Primera promoción de profesores del Instituto de Educación Física
Al comienzo de los 80 el Parque 2 de Febrero era el espacio por excelencia donde se practicaba cuanta actividad deportiva posible, siendo allí cuando se agregaba un novel Instituto de Educación Física con predominancia de matrícula llegada desde el interior chaqueño.
Habían pasado más de cuarenta años cuando un minúsculo grupo, representando a aquellos ingresantes de la primera promoción, regresamos al lugar para celebrar la inauguración de una obra remodelada, y que además agregaba los espacios para las disciplinas faltantes y tan necesarias para quienes allí se forman. La placa dirá que fue un diciembre de 2023 cuando Jorge Capitanich (gobernador saliente) cortó la cinta en una obra de vanguardia que se hizo esperar bastante.

Fue una mañana calurosa similar a las vividas por aquellos jóvenes entusiasmados que arribaban a la ciudad con el propósito de la formación terciaria forjadora de su futuro, tanto para desempeñarse en la educación escolarizada como en el ámbito deportivo. Después de dos generaciones los estudiantes de Educación Física celebran que en aquel viejo "Parque" (tal se lo mencionaba coloquialmente y donde también funciona el Centro de Educación Física) estén en un mismo predio disciplinas como la natación que cierra el ciclo de nómades.
CONSTRUIDO SOBRE EL PRIMER CEMENTERIO ABORIGEN
Por aquellos tiempos era común que entre los empleados a cargo del mantenimiento de las instalaciones circularan diversas historias alrededor del Centro de Educación Física. Se rumoreaba que la construcción de las instalaciones del CEF sobre lo que había sido el primer cementerio aborigen era una profanación, afirmando por ello que nada de lo que allí se hiciera podría prosperar. Muchos de los empleados no aceptaban trabajar por las noches ya que aseguraban que se les aparecían los muertos. Imagínense un lugar tan grande para recorrer, oscuro y sin un alma cerca, donde la gente en la ciudad (por esos tiempos) ya a las 23 estaba durmiendo.

Contaban los empleados de la época que una fría noche de invierno uno de los serenos que debutaba en su trabajo, tan sugestionado estaba que durante su primera recorrida de control se acercó hasta el portón del gimnasio número 2 para cerciorarse si estaba cerrado.
Apenas acercó su linterna quedó duro del miedo cuando escuchó que desde adentro alguien lo "chistaba" (eran como las 2 de la madrugada). Así, armándose de coraje, intentó otras veces acercarse al portón, pero los chistidos se repetían. La cuestión es que cuando ya amaneciendo le llegó su relevo le contó lo que le había sucedido, pidiéndole entonces que lo acompañara para ingresar: al abrir el gimnasio se encontraron con que el día anterior alguien había olvidado un "tocadisco" enchufado detrás del portón, y el "chistido" de ánima no era otra cosa más que el sonido de la púa sobre el borde del disco una vez que completaba el giro.

Los estudiantes de la promoción 84 que se dieron cita en la remodelación hoy reviven algunos momentos.
Nora Saucedo,supervisora del nivel secundario (Pampa del Indio)
"Llegué a Resistencia desde Pampa del Indio con la incertidumbre por conocer algo de lo que poco sabía, la de la educación física sistemática; solo traía conmigo el entusiasmo de los juegos en los patios de tierra de mi querida Escuelita N° 2, siendo ahí donde ya me veía organizando en los juegos a mis compañeritos de grado. Ese entusiasmo casi se termina cuando al mes de ingresar al Instituto no podía encontrarle la vuelta a la vertical, ni a la media luna, lo mínimo y básico como ejecución para avanzar en la carrera.
Reunida aquí con viejos compañeros, no puedo evitar recordar lo que me costó llegar a lo que hoy disfruto; en mi pueblo el secundario era solo hasta el ciclo básico, cuarto y quinto los completé en Quitilipi. La docencia era mi última y única oportunidad, ya que los ingresantes recibimos una beca y yo venía de desertar del Profesorado de Geografía en Corrientes. Por aquel entonces la Comuna de mi pueblo me incentivó con una beca, pero el 24 de marzo de 1976 todo se esfumó cuando los milicos nos sacaron las becas. Por suerte en el 81 se creó el Instituto y pude anotarme.
Enterada de la inauguración de las obras no dudé en venir, acá conviví cuatro años, tal vez difíciles en lo económico pero maravillosos en lo afectivo. Muchos ingresantes ya ejercíamos la docencia en nuestros pueblos ante la falta de profesores con título. Hoy es imposible no recordar a mi madre, el puntal en mi vida que se hizo cargo de cuidar a mi pequeña hija cuando no podía traerla conmigo. Fiel a lo que me había propuesto, una vez recibida regresé a mi querida Pampa del Indio donde me jubilé luego de 42 años aportando al sistema".

