ni siquiera sobre la retención cero para las economías regionales.

Al final de la semana pasada hubo una primera señal rescatable. Apareció una voz sobre estos temas que impactan al Chaco, pero incomodan mucho a los actores políticos que tienen hoy la enorme responsabilidad ante la sociedad, que espera una reacción que la defienda.

El exintendente de Villa Berthet y hoy legislador provincial que preside el interbloque del Frente Chaqueño, Atlanto Honcheruk, llamó públicamente a que se tome una posición consensuada entre todos los sectores políticos sobre las retenciones a la producción provincial.

Esta idea fue la que se plasmó en una decisión el gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora, quien demandó a los diputados de su provincia que no voten ningún aumento a las retenciones. En una reacción tal vez incómoda políticamente, pero que marca un rumbo diferente, superador a la actual encrucijada.

Lo que se trata de mostrar es que es necesario oxigenar un diálogo político -en función de los intereses de los chaqueños y chaqueñas- entre el gobierno provincial y todos nuestros diputados nacionales, a fin de acordar una posición que neutralice el espíritu tributario del proyecto polémico de la megaley nacional.
Lo propuesto, sin dudas ,afectará al sector productivo en general, tanto industrial como agrícola, que se traducirá en un círculo peligroso que destruirá empleos con efecto inmediato en la ya delicada situación social.

A modo de ejemplo. Es importante una posición conjunta que le dé fuerza al rechazo al incremento de las retenciones y al reclamo de que los derechos de exportación para el algodón en todas sus posiciones arancelarias queden en 0%, tal lo plantearon la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera, la Asociación Argentina de Productores Algodoneros y la Cámara Algodonera Argentina.

El sector no quiere el incremento al tributo a la importación de agroquímicos de 17,5% y propone que se derogue el actual régimen arancelario que posee la exportación de la fibra de algodón, que hoy tiene 5% de Derechos de Exportación pero que se propone aumentarlo a 15%.

En cuanto al sector forestal, la industria del tanino que tuvo 3% de retenciones, posteriormente 5%, quiere que vuelva la excepción que había dispuesto el exministro Sergio Massa, que lo bajó a 0%, al igual que al carbón vegetal y la madera.

Estos temas son los que imponen que las diferencias entre la oposición principal, que conforma el frente del peronismo, tanto con el gobierno nacional como con el provincial, deben superarse anteponiendo el interés y el bien común de la ciudadanía.

EL SEGUNDO PUENTE, DESCARTADO

Fuera del DNU y de la propuesta legislativa nacional, la decisión de descartar la construcción del segundo puente interprovincial sobre el río Paraná constituyó otro golpe bajo para nuestra región.

El adiós a una obra imprescindible para el desarrollo de las provincias del Nordeste argentino como el nuevo puente con Corrientes, que abre un corredor de progreso económico no solo para el NEA sino para reimpulsar el corredor bioceánico, es una herida mortal al crecimiento de nuestras comunidades.
En nombre de los recortes y ajustes como las únicas formas de sacar al país de la crisis y subirlo al estrado que comparten las naciones más importantes del mundo, se descartó una gran obra que entusiasmó a la región y que ya contaba con financiamiento internacional para su inicio.

Esto también necesita de una ofensiva coordinada de la región, particularmente teniendo en cuenta que Corrientes y el Chaco tienen dos gobernadores del mismo signo partidario, con afinidades políticas que sumaron respaldo para la consagración del actual presidente de la Nación Javier Milei.

No hay que dejar de evaluar también que el gobernador correntino Gustavo Valdés fue clave con su aporte para que Leandro Zdero rompiera una hegemonía peronista en el Chaco, que le devolvió al radicalismo el poder en nuestra provincia.

Por lo tanto hay tierra fértil para una acción conjunta, unida en la defensa de los intereses innegociables de nuestra región, particularmente de chaqueños y correntinos, pero con la mirada estratégica tanto en el bloque de provincias que conforman el NEA como el Norte Grande.

Sin esta perspectiva, el centralismo que expresa la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resolverá sus problemas como siempre y a la periferia solo le quedarán migajas para atender un complicado frente social, con un crecimiento constante de indigencia y pobreza.

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