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La construcción de consensos

Por segunda vez, en poco más de un año la ciudadanía chilena rechazó en las urnas la propuesta de reemplazar la Constitución vigente desde la dictadura de Pinochet y reformada parcialmente en democracia. El plebiscito puso de relieve, una vez más, el fenómeno de la polarización que fue creciendo en los últimos años en Chile. Se trata de un problema que afecta a varios países de América Latina y, por supuesto, también a la Argentina.

"El resultado de este plebiscito, más que una celebración, es un fuerte llamado de atención. Si quien obtiene la mayoría circunstancial intenta negar la existencia del otro, jamás avanzaremos en materias que no pueden seguir esperando", advirtió el jefe del Estado chileno, Gabriel Boric, tras conocerse el resultado de las urnas: el domingo pasado más del 55% de los votantes rechazaron una propuesta de Constitución elaborada por partidos de ultra derecha y de la derecha tradicional que proponían profundizar la privatización de los servicios básicos. En septiembre del año pasado, los mismos electores dijeron no a otro texto elaborado en esa oportunidad por una mayoría de partidos de izquierda que proponía dejar atrás el modelo económico heredado de la dictadura pinochetista, que hizo de Chile un país con estabilidad macroeconómica, pero con una fuerte desigualdad. El estallido social de 2019 generó, entre otras cosas, un debate sobre la necesidad de reformar la Constitución, pero tras dos intentos de avanzar en ese sentido, el presidente Boric dijo el domingo que no impulsará un nuevo proceso constituyente y remarcó la necesidad de construir consensos para atender los reclamos de la ciudadanía. "La política está en deuda con el pueblo. Las urgencias son otras", señaló el mandatario. Pero el problema también hunde sus raíces en la creciente polarización de los chilenos. En ese sentido, un trabajo realizado por los investigadores Jaime Lindh, Jorge Fábrega y Jorge González de la Universidad Adolfo Ibáñez, de Chile, revela la existencia de una polarización a nivel político, socioeconómico y generacional en la población chilena entre los años 1990 y 2017. Según ese trabajo, en 1993, adherentes y opositores al gobierno de turno inician un proceso de distanciamiento ideológico que se consolida a mediados de 2008; mientras que la distancia ideológica entre los niveles socioeconómicos alto y bajo empieza a aumentar desde 2005 en adelante; y, finalmente, a partir de 2011, la generación nacida antes de 1955 empieza a alejarse ideológicamente de aquellos nacidos después de 1980. Los procesos para modificar la Constitución dan cuenta del movimiento pendular de las propuestas que pasaron, casi sin escalas, de unas propuestas de izquierda (rechazadas en septiembre del año pasado) a otras de derecha (rechazadas el domingo). Como bien señaló la periodista española, Berna González Harbour, lo más contradictorio ha ocurrido: era tan derechista la nueva propuesta que la izquierda de Chile defendió quedarse con la Constitución vigente, la que dejó Pinochet en 1980, reformada en decenas de ocasiones.

También en nuestro país el péndulo pasó de una punta a otra, al menos en materia económica, cuando según el período que se analice se pueden observar primero políticas económicas ortodoxas, que promueven una mayor participación del mercado, para pasar al ciclo siguiente a medidas heterodoxas que se inclinan por la intervención del Estado. Ese comportamiento pendular muestra la necesidad de buscar acuerdos básicos para buscar respuestas las necesidades de la ciudadanía.

Días atrás, con motivo de conmemorarse los 40 años de la recuperación democrática en nuestro país, la organización no gubernamental Fundar Políticas publicó un video titulado "En democracia todos elegimos lo mismo: seguir viviendo en democracia". El audiovisual cuenta con la participación de destacadas personalidades del país que recuerdan que en este sistema la ciudadanía eligió "construir consensos y aprender de quienes no piensan como nosotros". "En la democracia elegimos compartir ideas muy diferentes, pero no buscar enemigos para destruir. En democracia existe la libertad de expresión. En democracia elegimos tolerar todo menos la intolerancia. Elegimos el encuentro con el otro, elegimos aprender de las diferencias", señalan las voces que se sumaron a esta iniciativa que nos invita a reflexionar sobre el diálogo político y la construcción de consensos en estos tiempos en los que la polarización tiende a imponerse en los debates de los asuntos públicos.

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