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Chevette Junior, el peor auto que se fabricó en la región

Hay muchos "peor auto" y bastantes de ellos se fabricaron en nuestra región.

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Uno de ellos -en la opinión coincidente de los medios especializados de Brasil- fue el Chevette Junior con motor de 1000cc.

El Chevette era un muy buen auto hasta el año 1988 en que la competiencia con Fiat empujó a GM al desastre del "Junior".

Para 1988, el Chevette reinaba en su categoría con el motor 1.6 de  73 CV  a 5200 rpm,  y velocidad máxima de 151 km/h. 

A pesar de la avanzada antigüedad del proyecto, el Chevette todavía tenía fuerzas para competir con el Ford Escort 1.6 y el Fiat Uno 1.3, pero era débil frente al mitico motor Volkswagen AP-600 del Passat y que equiparía más adelante a la primera generación del Gol.

En 1990, una reducción del 40% al 20% en el impuesto promocional IPI permitió el lanzamiento del primer automóvil popular de la nueva era, y Fiat pronto presentó el Uno Mille. Con él, el fabricante italiano fue en gran medida responsable de la explosión de coches populares en las calles durante las siguientes dos décadas, es decir, los años 90 y 2000.

Apunten a Fiat


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Todas las marcas comenzaron a presentar a sus competidores, y GM fue la segunda en lanzar su popular automóvil: el Chevette Junior. Bastante espartano y con un proyecto muy antiguo en concepción y estilo, Chevrolet utilizó todos los trucos para hacerlo atractivo y económico.

Chevrolet hizo todo lo posible para que el Chevette Junior fuera más liviano y, sobre todo, más barato, le puso un vergonzoso motor de 998cc: eliminó los reposacabezas de los asientos, el retrovisor exterior derecho, la unión del parachoques y las molduras laterales. Las alfombras, plásticos del tablero y cristales eran más finos, además de contar con poco revestimiento acústico en el habitáculo. Y aun así, pesaba: 863 kg, frente a los 795 kg del Fiat Uno Mille.

Con el diferencial acortado en un 25% y las relaciones de las tres primeras marchas muy reducidas, la 4ª no se cambió. La quinta marcha opcional era de tipo Overdrive, con sólo 600 rpm de diferencia respecto a la 4ª.

Se arrastraba


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Esta pequeña diferencia tiene una explicación técnica: gracias a la baja potencia y par generado por el motor, además de las pérdidas de potencia por el tipo de tracción y transmisión, al engranar la quinta velocidad, el motor tiene más dificultades para mantener una velocidad constante. Por tanto, la quinta era más adecuada para su uso en rectas o cuestas, permitiendo ahorrar un poco de combustible.

Como resultado, el modelo pasó de 0 a 100 km/h en largos 21,58 s y alcanzó sólo 131 km/h de velocidad máxima, en cuarta marcha. Propulsado por un carburador de un solo cuerpo, no era económico: 9,26 km/l en ciudad y 13,77 km/l en carretera, literalmente se arrastraba.


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Nada de esto agradó al público, y en 1993, gracias a una nueva resolución del gobierno que reducía el rango impositivo a los vehículos con motor 1.6 bóxer y/o tracción trasera (una norma a pedido del lobby VW ), los vehículos con estos motores pasaron a tener el sello de "populares". 

Como resultado, GM reemplazó rápidamente el GM Chevette Junior por el Chevette L 1.6 cuyo motor era más potente con pistones más livianos pero la moda de los 1,0 se llevó puesto al infame "Junior" por lo que la fábrica introdujo el Opel Corsa en Brasil que fue el auto más vendido durante los próximos 10 años

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