El campeón de F1 queadmiraba a las tortugas
En una entrevista que el poeta y periodista mendocino, Rodolfo Braceli, realizó en la década del 90 a Juan Manuel Fangio, llamó la atención del cronista el único adorno que el quíntuple campeón mundial de Fórmula 1 tenía en el escritorio de su oficina. La llamativa pieza decorativa era una tortuga de bronce que, según explicó el hombre de Balcarce, representaba la admiración que sentía por el quelonio.
¿Cuáles son las razones que llevaron a uno de los más grandes pilotos de la historia de la Fórmula 1 a admirar a uno de los animales más lentos del planeta? El propio Fangio lo explicó, apelando al razonamiento de su interlocutor. "¿Alguna vez vio una tortuga agitada? ¿Y vio una tortuga que se rompiera una pierna? ¿Vio alguna que se llevara algo por delante?".
Ante la obviedad de las respuestas, el hombre acostumbrado a las velocidades extremas agregó: "Por todo eso simpatizo con las tortugas. Porque siempre llegan. No tienen accidentes, como los humanos. Bueno, y porque tienen la buena costumbre de vivir muchos años. Las carreras duran un par de horas, hijo, pero la vida dura toda la vida".
La anécdota nos sirve para reflexionar sobre uno de los problemas más serios que tenemos en el tránsito en nuestras ciudades, donde abundan conductores de todo tipo de vehículos que circulan apurados, como si la supuesta ventaja de unos pocos minutos a su favor es suficiente para justificar cualquier riesgo. En las horas pico, por ejemplo, se pueden observar maniobras realizadas de manera contraria a las reglas. Se puede citar, además, el caso de los que no mantienen la distancia de seguridad entre un vehículo y otro, lo que aumenta el riesgo de sufrir un choque. Es evidente que tenemos un serio déficit en materia de educación vial.
El aprendizaje y cumplimiento de las normas, reglamentos y ordenanzas creados con el objetivo de preservar la seguridad y la vida de las personas es fundamental para la vida en comunidad. En ese sentido, la asociación civil Luchemos por la Vida lanzó una campaña para generar conciencia sobre la importancia de la enseñanza de las reglas del tránsito, empezando por las escuelas, para tener sistemas de tránsito más seguros.
Para esta institución, los padres juegan un rol clave a la hora de enseñar a respetar las normas que regulan la circulación en la vía pública. "Ellos educan a sus hijos con su ejemplo en todos los aspectos. También en su modo de moverse y convivir en el tránsito", señalan desde la entidad, recordando que los más chicos son profundos observadores de sus mayores. "Observan e imitan comportamientos, gustos y reacciones.
Aprenden de su ejemplo, de sus acciones más que de sus dichos", agrega una publicación de la asociación civil que cita una investigación realizada en EEUU que comparó antecedentes de infractores y que llegó a la conclusión que la mayoría de los hijos de padres conductores reincidentes en faltas graves de tránsito, tales como conducir alcoholizados o con exceso de velocidad y que han protagonizado repetidos siniestros de tránsito, suelen replicar estas actitudes y comportamientos.
La entidad sostiene que una educación vial continua, vivencial, activa y reflexiva permitirá, a los niños y jóvenes, comprender su rol como hacedores en el sistema del tránsito, entender el valor de las leyes de tránsito que disponen las reglas del juego para moverse seguros y convivir en el espacio compartido de la vía pública, los ayudará a identificar las conductas de riesgo, aún las de sus mayores y los motivará a cambiar los hábitos riesgosos por otros más seguros.
Es necesario que la ciudadanía tome conciencia de los costos sociales, económicos y humanos que provocan los siniestros viales y comprenda que son un problema que incumbe a toda la sociedad. Las políticas públicas de seguridad vial deben diseñarse de tal manera que estén articulada con las áreas de salud, educación, infraestructuras y transporte, porque todas ellas están vinculadas entre sí en este complejo asunto que en muchos países comenzó a ser considerado como un serio problema de salud pública. Esto es así porque, tal como lo demuestran los datos estadísticos, provocan un considerable impacto en el sistema de salud y también en la economía.














