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Charla con el ganador del Concurso Alfredo Veiravé

Lucas Brito Sánchez: "La cobardía puede ser literatura pero nunca al revés"

Con el libro Un cementerio chino el poeta obtuvo el primer premio del Concurso de Poesía Alfredo Veiravé 2023. Nos sumergimos ahora para desentrañar parte de sus pasiones, sus lecturas y la poesía.


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Lucas Brito Sánchez en NortePlay. Foto Fabián Maldonado.

Tiempos aciagos y de permanentes noticias nocivas. Los lectores buscamos una ventana al sol de las palabras nuevas y disruptivas. Por estos días de calor intenso beber agua es necesario y el entrevistado argumenta que su necesidad de leer poesía es similar. "Viste que si no tomás agua la piel comienza a cambiar y te deshidratás", desliza y la sonrisa blanca, silenciosa y de encanto se abre de par en par. "Leo mucho más de lo que escribo", agrega.

Lucas Brito Sánchez ha publicado varios libros de poesía. Hace unos meses lo despertaron con la novedad de que había alcanzado el primer premio del Concurso de Poesía Alfredo Veiravé 2023. Distinción en dinero en efectivo y el libro físico que ya está a la venta, Un cementerio chino. Ahora que ya pasó la primera emoción del momento, en esta entrevista develamos algunas pinceladas sobre lo que traen estos nuevos poemas.

— Hay un escritor que dijo "la vida no basta, por eso existe la literatura". En un poema vos decís: "Me pregunto si también yo podré dar paz a quien me lea". Desde estos lugares, ¿para qué sirve la literatura?

— Ese verso del poema que mencionás es una pregunta. Me pregunto si yo también podré dar paz a quien me lea: es una línea que funciona como síntesis de la materia espiritual de Un cementerio chino. En este libro vuelvo a la antigua literatura china, clásica, con poemas centrales que datan de cientos de años y tocan tres dinastías.

La primera vez que leí a estos poetas chinos fue hace muchos años, en un momento complicado de mi vida. Leyéndolos sentí que ellos me daban paz.

Hay un lugar común que dice que la literatura y las artes te salvan, o son terapéuticas. En mi caso creo que es pedirle mucho al arte que te salve o que te sane. Pero sí hay algo que hacemos personalmente cuando nos obsesionamos y es crear el lugar que necesitamos. Ese lugar no te lo puede cuestionar nadie. Una profesora de yoga nos decía "el yoga es el sitio al que podés volver siempre que lo necesites". Ese es el lugar del arte.


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Lucas Brito Sánchez en NortePlay. Foto Fabián Maldonado.

— ¿Esto corresponde a esa idea de escribir el libro que necesitás leer?

— Es así en parte. Pero en mi caso siempre necesito leer a otros y a otras. Soy inquieto y muy curioso. Siempre encuentro poesía que me parece mejor que la mía, sin falsa modestia lo digo. Hay cosas muy buenas y necesito leer mucho a los demás. Cuando trabajo sobre un libro nuevo me propongo que sea mejor que el anterior. Todo el tiempo tengo eso en la cabeza.

En este marco es inevitable decir que voy pasando por cosas que ya hice. Por ejemplo, distintas amigas que leyeron la versión cruda me señalaron que este Un cementerio chino se conecta con otros que publiqué mucho antes. Hay una línea que puede leerse entre mis libros. Hay una conexión con los poetas chinos y con la ficción chaqueña. Quizás sea una reescritura del mismo libro. Y no me parece tan mal escribir el mismo libro, porque en definitiva la literatura es paciencia y dedicación. Esperar a que la forma tan anhelada aparezca o emerja.

— En esa línea del tiempo de escritura y lecturas, ¿por qué volviste a los poetas chinos?

— En Latinoamérica tenemos culturas indígenas que manejan conceptos y saberes parecidos a la cultura de Oriente. Por ejemplo, la percepción de que el tiempo no es lineal. Es una referencia permanente y central en la naturaleza. La sensibilidad con la vida como un todo, ser parte de un ecosistema universal.

Me parece que estéticamente la sensibilidad oriental está muy inflada. Esa visión de que Oriente es mejor que Occidente no es verdadera ni justa. Sin embargo, creo que recuperan cosas que nosotros nos olvidamos, o ni siquiera las olvidamos, pasa que nuestros proyectos políticos y de comunidad nunca las tuvo en cuenta. En lo particular, estas cuestiones me permiten pensar mi vida desde otro lugar, por fuera del yo. Al menos es un intento y no siempre se logra.


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Lucas Brito Sánchez en NortePlay. Foto Fabián Maldonado.

