Cúpula de Helfaut
En noviembre de 1943 Alemania comenzó la construcción de un búnker cercano a la pequeña localidad de Helfaut, norte de Francia, para utilizarlo como plataforma de lanzamiento de las bombas más destructivas conocidas hasta entonces. - Por Fabio Javier Echarri

Hoy, ese sitio conforma un complejo museológico que testimonia su historia y contribuye al desarrollo turístico-cultural de la región.

Las bombas V-2
A finales de la II Guerra Mundial los nazis desarrollaron un misil balístico de largo alcance denominado Vergeltungswaffe –V2– que era lanzado desde las costas francesas y alcanzaba Londres y el sur de Inglaterra hasta una distancia de 320 km. Los V2 tenían una longitud de 14 m, un diámetro de 1,68, un peso de 12,8 toneladas, y lograban una velocidad de 5.790 km por hora. Unos cinco mil misiles tocaron objetivos en la capital británica y en la ciudad belga de Amberes, provocando la muerte de más de siete mil personas. Pero no pudieron cambiar el curso de la guerra que llevaría a la destrucción total de Alemania.
Para accionar estos cohetes fue necesario construir búnkeres de almacenamiento y lanzamiento en sitios cercanos al Canal de la Mancha. El primero en ser erigido fue el de la ciudad de Watten, ubicado en el bosque de Éperlecques, cercano al poblado y a unos 25 km de la costa del Mar del Norte. Los aliados lo detectaron antes de la finalización de los trabajos, y lo destruyeron con una incursión de 187 bombardeos B-17.
Consecuentemente, los alemanes buscaron un nuevo lugar de emplazamiento para otro bunker. Se eligió una antigua cantera de la localidad de Helfaut, a 20 km al sur de Watten, a 50 al sur de Calais y a 255 al noreste de París. La distancia a Londres en línea recta era de 188 km.

La cúpula de Helfaut
El trabajo fue realizado por la Organización Todt, entidad dependiente de las fuerzas armadas alemanas dedicada a obras de infraestructura civil y militar. Se propuso crear una cúpula de hormigón de cinco metros de espesor, setenta y uno de diámetro y un peso de cincuenta y cinco mil toneladas. Debajo se excavaría una red de túneles subterráneos de 7 km que darían lugar a los talleres, almacenes, depósitos de combustible, generadores, cuarteles para la tropa y hospitales. Los cohetes V-2 llegarían al complejo a través de un túnel ferroviario.
Los trabajos se comenzaron en octubre de 1943 y la construcción de la cúpula en noviembre de ese año. Sin embargo, debían interrumpir constantemente la construcción por las alertas de bombardeos que retrasaron su concreción, lo que hacía imposible fijar una fecha de puesta en funcionamiento.
Durante los meses siguientes se incrementó la mano de obra utilizada a fin de acelerar el proceso constructivo, llegando a contar con 1.400 trabajadores, el sesenta por ciento de ellos alemanes, calificados para determinados trabajos. El resto eran franceses y prisioneros rusos. A raíz de los ataques aéreos constantes, lo primero en construirse fue la cúpula en el suelo de la colina, excavando después debajo de ella de tal manera que se protegiera el proceso.
Si bien los vuelos de reconocimiento de los aliados habían descubierto la construcción de nuevas líneas ferroviarias en agosto de 1943, e informaron en noviembre de ese año que se había comenzado con la cúpula, no fue sino hasta marzo del año siguiente cuando lo incluyeron como blanco a atacar en el marco de la Operación Crossbow.
Realizaron 16 ataques con 811 bombarderos que arrojaron 4.260 toneladas de explosivos sin conseguir dañar la cúpula. Dado el magro resultado, en los meses siguientes utilizaron bombas Tallboy de seis toneladas, logrando ocasionar daños en los túneles y zonas adyacentes e importantes movimientos de tierra. Esto hizo imposible la continuidad de las obras: el proyecto de lanzamiento de bombas V-2 desde Helfaut fue abortado y el sitio abandonado. En septiembre de 1944 el lugar fue capturado por las tropas aliadas.

