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Leer con los chicos

La promoción de la lectura en edades tempranas es fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los más pequeños.

De eso no hay dudas. Sin embargo, la tarea de sembrar la semilla lectora enfrenta múltiples obstáculos en estos tiempos donde las batallas por la atención las ganan las distracciones digitales con información irrelevante.

¿Cuáles son las mejores estrategias para fomentar el hábito de la lectura en los chicos? No hay una receta mágica, pero sí algunas recomendaciones hechas por quienes más saben de este tema. En primer lugar, aconsejan que los niños tengan un lugar tranquilo y cómodo para leer, es decir, un espacio sin distracciones que haga que la experiencia de lectura sea lo más agradable posible. Lo ideal es que tengan también un momento del día que esté destinado solamente a la lectura y que se empiece por lecturas breves, para ir luego aumentando la extensión y complejidad de los textos.

Los expertos españoles, Antonio Díez Mediavilla y Raúl Gutiérrez Fresneda, observan en el libro "Lectura y dificultades lectoras en el siglo XXI" que "a la relevancia social, educativa o cultural que podamos conceder al tema de la lectura, hemos de añadir que el siglo XXI está implicando de manera irreversible un modelo de acceso a la información, al saber, a la participación social totalmente novedoso que se fundamenta, en buena medida, en la lectura y que pone en tela de juicio el modelo lector que hasta este momento veníamos trabajando".

"Nuestro modelo, el que se fundamenta en la invención de la imprenta y sus consecuencias comunicativas, ha estado vigente durante los últimos quinientos años y nos ha servido para progresar de manera trascendental en el desarrollo científico y cultural de las sociedades contemporáneas. Pero, en el contexto de la comunicación en el momento actual, cabría plantearse si este modelo es el más adecuado, el más eficaz, el más pertinente para los "nuevos lectores", agregan. Para ambos autores, enseñar a leer hoy implica "enseñar a trabajar la comunicación lecto-escritora desde posiciones radicalmente nuevas en las que la actuación del sujeto lector y el propio proceso de lectura demandan nuevas habilidades, distintas competencias que las que emplea habitualmente el lector del modelo basado en la imprenta".

También están aquellos estudiosos del tema que aseguran que las transformaciones digitales que experimentan las sociedades actuales afectan la capacidad de concentración y atención de las personas, especialmente de los jóvenes. No piensa lo mismo la especialista en comunicación y cultura juveniles, Roxana Morduchowicz. "Los chicos de hoy no son como los de antes. Sus formas de leer, tampoco", observa la especialista tras explicar que más allá de los cambios y transformaciones que experimenta el mundo, las tradicionales publicaciones de papel siguen siendo una pieza clave porque posibilitan el acceso a la cultura escrita y a las múltiples escrituras que hoy conforman el mundo de la informática y lo audiovisual. En ese sentido, advierte que debe plantearse qué y cómo leen los jóvenes hoy; o de qué modo incide la instantaneidad del chateo en las lecturas juveniles.

De todos modos, hay un punto en el que coincide la mayoría de los estudiosos de este asunto: los adultos desempeñan un rol fundamental en el desarrollo de hábitos de lectura en los chicos. Es decir, hay que leer con los más pequeños. "A veces nos cuesta asumir que el modelo natural de comunicación de los seres humanos es el lenguaje oral. Leer es un modelo de comunicación de carácter cognitivo de alta dificultad que es necesario aprender, desarrollar y cultivar", advierten Díez Mediavilla y Gutiérrez Fresneda.

También se puede probar con el método sugerido por el escritor y editor Hernán Casciari, quien revela la estrategia que empleó cuando se propuso contagiar el interés por los libros a su hija de cinco años. Asegura que le prohibió completamente acercarse a los textos. "Ni se te ocurra", le remarcó. Al parecer, funcionó: ahora la chica es una apasionada de la lectura y decidió estudiar Letras.

Es de esperar que, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos, nunca falten libros ni publicaciones escritas, de los temas más variados, en los hogares chaqueños y que los adultos se comprometan a compartir el placer de la lectura con los más pequeños.

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