— Este ganó un concurso provincial de poesía, ¿cuál fue tu primera sensación cuando te enteraste de que habías ganado?

— Lo primero fue la felicidad, porque el libro me gusta mucho. Creo que tiene un punto débil: la falta de humor. Es un libro pesimista. Está escrito con la prosa de los poetas chinos. En la escritura de los poetas chinos antiguos hay más lamento y más nostalgia que juego. Hay más contemplación. En este libro rescaté un poco esas cuestiones.

— La soledad lleva un poco a ese camino.

— La soledad y el aislamiento. El rechazo del mundo. El quiebre con las instituciones. Hubo muchos poetas exiliados, varía el motivo del exilio, pero hay un trasfondo que sigue siendo el mismo –están fragmentados de sus tierras.

Volviendo al libro, para mí es el mejor hasta el momento. Me siento más conforme. Quizás tiene que ver con mi edad, me gusta habitar mis distintas edades. Este libro fue escrito desde un lugar más cansado y sin tanto enojo. Me permitió profundizar distintas emociones que vengo atravesando.

— Por ejemplo, me atrevería a decir que se respira cierto desasosiego.


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Tapa del nuevo libor de Lucas Brito Sánchez

— Claro. La ambigüedad es muy china, además esta dualidad de decir ciertas cosas que no parecen, eso es de la cultura china. No dejar algo taxativamente explicado. Dejar mensajes subterráneos. En este libro van a encontrar poemas que engañosamente pueden leerse simples, pero hay algo disruptivo o algo que resulta extraño. Ahí están presentes también las cosas que me pasaron cuando escribí ciertos poemas; en la cocina interna hay poemas que, cuando los escribí, no los entendí del todo. Aun así, debían estar, eran parte de algo más grande. En Un cementerio chino hay algo importante que ahora puedo ver y escuchar en su conjunto.

— Hablamos de que en este libro no hay tanto humor como en otros libros tuyos, lo que sí está presente es una fuerte marca de lo cotidiano, ¿encontrás poesía en la vida diaria?

— Si, hay un poema de un aprendiz barriendo la choza, pero puede ser un aprendiz barriendo su departamento o cuidando su caniche, no hay diferencias. Intento mostrar cómo las eras se conectan y cómo funcionan estos ciclos de existencia. Alguien allá lejos en una montaña eligiendo la vida del ermitaño, sintiendo y pensando lo mismo que alguien veinte siglos después. Si algo une estas experiencias es porque hay relatos subterráneos que tienen que ver con lo humano, con nuestras vidas en esta tierra.

Allen Ginsberg es un poeta que me encanta, que trabajó con la escritura mística y religiosa. Decía "Recuerden el futuro". Eso quiere decir muchas cosas, pero sobre todo que ya viviste, que solo te olvidaste. No habla de recuperar la existencia pasada, se refiera a conectar algunos elementos del presente. Tengo que entender que esto ya pasó y volverá a pasar. Por ejemplo, la crueldad, la agresividad, la guerra, la destrucción, el hambre estuvieron siempre y van a volver. Pero el amor, la solidaridad, la caridad, la compasión, la amistad, los valores alegres que nos trae la cultura oriental también están presentes. Y pueden volver.

— ¿Por qué es necesario leer poesía?

— Para mí es como tomar agua. Viste que si no tomás agua la piel comienza a cambiar y te deshidratás. Leo mucho más de lo que escribo. Me di cuenta de que es una práctica casi enfermiza de leer todos los días. Necesito leer. Cuando no leo me siento incómodo, como si no estuviera habitando completamente el presente. Cuando paso mucho sin leer, tengo la sensación de que el presente no es lo real. Siento que hay otra parte de la existencia que se me está escapando. Eso busco en la poesía. Lo busco en la literatura, leo muchos ensayos y novelas. Pero lo que más me atrae es la exploración de la vida de las personas, ahí se revela mi ser y mi cabeza de periodista.

Por último, leer poesía no es solo una forma de mejorar como escritor, que también es cierto, sino que permite desarrollar una actitud y un ejercicio físico, casi como un deportista del lenguaje.

Bio /// Lucas Brito Sánchez

Es periodista y escritor, poeta. Nació en 1980 en Resistencia, Chaco. Colaboró en diarios y revistas. Fundó y codirigió la librería virtual Conejamono. Entre el 2000 y el 2006 escribió tres libros que editó de forma artesanal. Además, publicó La fundación de Japón (Colección Mulita, 2013), Elefantes y Perros (Nulú Bonsai, 2016), Entrar y salir de Cannes (Deacá, 2018), y Antitodo. Poesía reunida (Contexto, 2018).

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