Silvia Sabater, exabanderada, jubilada en los tres niveles de enseñanza
"Los culpables de mi vinculación con la educación física fueron mis profesores en el colegio Nacional, "Coti" Franco, Adela Felman y Marcos Goycoechea. Estaba participando en vóleibol, en los juegos nacionales colegiales en Mar del Plata cuando recibí una carta de mi padre que llevaba el recorte del diario El Territorio anunciando la creación del Instituto. Era la posibilidad de seguir la carrera que tanto amaba. Como mis padres no me dejaban salir de la provincia para estudiar educación física había optado por ser maestra jardinera. Fui cuatro años abanderada y ya antes del comienzo de la carrera acompañé por todo el interior a los creadores del Instituto promocionando la nueva carrera. Una vez recibida desarrollé mi profesión en los tres niveles en Castelli, luego en Sáenz Peña para regresar jubilada ya a mi querida Resistencia. Nuestra promoción 84 tuvo como primer director al profesor Malvicino de Santa Fe, a quien le sucedieron Cosme Barrionuevo y luego Alberto Metz".

Dante "Tupa" Romero
"Soy de Las Breñas, ciudad a la que regresé una vez recibido. Creo que la creación del Instituto en Resistencia rápidamente nos atrapó a todos aquellos que practicábamos algún tipo de deportes; en mi caso fui basquetbolista que lo continúo haciendo en distintos clubes de Resistencia.
Tantas eran las ganas de no fracasar en el ingreso que, para asegurarme, también asistía al Instituto de Corrientes donde también ingresé, aunque me decidí por el de mi provincia. Ser profesor era la mejor forma de continuar ligado a lo que tanto amé siempre, como es el deporte.
Los 80 dentro del Instituto fueron años muy lindos donde conocí compañeros capitalinos como Julio Bianchi, que siempre nos demostraron afectos que aún perduran. Mi objetivo siempre fue regresar a mi querido pueblo y de hecho lo cumplí, ya que cerré mis años como docente siendo profesor del Instituto de Nivel Terciario Miguel Neme".
Marcela Mara Frías, especialista en educación acuática, actual coach ontológico profesional
"Soy resistenciana pero resido en Misiones desde hace 32 años, siendo la única (junto a Cacho Leguizamón), que continuamos activos en el sistema, yo en el nivel primario. Este fue un reencuentro muy emotivo, haber asistido a la ampliación y remodelación del viejo Instituto donde habíamos estudiado me alegró sobremanera. Creo que nadie nos ignoró cuando comenzamos a hacer bochinche saltando de alegría. Es que todos debían enterarse de que quienes estábamos ahí éramos los pioneros, algo que nos enorgullece.