Un proyecto turístico-cultural
Cuatro décadas más tarde, en 1986, surgió la idea de rescatar y reacondicionar el lugar para convertirlo en un atractivo abierto al turismo. Fue así que el Espacio Natural Regional de Lille destinó diez millones de francos para el emprendimiento y se nombró al historiador Yves Le Maner para llevar a cabo el proyecto, aprobado en 1993. El sitio fue adquirido por el municipio de Helfaut y luego por el Conseil Général du Pas-de-Calais. Los fondos para la puesta en valor fueron provistos por el Consejo General –35 millones de francos-, Consejo Regional -17 millones de francos-, la Comunidad Europea aportó u$s 12 millones, el Estado francés 3 millones de francos. Se agregaron contribuciones otorgadas por el municipio de Saint Omer y accionistas privados.
Para llevar adelante las tareas de acondicionamiento del sitio se contrató a la Société d"Equipement du Pas-de-Calais, cuyo trabajo, además de excavar debajo de la cúpula y asegurar su estructura, era la de reparar túneles, construir un museo y un estacionamiento, instalar ascensores, etc. La inauguración se llevó a cabo en mayo de 1997, constituyéndose en uno de los atractivos turísticos más importantes de la región, con un promedio de 100 mil visitas anuales.

El complejo museológico
El ingreso cuenta con un amplio estacionamiento y un edificio de admisión al sitio, donde se ubican también la tienda, el guardarropas, la cafetería y los baños, y se exhibe una bomba V-1 en su versión pilotada. Saliendo del lugar se debe caminar unos veinte metros a la intemperie para llegar al túnel que lleva a la cúpula, donde se muestra cartelería alusiva a los bombardeos en el área y el proceso constructivo del sitio, en inglés, francés, alemán y neerlandés, como también objetos utilizados en las excavaciones. Un ascensor permite a los visitantes acceder a la sala principal de exposiciones bajo la cúpula.
El guion posee tres ejes temáticos: "Las armas secretas de Hitler", "La vida en la Francia ocupada" y "La conquista del espacio". En el primero se presenta el desarrollo del cohete V-2, precursor de los vectores espaciales que permitirían con los años la llegada del hombre a la Luna. Entre los objetos que pueden verse están un auténtico V-1 donada por el Museo de Ciencia de Londres, un V-2 original proporcionado por el Instituto Smithsoniano de Washington y un V-3 proveniente de la Fortaleza de Mimoyecques de Francia. Todo se exhibe con la cartelería explicativa correspondiente con textos, gráficos y fotografías, y de un modo escenográfico que estimula los sentidos.
La muestra referida a la ocupación de Francia presenta un guión que exhibe la invasión, el éxodo, la vida cotidiana del ciudadano común bajo el yugo nazi, la resistencia francesa, el colaboracionismo, la deportación de prisioneros y la liberación. Se exhiben objetos personales de uso diario, uniformes, ropa de presos, elementos militares, mapas, maquetas, etc. Aquí puede verse además un memorial con fotografías de los 8.000 deportados entre 1940 y 1945, que rinde un verdadero homenaje a estas víctimas.
En el sector referido a la conquista del espacio presentan proyecciones en 3D y maquetas a escala de los principales cohetes que desarrollaron estadounidenses y soviéticos.
Todas las temáticas se acompañan con videos explicativos que se combinan con el audioguía y que permiten lograr un cabal conocimiento de la historia que se cuenta. La exhibición es impecable en todo sentido, desde la puesta hasta la iluminación que permite resaltar determinados objetos y que logran la atención del público.
La puesta en valor de la cúpula de Helfaut, su apertura al público y la creación de un museo de sitio fue un hecho auspicioso en todo sentido, que hoy forma parte de un patrimonio cultural único. Por un lado, logró colocar a una pequeña localidad del norte de Francia en el mapa del turismo bélico de Europa. Por otro lado, rescatar una historia de terror que de haber tenido éxito pudo haber cambiado el final de la guerra y el devenir de la humanidad.










