Martínez cierra la gestión con Resistencia convertida en un gran basural
El centro y los barrio están atestados de residuos. Roy Nikisch ordenó a su equipo preparar un plan de contingencia a partir del lunes. Vecinos soportan olores nauseabundos y riesgo sanitario.
Resistencia se convirtió esta semana en un inmenso basural a cielo abierto, ante la virtual paralización del servicio de recolección de residuos. La gestión de Gustavo Martínez como intendente se cierra así con un broche deplorable, ya que tanto el centro como los barrios están atestados de residuos que, en gran parte, llevan días descomponiéndose en las calles.
Desde la gestión saliente argumentan que el grave problema no es imputable al municipio, sino a una "presión" empresaria por parte de la firma que tiene el contrato de la recolección domiciliaria de residuos. A su vez, desde ese sector responsabilizan a la intendencia por pagos atrasados. Para complicar aún más el panorama, los trabajadores de esa compañía decretaron un paro por tiempo indeterminado.
Como suele suceder en casos de este tipo -como los conflictos con el transporte público-, en el medio quedó la gente. Los vecinos vienen manifestando de todas las maneras posibles su indignación por el contexto de mugre e insalubridad instalado en la ciudad, que favorece la multiplicación de alimañas y de focos infecciosos.





Regalo para Nikisch
Lo concreto es que la situación se convirtió en el primer tema ugente que deberá atender el nuevo intendente, Roy Nikisch, quien ya instruyó a su equipo para que busque alternativas de solución. Ayer en el municipio había un clima de fin de ciclo y no mucho interés por hacerse cargo del conflicto. "Estamos trabajando con los equipos propios y todo el personal municipal intentando minimizar el problema", dijo un funcionario a NORTE. E indicó que la contratista resintió de manera significativa la cantidad de camiones que destinaba al servicio. El paro detuvo lo poco que se hacía.
Este diario también dialogó con Néstor Dellamea, quien será el secretario de Servicios de Nikisch, quien señaló que, pese a que el problema se instaló repentinamente, desde el lunes se implementará un "plan de contingencia" de alcances todavía desconocidos. Sobre todo porque la transición municipal en Resistencia no fue fluida y Nikisch y su gabinete no tienen datos concretos sobre qué recursos financieros y materiales están disponibles ni cuál es la deuda con la contratista de la recolección de residuos.
Por eso, en el nuevo elenco de gestión dan por seguro que la situación no se podrá normalizar de un día para el otro. La aspiración es que al menos se comience a percibir una mejoría y la basura deje de inundar calles y espacios públicos.
Marcos Chaparro, delegado de los trabajadores que están en medida de fuerza, indicó que la deuda que tiene el gobierno local con la firma privada llega al menos a tres meses. "Nos están debiendo el sueldo de noviembre y pronto tenemos que cobrar el aguinaldo, por lo que la incertidumbre es total", expresó para marcar que son unas 70 personas las que trabajan en el lugar si se cuenta choferes, empleados administrativos y quienes se dedican a la limpieza de los vehículos, los recolectores propiamente dichos son agentes de la Comuna.











