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DESDE 1966, UNA POSTAL DEL CENTRO DE LA CIUDAD

Bicicletería Cometa, entre la historia y la incansable actualidad

El negocio fundado por los hermanos Stacul sigue a cargo de sus descendientes, y tiene una alta demanda en el contexto de la crisis actual.

Es una mañana de diciembre en Resistencia. El calor húmedo se aligera en las franjas donde la hora proyecta su sombra. Al bajar por Pellegrini uno se encuentra una vereda de otro tiempo a media cuadra de la avenida 9 de Julio. La puerta está abierta y hay personas que aguardan junto al frondoso árbol con brazos cruzados o mirando con absoluta indiferencia sus celulares.

Detrás del mostrador está Ana María. Después del saludo pide disculpas porque debe atender a un cliente que acaba de ingresar. Ambos deben circular calculando sus pasos entre las motos y las bicicletas que esperan una reparación y atestan el local. El hombre pregunta por los rayos para una rueda de una medida bastante inusual. Tras la respuesta seca la transpiración de su frente y se va, con la promesa de retornar por la tarde.


La historia

"Todo comenzó en 1966", relata Ana María. "Juan Domingo Stacul -mi tío- y Hudorico Stacul -mi papá- instalaron la bicicletería al lado de la Biblioteca Rivadavia. Ellos trabajaban en Quitilipi para Brolo, y tomaron la decisión de venir a Resistencia a probar suerte. El local era básicamente un galpón. Después de la fachada había una zona central descubierta y al fondo se ubicaba el depósito. En mayo de 1980 compraron esta casa, así que la mudanza fue solo de metros. Pellegrini 54 o 58 es nuestra dirección. Hoy el propietario es mi primo David Stacul, y la saga familiar continúa con mi sobrino Sebastián Neira, quien es nieto de los fundadores y se dedica a todo lo que son los modelos nuevos de mountain bike. Esa es su especialidad".

Un muchacho muy joven y delgado que hace motomandados, aún incómodo con la pechera puesta, entra y avisa que debe hacer una diligencia. Volverá en una hora. Ana María le dice que está bien.

"Hay muchos recuerdos. En todo el tiempo de vida del negocio y por la ubicación eran habituales los parroquianos del Bar La Estrella, los periodistas de El Territorio, la gente de Casa García, los empleados del Correo y tantos más. Ha cambiado el paisaje de estas cuadras, pero nosotros seguimos igual".

La actualidad

"Hace unos 15 años comenzamos con las reparaciones para motos: parches, centrado, arreglo de rayos, es decir, el mantenimiento que tiene alguna relación con trabajos semejantes en las bicicletas. Motor o electricidad no hacemos, porque ya es otro tema. Y como ves mucha gente acude y le solucionamos el problema con rapidez".

Una mujer entra y consulta si pueden inflar una pelota. El cuero, abollado, es la metáfora de una felicidad infantil y ajena. Ana María le dice que sí y se dirige hacia el compresor. En el minuto que tarda la operación la mujer queda con la vista en suspenso, como dándose una pausa en medio del calor y la mañana. Tiene algo más de cuarenta años. Cuando sus manos toman el balón hinchado pregunta cuánto es, y Ana María le responde que nada. Y uno piensa que está bien, porque nadie puede comprar la alegría.

Ana María se sienta otra vez detrás del mostrador para despedir al redactor y su voz se hace cercana: "Se usa mucho la bicicleta. Unos lo hacen por salud y ejercicio, otros por economía. Yo creo que nunca pasará de moda. Y espero que nosotros tampoco".

Los precios actuales y los servicios que ofrece

Entre el ir y venir de motos y bicicletas, se destaca el valor accesible de los repuestos y la mano de obra. Además de la celeridad y la calidad del trabajo, en la situación económica que atraviesan el Chaco y la Argentina los costos pensados para todos los bolsillos no son un dato menor.

"Un parche para bicicleta está en el orden de los 700 pesos, y puede ser que se agreguen no más de 500 pesos por el trabajo. Las cámaras están entre 3500, 4500, 5000 pesos dependiendo del rodado y de si tienen la misma válvula de inflado que las motos. Una cámara de moto sale 4000, 4500 pesos. Eso es lo más requerido por la mayoría de la gente que llega aquí. Otras reparaciones como cambiar los rayos de una rueda, los piñones y pedales, frenos, tienen su valor dependiendo de la bicicleta y de la calidad de los materiales, pero siempre pensamos en que sean números asequibles para todos en el contexto en que vivimos. Lo que no hacemos, como te comenté, es motor ni electricidad de motos", indica Ana María.

Respecto de los horarios, señala: "Atendemos de lunes a viernes de 8 a 13 y de 16 a 20.30, y los sábados de 8 a 13. Es el trabajo que hacemos y nos gusta, y esperamos continuar por muchos años más".

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