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Ciudades para caminar

El peatón tiene derecho a vivir en centros urbanos o rurales organizados a medida del hombre y no del automóvil, y a disponer de infraestructuras a las que se pueda acceder fácilmente a pie o en bicicleta.

Así lo establece la Carta de los Derechos del Peatón aprobada hace exactamente 35 años por el Parlamento Europeo y que inspiró a legisladores y organizaciones no gubernamentales de distintos países a promover iniciativas para fomentar el respeto y la convivencia en el espacio público.

En ciudades tan distintas y distantes entre sí, como Bogotá (Colombia), Copenhague (Dinamarca), Barcelona (España), México DF y Hanoi (Vietnam) las autoridades comprendieron la importancia de devolver a los peatones el protagonismo que fueron perdiendo a partir del uso masivo de los vehículos a motor.  Bogotá, por ejemplo, fue una de las primeras ciudades de América Latina en proponer un día sin autos y en adoptar otras medidas para facilitar el desplazamiento de peatones. En el caso de Copenhague, las primeras políticas públicas a favor de quienes se mueven a pie de un lugar a otro de esa ciudad ya llevan casi medio siglo.

Retomando el contenido de la Carta europea de los Derechos del Peatón, se puede decir que la misma dedica especial atención a los niños, los adultos mayores y las personas con discapacidad. El texto señala expresamente que estos grupos tienen derecho a que la ciudad constituya un lugar de socialización y no de empeoramiento de su situación de vulnerabilidad.

Como sabemos, en nuestras ciudades todavía falta mucho camino por recorrer en materia de educación vial. Por eso, no está de más recordar que los vehículos deben dar prioridad a los peatones que cruzan las calles en forma correcta, es decir, por las esquinas o sendas peatonales. Tanto los conductores de vehículos como los peatones y demás actores del tránsito deben respetar las reglas de circulación en la vía pública. Si bien las personas de a pie tienen prioridad en las situaciones mencionadas, se debe remarcar que ese privilegio implica también obligaciones como por ejemplo cruzar siempre por la senda peatonal, y en los lugares donde hay semáforos el peatón sólo está habilitado a cruzar cuando el paso está a su favor.

Por su seguridad, debido a que se trata del eslabón más vulnerable en el tránsito, el peatón debe mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar una calle o avenida. Nunca debe descartar la posibilidad que un vehículo pueda venir a contramano. Se estima que cerca del 20 por ciento de las víctimas fatales de siniestros viales que se registran en el país son peatones. Según la asociación civil Luchemos por la Vida, que todos los años realiza campañas para generar conciencia sobre seguridad vial, la gravedad de las lesiones que puede sufrir un peatón dependerá de la velocidad del vehículo que participe en el siniestro, el tipo de vehículo, la edad y altura del peatón, entre otras variables. En ese sentido, se señala a modo de ejemplo que un peatón adulto tiene un 10 por ciento de probabilidades de morir al ser atropellado por un auto que circula a una velocidad de 30 kilómetros por hora y tiene más de un 50 por ciento de riesgo de muerte si el choque se produce con un vehículo que se desplaza a 55 kilómetros por hora. Corresponde hacer un llamado de atención a los conductores de motos que se desplazan a una velocidad peligrosa entre otros vehículos que están en fila, detenidos por un semáforo en rojo. Muchos peatones, confiados por tener habilitado el paso, cruzan unos metros antes de la senda peatonal y corren el riesgo de ser atropellados por estas motocicletas que vienen muy rápido. En este caso vale recordar que siempre que esté pintada la senda peatonal, el peatón siempre debe cruzar por ella. De no existir la demarcación, el lugar apropiado para el cruce es la esquina. Nunca la mitad de cuadra. En los lugares donde están instalados semáforos peatonales, si éstos están con la señal en verde, se puede cruzar. Pero si está en rojo o intermitente, hay que esperar en la vereda.

No se trata aquí de restar importancia a las ventajas que aporta en ciertas circunstancias el uso de vehículos a motor. De lo que se trata es de unir esfuerzos para lograr que nuestras ciudades nos permitan recuperar el saludable hábito de caminar.

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