Gigante de las redes sociales bajo la lupa
¿Pueden las redes sociales dañar la salud mental de adolescentes y jóvenes? Para los fiscales de al menos 33 jurisdicciones de Estados Unidos la respuesta es sí.
Y así lo han planteado en una demanda que presentaron contra el gigante tecnológico Meta, dueño de Facebook e Instagram. Aseguran que la compañía diseñó funciones que generan adicción entre estos usuarios con el propósito de retenerlos más tiempo en sus plataformas.
La intervención de los fiscales se produjo luego de que el diario estadounidense de economía y negocios The Wall Street Journal publicara documentos internos de la empresa propiedad de Mark Zuckerberg en los que se alertaba que sus redes sociales eran tóxicas, especialmente para los usuarios adolescentes. Se supo después que esa información (contenida en más de 20.000 documentos) fue filtrada por la ex directora de producto en la empresa y experta en big data, Frances Haugen, quien denunció que altos directivos de Facebook estaban al tanto del problema. Según la ingeniera informática, la compañía hizo muy poco para detener los mensajes de odio que dañan la salud mental de los niños. Según Haugen, al gigante tecnológico le interesó más sus ganancias que la seguridad de los usuarios; y por eso -afirmó- una investigación interna de Facebook había anticipado que su aplicación Instagram era perjudicial para la salud mental y la autoestima de las adolescentes, pero que la empresa no había tomado medidas para que eso no siga ocurriendo. A partir de esa revelación, fiscales de varios estados norteamericanos, entre ellos Nueva York, California, Florida, Kentucky, Massachusetts, Nebraska, Nueva Jersey, Tennessee y Vermont, acordaron demandar a la compañía Meta "por dañar la salud mental de adolescentes y jóvenes" al diseñar en forma deliberada funciones en Instagram y Facebook que hacen que ese segmento de usuarios desarrolle adicción a sus plataformas.
Pero las voces de Haugen y la de los fiscales no son las únicas que se levantan en la sociedad norteamericana para advertir sobre estos problemas. El científico informático y ex diseñador de Google, Tristan Harris, también alertó oportunamente sobre la necesidad de revisar las políticas de las grandes compañías tecnológicas. Dijo, concretamente, que nunca antes un grupo reducido de diseñadores que trabajan para estas plataformas había tenido control sobre la forma en que miles de millones de personas piensan, actúan y viven sus vidas. Harris afirma, además, que dejó su trabajo en Google al comprobar que tanto esa compañía como otras grandes que se disputan la atención de los usuarios (Facebook, Instagram o X) cruzaron todas las barreras éticas al crear productos que están diseñados para activar el circuito de la dopamina en el cerebro humano que proporciona placer y por hacerlo de tal manera que genera adicción.
Según el experto, los "me gusta" o las constantes notificaciones están diseñadas para captar la atención del usuario, a cualquier precio. "Para captar nuestra atención, los gigantes de Silicon Valley nos han convertido en adictos. Lo han hecho sabiendo que tenían ese efecto y lo hicieron desde el principio porque sus ingresos publicitarios dependen de ello", asegura. Harris propone a los usuarios que desactiven las notificaciones; eliminen las aplicaciones de las redes sociales que se benefician de la adicción, la distracción, la indignación, la polarización y la desinformación. Y considera que los usuarios deben acostumbrarse a escuchar opiniones y voces con las que no están de acuerdo. Para este experto, las redes sociales ofrece a los usuarios contenidos con los que ya están de acuerdo con el fin de mantenerlos en línea por más tiempo, lo que erosiona sus capacidades para relacionarse con personas que no comparten sus opiniones.
En el Viejo Continente, en tanto, la titular de la Comisión Europea responsable de implementar el código de buenas prácticas y de participación voluntaria para las plataformas digitales, Vera Jourova, dijo que la red social X (antes Twitter) tiene actualmente la mayor tasa de desinformación de las grandes plataformas. La comisión investigó cómo las grandes redes sociales o servicios de mensajería (Facebook, WhatsApp, Google, YouTube, Twitter, Linkedin, TikTok y otras) adoptan medidas para cumplir el código de conducta y reveló, en un informe, que X es la que menos cumple con esas normas.
Esta nueva realidad que traspasa fronteras obliga a poner en práctica nuevas estrategias para evitar manipulaciones. En ese sentido, los especialistas recomiendan hablar con los adolescentes y jóvenes para promover en ellos una mirada más crítica hacia estas plataformas.










