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Mujeres que construyen

La industria de la construcción se caracterizó, hasta ahora, por tener una baja participación de mujeres. Se estima que históricamente, a nivel nacional, la presencia femenina en el sector no alcanzó nunca el 1% de la fuerza laboral. Sin embargo, en el NEA se impulsan medidas para transformar esa realidad: la semana pasada egresaron las primeras 30 mujeres del curso de formación para auxiliares en construcción en seco que se dictó en la UNNE.

La construcción es una actividad que desempeña un papel clave en los ciclos económicos, tanto en nuestra región como en el resto del país. Es considerada "madre de industrias" debido al importante efecto multiplicador que tiene sobre otros sectores relacionados directa o indirectamente, como son los talleres metalúrgicos, los corralones, la industria maderera, las pinturerías y ferreterías, las fábricas de muebles de cocina y comercios que venden artículos para la seguridad de edificios, entre otros rubros. Y, por supuesto, es una gran demandante de mano de obra calificada, aunque, como se dijo, siempre se caracterizó por tener un menor porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo total en comparación con otras industrias relevantes. Por lo general, los puestos ocupados por mujeres en este sector son los que están relacionados con las áreas administrativas y contables, aunque en los últimos años se registró un leve aumento de incorporaciones femeninas en las áreas técnicas.

Por eso merece destacarse el empeño que pusieron las primeras alumnas del curso de Auxiliar de construcción en seco, que se dictó en la Escuela de Educación Profesional de la Universidad Nacional del Nordeste (sede Chaco) para completar esa formación. Y por supuesto, celebrar la decisión de la casa de estudios de generar oportunidades y allanar el camino para la incorporación de mujeres en la industria de la construcción. Según informó la casa de estudios, la propuesta fue pensada se destinó a mujeres y se dictó a partir de un trabajo conjunto entre la mencionada Escuela, perteneciente a la Dirección de Integración Universitaria y Capacitación Complementaria de la UNNE y la fundación Vamos a Zoomar, una organización no gubernamental que impulsa acciones de concientización sobre la brecha de género en el rubro y que plantea la necesidad de derribar las barreras físicas y simbólicas que impiden la inserción laboral femenina. Con ese objetivo, ofrece formación en albañilería, construcción en seco, pintura, electricidad y plomería, entre otros oficios.

La Escuela de Educación Profesional de la UNNE -explican desde la casa de estudios- surgió como un programa de la Secretaría de Políticas Universitarias para llevar a cabo instancias de formación profesional en oficios, en trayectos cortos de formación y de salida laboral inmediata pero que mantengan la calidad en la enseñanza que caracteriza a la Universidad. En el primer año de la sede Chaco de esta escuela, se desarrollaron 21 cursos y talleres de formación que abarcaron distintos rubros (construcción, electricidad, marketing para emprendedoras, herrería, mecánica automotriz, refrigeración, entre otros). Se dictaron en las ciudades de Resistencia, General Pinedo y Juan José Castelli y en conjunto con actores gubernamentales, sindicatos y organizaciones no gubernamentales.

Si bien desde distintos sectores se impulsan medidas para eliminar las barreras que dificultan el ingreso de las mujeres al sector de la construcción, todavía falta mucho por hacer. Es necesario superar viejas creencias y dejar de lado estereotipos que impiden transformar el mundo laboral. Actualmente las mujeres participan mayoritariamente en sectores asociados con las actividades relacionadas al cuidado en las que se desarrollan en puestos de menor jerarquía, con poco favorables condiciones de trabajo y, además, se ven más afectadas por el desempleo y el subempleo. "Esto se explica en parte porque ellas dedican el triple de horas que los varones a servicios domésticos y de cuidado no remunerados Estas desigualdades de género en el mercado laboral se extienden a nivel mundial, con especificidades según la región, el país y el nivel de ingreso", observa un documento publicado por la Organización Internacional del Trabajo.

Es de esperar, entonces, que los empleos en la industria de la construcción también se adapten a las necesidades actuales, brindando oportunidades que permitan reducir la brecha de género. Es importante que detrás de ese gran objetivo se sumen esfuerzos de universidades, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y del Estado con políticas públicas que contribuyan a mejorar la incorporación de mujeres al mundo del trabajo.

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