Luego del acto recorrí cada rincón admirando las comodidades que tendrán los estudiantes, como no las tuvimos nosotros. Me puse a comparar nuestros andares y me veía recorriendo como nómade las distintas piletas de la ciudad que siempre estuvieron alejadas. Lo primero que se me ocurrió al llegar al Instituto, y sabiendo que la ansiada pileta estaba terminada, fue decir: ¡Yo me tiro, a esta no la dejo pasar! Vi que no estaba cargada, pero me metí igual y caminé por ella; la natación es la materia por excelencia en nuestra zona, no entiendo por qué pasó tanto tiempo en construirse.
Los estudiantes de aquel entonces fuimos un puñado de diversas edades, ya que al generarse la carrera llegaron muchos idóneos que ya estaban trabajando como profes y querían obtener su título. Los chicos que llegaron del interior tenían el gran estímulo de la beca que, de no tenerla, muchos no podrían haber terminado la carrera. Nuestros formadores fueron profesionales excelentes, incluso recibíamos cursos extras con profesores también de renombres en otros países.

Atesoro conmigo los mejores recuerdos de nuestra interacción compartiendo charlas, chismes, cargadas, también el cansancio. Muchos de esos vínculos luego se transformaron en amores formalizados. Eran tan lindos los recreos donde la cantina de ‘doña Zeni’ (Zeniquel) que siempre nos esperaba con sándwiches como jamás volví a comer en otro lado. Tal vez pasó mucho tiempo, sin embargo, sigo con la compañía de aquellos recuerdos. Desde la genuina esencia de la educación física a todo lo encerraría en una sola palabra, ‘ubuntu’ (concepto sudafricano basado en la creencia de que hay un vínculo universal que hace que los seres humanos sean capaces de superar retos porque están conectados)".
César Villalba, profesor en Natación y Gimnasia Deportiva
Se jubiló con treinta años en el sistema y hoy solo despunta el vicio en su gimnasio (por calle Catamarca) acompañando a sus hijas profesoras en Educación Física y también kinesióloga.
"El Instituto se formó por una inquietud del profesor Rubén Farías, quien era por entonces director de Educación Física, y fue en el año 1980 cuando un grupo de profesores donde también estaba Javier Pértiles (director del CEF), lo acompañamos hasta Santa Fe para interiorizarnos del funcionamiento y la posibilidad de conformar un instituto similar. Desde allí lo trajimos al profesor Luis Malvicino (primer director) y al profesor Etchart para poner en marcha al Instituto con los mismos contenidos de los institutos nacionales. Una vez que el Instituto estuvo medianamente ordenado ellos volvieron a su provincia.

Por ese entonces para estudiar Educación Física había que trasladarse hasta San Fernando (provincia de Buenos Aires) o Santa Fe, donde las matrículas estaban siempre colmadas. Los chaqueños lo que teníamos más cerca era Corrientes, pero al ser provincial se suponía, por ese entonces, que era de menor prestigio, luego ante el crecimiento poblacional las provincias agregaron sus propios Institutos de Educación Física como lo es el caso de Las Breñas.

Hoy, mal que nos pese, la educación física va camino a desaparecer desde la formación académica; en las escuelas secundarias ya no se compite en todos los deportes, eso ahora pasó a ser tarea del Instituto del Deporte. Los profesores tendríamos que haber defendido para que no migrara hacia otros espacios. El mismo CEF nada tiene que ver con aquel que tenía a sus directores como guardianes celosos de sus instalaciones, hoy dentro de la pista de atletismo se organizan eventos que van a contrapelo con lo que pregona el deporte, tal el ejemplo de la fiesta de cerveza artesanal, siendo algo que antes a nadie se le hubiera ocurrido hacerlo ya que en el espacio circundado por la pista no se permitía siquiera jugar un partido de fútbol. Hoy todo es diferente, todo cambió para mal; en los secundarios se alentó a que la enseñanza sea mixta cuando sabemos que en la educación física, a la hora de competir, nunca podrá hacerlo un hombre contra una mujer por una cuestión de conformación biológica. La misma Fiesta de la Educación Física como cierre anual en los colegios secundarios tiende a desaparecer, y eso no es bueno".










