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OPINIÓN

Los pueblos pagan todas las guerras

En 1895 se conocieron escritos póstumos de Juan B. Alberdi, y con ese título el autor fija su posición respecto de una realidad trágica en la que los vencidos son los que hacen al vencedor. "La guerra es justicia o crimen, según su causa moral", también expresa Alberdi.

A lo largo de miles y miles de años en el mundo siempre hubo guerras, y muchísimas veces, varias simultáneamente en distintos lugares de la Tierra. Y son múltiples y distintas las causas que la originan o sirven como excusa para iniciarla. Nuestro país las sufrió, internas durante largos años y contra un enemigo externo también. 

De las últimas la casi guerra contra Chile y la innecesaria –con pésimo resultado en todo sentido– contra Gran Bretaña para "defender las Islas Malvinas", recurso a que apeló la dictadura cuando vio peligrar su existencia mostrando la cruda y repudiable realidad de su gestión. Todavía no pudimos recuperarnos de esa guerra, y además alejó una relativamente pronta posibilidad de recuperarlas. Perdimos y retrocedimos. 

MUNDO AGITADO

La asunción de Javier Milei a la presidencia del país motivó la visita de Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania y conductor de la defensa de su país en la guerra contra Rusia, guerra próxima a cumplir dos años, cuando los pronósticos iniciales indicaban que el paseo ruso, exagerando, duraría dos semanas. 

Fueron tan pocos los presidentes que asistieron que esa realidad le dio más notoriedad a la presencia de Zelenski, hasta en su forma de vestir para la ocasión. La invitación al presidente de Ucrania fue un mensaje contundente de Milei reiterando su posición y alineamiento con algunos países y alejamiento, mínima o ninguna relación con otros. 

La notoria ausencia de Lula da Silva, la no referencia al Mercosur en el discurso de Milei en la escalinata del Congreso, la invitación a Jair Bolsonaro, son también muestras más que contundentes acerca de la posición ideológica y política que pretende instalar el nuevo presidente, hacia adentro y hacia afuera. 

Pero fue distinta la relación con China. ¿Se privilegiaron los yuanes y el gran mercado que representa para nuestros productos? Si fuera así, el Mercosur es algo que no podemos darnos el lujo de descuidar y mucho menos despreciar.

La guerra de Israel contra Hamas y otros grupos militares pro-palestinos no pasó desapercibida para Milei, quien reiteradamente y de varias maneras inclinó sus preferencias hacia Israel, mostrando incluso sus simpatías religiosas. 

Una guerra que no llevará mucho tiempo en que sepamos si se concreta, es la amenaza de Venezuela de invadir, ocupar y apropiarse de buena parte del territorio de Guyana, apelando a raíces históricas pero fundamentada en la gran cantidad de petróleo que podrían extraer de esos territorios. 

Aquí estaríamos alineados con Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países que repelen cualquier cosa que provenga de Nicolás Maduro. 

Tuvimos la presencia de Felipe VI, rey de España, Viktor Orban, ultranacionalista de Hungría, Santiago Peña de Paraguay; Gabriel Boric, presidente izquierdista de Chile, Luis Lacalle Pou de Uruguay y Daniel Novoa de Ecuador. 

Muy pobre la presencia de los mandatarios de América y del mundo en general. Un mundo que mientras tanto soporta o promueve guerras en Burkina Faso; o la guerra civil en Somalía y en Sudán donde existen más de seis millones de desplazados, o la guerra civil en Yemen, que lleva casi diez años y ha provocado  más de 300.000 muertes. También podríamos nombrar a Nigeria y Siria, y seguramente algún otro país más. Todos estos conflictos son actuales y vigentes. 

LA REALIDAD ARGENTINA

Expansión territorial, ocupar territorios donde poder explotar cultivos, minas, petróleo, gas. Disputas ideológicas, religiosas, control político, defensa ante una agresión. Poder. Las principales razones que provocan y utilizan para justificar alguna guerra. 

La realidad argentina es muy grave y estamos inmersos en un mundo con mínima inflación en la gran mayoría de los países. Dentro de la América Latina, solo Venezuela tiene niveles de inflación parecidos a los nuestros. Milei dice que sabe cómo reconstruir nuestro país, impondrá ajustes y anticipó sacrificios. Un país que tiene una relación comparativa desfavorable con todos menos uno, de los países que necesitamos para comerciar. Salvo la posibilidad de Venezuela contra Guyana, en América no existen guerras, aunque sí enfrentamientos internos en Colombia. 

En Europa, la ocupación de Ucrania involucra a varios países que entran en contradicciones cuando analizan sus conveniencias comerciales. Y necesitamos comerciar con Europa. En África están la mayoría de los conflictos hoy. 

¿Qué primará en Milei? ¿La necesidad de abrir mercados para colocar la producción argentina que aumentando promoverá trabajo y entrarán dólares? ¿O la cuestión ideológica enfrentando a potenciales socios con los cuales comerciar? Lo que no podrá hacer es ideología "para la tribuna" criticando alguna posición de algún país y paralelamente pedirle un préstamo, o una prórroga. El tiempo nos permitirá ver con claridad esta cuestión. La paz del crecimiento económico, mejoras sociales y de todo tipo o la "guerra" y sus consecuencias absolutamente negativas. 

CONFLICTOS SORDOS

Hay guerras que no podemos identificar con soldados y ametralladoras. Pero la podemos ver en las carencias, en el sufrimiento, en las consecuencias, en "el no tener" o no poder tener. Necesidades crónicas, estructurales, con convencimientos de que de esa situación nunca podremos salir. Y por supuesto, esto provocará reacciones. 

No queremos ni necesitamos un conflicto. Los críticos deberán tener muy en cuenta esta posición. La guerra no aporta soluciones sino más y más graves problemas para el pueblo, quien, como en toda guerra, padece, soporta y paga las indeseables consecuencias mientras los dirigentes discuten tomando un café. 

Nuestros noveles gobernantes tienen que aprender rápido a gobernar para dar solución a los urgentes problemas populares. Con el mínimo dolor que esto pueda causar. Y los veteranos que no están en el gobierno tienen que aceptar que perdieron. La solución nunca será promover la guerra para recuperar el poder.

"Hay guerras que no podemos identificar con soldados y ametralladoras. Pero la podemos ver en las carencias, en el sufrimiento, en las consecuencias, en "el no tener" o no poder tener. Necesidades crónicas, estructurales, con convencimientos de que de esa situación nunca podremos salir. Y por supuesto, esto provocará reacciones.  No queremos ni necesitamos un conflicto".

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