Violencia de género: declara como imputado el fiscal relator del Tribunal de Cuentas
Catorce meses después de hacerse público el caso por una nota de NORTE a la contadora Carola Ulrich , y con la intervención de una fiscalía especializada en género, el lunes a las 11, el fiscal relator del Tribunal de Cuentas (TC) Luis María del Cerro tendrá que prestar declaración de imputado y en caso de no comparecer será detenido.
El caso que tomó trascendencia nacional el 26 de septiembre de 2022 tras la publicación de NORTE, tiene como víctima a la fiscal del TC, Carola Urlich, quien arribó al organismo de contralor en 2014, tras rendir exitosamente un examen de ingreso. Su tarea administrativa se desarrolló desde el comienzo en el área que conduce uno de los fiscales relatores del tribunal, el contador Luis María del Cerro, su inmediato jefe, el que tendrá que asistir mañana a las 11 a la Fiscalía en Temática de Género N°11 a cargo de Noelia Encinas, para prestar declaración de imputado y de no hacerlo, será buscado por la Policía.

La representante del Ministerio Público le hará saber a del Cerro la acusación basándose en múltiples testimoniales aportadas a la causa que se reflotó en la fiscalía de Encinas ya que su colega del Equipo Fiscal N°3 Rosana Soto había archivado la causa. Por un recurso ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, la víctima representada por el abogado Juan Arregín logró el fallo favorable para que se investigue la posible comisión de un delito.
Este diario pudo saber que la declaración de imputado surge por el dictamen de pericias hechas a Urlich que ordenó la fiscal al Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (Imcif). Tanto del Cerro como Urlich pusieron peritos de partes.

En lo que hace a la posible imputación, podrían sustanciarse en amenazas coactivas y lesiones psicológicas en contexto de violencia de género.
Los sometimientos
Los hechos conllevan una reiteración de maltrato y acoso laboral, en las que según Urlich, el fiscal relator a veces descalificaba sus condiciones para el trabajo, con expresiones fuera de lugar, o que directamente le cuestionaba su aspecto físico. "Hacete las tetas", "operate la nariz", eran las manifestaciones que solían aparecer en ese ámbito laboral, donde también debió lidiar con las constantes menciones de parte de su jefe, de que es hija del dirigente radical Carlos Urlich.

Recurrió a tratamiento psicológico y psiquiátrico. "Tenía que trabajar empastillada, estando en casa no me quería levantar de la cama, no me sentía estimulada a hacer nada. Dejé de hacer cosas con mis hijos", había contado la damnificada.
Una vez que se animó a hacer público los tormentos, impulsó una medida cautelar, logrando desde febrero de este año, depender de otra fiscalía relatora, esperando que se haga justicia.










