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CARTAS DE LECTORES

La gente ya no denuncia porque no cree en nada

Señor director de NORTE:

Para que un mundo funcione, las piezas del mismo deben trabajar juntas, sin importar nada más que el bien común. Un docente, un arquitecto, un médico, un albañil, un comerciante, un policía, un recolector de residuos, un político –y tantos otros laburantes–  tienen su rol y su función específica que solo pueden realizarla eficientemente si se trabaja en conjunto. En este caso específico me voy a referir a la Policía. Los policías (que aclaro que hay buenos y malos, lamentablemente, como en todos los rubros) trabajan para garantizar la seguridad a cada uno de los habitantes.

El policía patrulla, acude cuando se lo llama, tranquiliza y atrapa a los delincuentes (cuando logran atraparlos). Uno se queda tranquilo porque la Policía hizo su trabajo, pero el problemita es que ellos no tienen la autoridad para tomar decisiones y todo va a parar a las fiscalías.

Los señores fiscales que deben estar ‘repodridos’ de las denuncias (que la mayoría de las personas ya no las quieren ni hacer) son los que deciden sobre el trabajo de la Policía y sobre la denuncia que se realizó. En manos de ellos está que si delincuente queda preso o salga rapidito. En la mayoría de los casos, rapidito vuelven a sus casitas a tramar el nuevo plan de ataque.

Hace casi dos meses vengo sufriendo robos en un barrio, donde la gente ya no denuncia porque no cree. Los ladrones son siempre los mismos que roban a todos.

En el caso de mi barrio roban sin armas y cosas que se puedan llevar fácilmente: motores, equipos de música, bicicletas, ropa, zapatillas, cables, conservadoras, parrillas, lo que encuentren y que no sea tan pesado para llevar. Estoy hablando de mi barrio. Desde que estoy acá sufrí trece robos de objetos o cosas que podían llevar en las manos, pero que el valor económico de muchas de esas cositas es elevado y muchas veces imposible de volver a comprar.

La comisaría que me corresponde es la Décima Segunda, y desde hace casi dos meses soy figurita repetida ahí. Los policías siempre predispuestos. Hace unas semanas cambió el comisario, que por suerte apuntaló la seguridad de los barrios Villa Río Negro, Villa Gonzalito, Santa Catalina y Paykin.

El jefe de la policía del Chaco, señor Romero, y el nuevo comisario Gómez –muy predispuestos– lograron una muy buena vigilancia, que obvio no alcanza porque no hay tantos móviles ni tantos policías para tanta locura que existe y tampoco pueden con todo.

Más contentos o un poquito más tranquilos, los vecinos vemos cómo monitorean y apresan a estos personajes. Pero el tema es que entran y salen. Solo si son abusos o asesinatos quedan guardaditos. ¿Y por qué entran y salen? Porque los fiscales, que deberían trabajar en conjunto con la Policía, no lo hacen. Y los policías terminan quedando como unos inútiles. Muchas veces los he puteado. Pero como dije anteriormente no se puede trabajar solo.

El trabajo del fiscal es recibir la denuncia para inmediatamente solucionar la situación de los detenidos. ¿Pero con qué criterio lo hacen? Los presos entran y salen. Y la Policía no puede hacer nada.

Esta Policía que arriesga su vida para darnos seguridad. Esta Policía que hace su trabajo y queda en la nada misma. Es fácil maldecir al policía, que vuelvo a aclarar, hay buenos y malos  porque al final no solucionan nada. Y en mi caso los chorros siguen de joda.

Después de varios robos, de denuncias hechas, de testigos, los policías logran apresar a uno de estos muchachos con las manos en la masa.

Una noche, a las 4.30 de la madrugada, se presentaron en mi domicilio con un objeto que me estaban robando. A esa hora hubo que ir a la comisaría con el delincuente apresado para que entre la denuncia y no salga a las 8 de la mañana.

Pero el temita es que cuando asistimos a la comisaría a las 10 horas más o menos, el chorrito ya estaba en su domicilio porque la fiscal Liliana Irala les dijo que lo soltaran porque el robo no era,  digamos, importante… era un robo menor. En este caso un cable de veinte metros.

Y el muchachito salió, la fiscal trabajó y la Policía quedó con un trabajo hecho en vano y nosotros con una denuncia que se la lleva el viento. Y todo sigue igual.

"Los chicos de mi barrio" viven a media cuadra de mi casa. Saben quiénes somos y saben de las denuncias que hacemos. Los vecinos no denuncian, solo a dos o tres pude convencer para que empiecen a hacerlo pero ¿para qué? ¿Esta fiscal está enterada de la cantidad de denuncias que hice? ¿Esta fiscal habló con los policías o el comisario y les pregunta a ellos sobre estos delincuentes, o decide a ojo lo que va a hacer? ¿Me tienen que violar o matar para que hagan algo? ¿Para qué está la Policía?, ¿para qué p… hago una denuncia si acá se trabaja solo?

El trabajo es en conjunto, señores fiscales. Me imagino que deben cobrar para hacer su trabajo y quizás sea mayor al de estos policías que arriesgan sus vidas. Si roban un botón es un delito. ¿Qué les pasa?

¿Y qué pasa si me hacen algo a mí o a mi familia? ¿De quién es la culpa?, ¿de la Policía?, ¿mía?, ¿de los chorros que no tienen límites o de la persona que dice que tienen que estar libres porque es un robo pequeño?

Estoy muy indignada y muy enojada, no solo por mí sino por cada uno de los vecinos de estos barrios que sufrimos robos y quedan en la nada.

Por estos policías que hacen un trabajo, que al final queda en la nada. No sé de leyes, pero creo que están mal las cosas así.

El trabajo de un médico no sirve con un paciente que no quiera colaborar, y sin un enfermero o grupo de personas que colaboran. Me parece que hay cosas que hay que cambiar, y me parece que todos debemos ayudar. Ayudando y trabajando en equipo se hacen bien las cosas.

Yo salgo a defender a cada vecino sin importar la condición o partido que sea, salgo a defender a mi gente. Todos somos seres humanos y merecemos respeto. Y aclaro que fui a hablar con los chorritos que –pobres…– no saben hacer otra cosa, con su madre que niega todo y luego sale a vender las cosas que roba el hijo. Y le hablé con el corazón porque el solo hecho de pensar que estos chicos puedan terminar muertos o presos también me duele, aunque hagan cosas malas. Le hablé con todo el amor de madre que pude transmitirle, pero no entienden ni ellos, ni su madre. Debe ser que sus cabecitas ya no funcionan.

Qué tristeza me da que no se tire para un mismo lado y que no se trabaje para estar mejor. A la fiscal Irala del Equipo Fiscal número 10 de Resistencia, Chaco, le digo que me da vergüenza su accionar y espero no tener que sufrir consecuencias graves por sus decisiones, ya que los pibitos siguen sueltos y saben de mis denuncias.

Y al comisario Gómez y a sus policías, no a todos, a los que siempre están cuando los necesitamos, no puedo más que agradecerles por su trabajo, que lamentablemente muchas veces no sirve porque los rebotan.

Necesitaba descargarme. Ojalá pueda decir "qué orgullo me da la Justicia"… Algún día quizás pueda.

VALERIA SCHANTON MORGAN

DNI 20451340

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