La retórica del odio
La Organización de Naciones Unidas reiteró su preocupación por la "propagación y proliferación exponenciales" de discursos de odio en todo el mundo. Por esta razón instó a los líderes de los distintos países a promover el diálogo y la tolerancia para contrarrestar este fenómeno que erosiona las bases de la paz social.
"Nunca olvidemos la facilidad con la que los discursos de odio pueden convertirse en delitos de odio; cómo la ignorancia puede conducir a la intolerancia o cómo el silencio significa complicidad", advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres. La organización internacional define este discurso como "cualquier tipo de comunicación ya sea oral o escrita, —o también comportamiento— , que ataca o utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio en referencia a una persona o grupo basándose en su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otras formas de identidad". Expertos de la ONU aclaran que no existe una definición universal de discurso de odio de acuerdo con el derecho internacional en materia de derechos humanos. En ese sentido, observan que el concepto todavía es motivo de debate en distintos ámbitos, sobre todo cuando se trata de abordar cuestiones que involucran la libertad de opinión y expresión, la no discriminación y la igualdad.
En su campaña global para poner en alerta a la ciudadanía sobre este flagelo, la ONU aclara que hacer frente a este tipo de discursos no significa limitar la libertad de expresión ni prohibir su ejercicio, sino impedir que estas agresiones deriven en algo más serio, como la incitación a la discriminación, la hostilidad y la violencia, que están prohibidas por el derecho internacional. "El discurso del odio es en sí mismo un ataque a la tolerancia, la inclusión, la diversidad y la esencia misma de nuestras normas y principios de derechos humanos. En general, socava la cohesión social, erosiona los valores compartidos y puede sentar las bases de la violencia, haciendo retroceder la causa de la paz, la estabilidad, el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los derechos humanos para todos", remarcó Guterres en el mensaje que brindó en el marco del lanzamiento del Plan de Acción de Naciones Unidas contra los discursos que incitan al odio.
Otro aspecto que inquieta es la proliferación de las agresiones en internet, muchas de ellas amparadas en el anonimato de quienes se dedican a insultar a otros. Frente a este problema, la ONU sostiene que saber en qué consiste y controlar esta narrativa de odio en las distintas comunidades y plataformas en línea es clave para pensar y proponer nuevas respuestas. Sin embargo, reconoce que los esfuerzos pueden quedar paralizados por la misma magnitud del fenómeno, las limitaciones tecnológicas de los sistemas de supervisión automatizados y la falta de transparencia de las empresas que trabajan en línea. Al respecto, advierte que el creciente uso de las redes sociales como herramienta que permite multiplicar los discursos agresivos se ha visto favorecido por los algoritmos de las empresas de Internet.
"Esto ha intensificado el estigma al que se enfrentan las comunidades más vulnerables y expuesto la fragilidad de nuestras democracias a nivel mundial. Asimismo, ha provocado el escrutinio de los operadores de Internet y desencadenado preguntas acerca de su función y responsabilidades al infringir daño en el mundo real. Como resultado, algunos Estados han empezado a pedir responsabilidades a las empresas al respecto de moderar o eliminar contenido que pueda considerarse en contra de las normas establecidas, suscitando inquietudes sobre las limitaciones de libertad de discurso y censura", señala un documento de la ONU. "Debemos hacer frente a la intolerancia trabajando para atajar el odio que se extiende como un reguero de pólvora por Internet", dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, tras recordar que la proliferación del contenido de odio en línea casi siempre llega acompañada del incremento de la desinformación que puede ser fácilmente compartida a través de las herramientas digitales.
Por otra parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) realizó el año pasado una encuesta en nuestro país para conocer la opinión de adolescentes sobre los discursos de odio que circulan en redes sociales e Internet. El sondeo reveló que el 13% de los consultados experimentó situaciones de violencia o estuvo expuesto a publicaciones violentas en esos ámbitos. La ciudadanía debe tomar conciencia del problema y trabajar para erradicar la intolerancia y la violencia en los distintos ámbitos.
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