Una referente afirma que hoy lo social no estalla porque la gente está ocupada en dos o tres trabajos
Hace dos semanas, cuando se conocieron los datos de pobreza e indigencia. Habló de la situación de los asalariados que también están bajo el índice de pobreza. Y de la creciente preocupación por las generaciones que apuestan como una fuente de ingresos.

Antes de que se difunda la inflación de septiembre, con un valor del 12,7% general y del 14,3% en alimentos, Mayra Arena discrepó con las características predominantes en villas.
"Es muy importante hablar de reforma laboral y de salario porque hoy trabajo hay y comida también; no se desbordan los comedores porque la gente está ocupada teniendo dos o tres trabajos. Y aún no estalla socialmente porque muchos están laburando hasta trece horas fuera de la casa", describe.
Arena suele ser consultada por temas relacionados con la marginalidad y medidas políticas frente a nuevos desafíos sociales. Dice que quienes atravesaron situaciones de crisis saben cuáles son los síntomas a mirar; por ejemplo que el hombre es el último sujeto del barrio que va almorzar al comedor.
Considera que el momento de mayor crisis en los comedores fue en 2018, donde no solo se los vio como en 2002, sino que volvió a descuidarse el aseo personal, porque se lo más caro a resolver en el día a día.

"Cuando se desbordan, también hay hombres y eso no está pasando ahora. El comedor es un lugar de niños y puede haber ancianos. Si empieza a ir la mamá con los hijitos, también es una señal de que también necesita ayuda".
Alcohol y apuestas
El alcohol es otro mal que en este tipo de situaciones ataca más a los hogares de recursos limitados. "Siempre se culpa la droga y se habla mucho y en realidad uno de los grandes problemas por los que se cae en la marginalidad son otros vicios".
Lo que más expulsa a la calle es el alcoholismo y una parte de las drogas que tienen que ver con lo conductual y con lo destructivo, dice. Además del alcoholismo, que suele ser muy mayoritario por encima de otras adicciones, advierte que se suma en el mediano plazo el juego.
Toda una generación que creció usando dispositivos móviles y que aún es joven ve al juego como una salida laboral. No como un hobby, ni como un vicio, sino como una forma de ganarse ingresos.

"Algunos lo ven como algo a lo que me conecto todos los días para ganar un mango y termina en la ludopatía. Las casas de apuestas son los principales sponsors de todo lo que consume el piberío. Se apuesta dentro de los colegios y con el teléfono celular. Esto ya es un problema. Dentro de 15 o 20 años vamos a estar viendo los resultados de vicios que acentúan la caída en la marginalidad", remarca.
Arena insiste en que es uno de los aspectos a cuidar en las familias en situación de pobreza además del desarrollo económico y las posibilidades de mejora: tener una red siempre que impida la caída en la marginalidad.
Fuente: IP noticias
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