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Tu vida, tu tanque

Las buenas maneras de los primeros días pos-elecciones se diluyeron con un cubo de hielo bajo el sol de enero. El gobierno niega un "operativo retirada" y Juntos por el Cambio continúa sosteniendo que en el Estado está pasando de todo.

Como le sucede a un dibujo escolar bajo la lluvia, a la transición política chaqueña también se le van corriendo los colores, y la imagen del recambio gubernamental va dejando la corrección de los días posteriores a las elecciones de septiembre para ir convirtiéndose, paulatinamente, en uno de esos retratos grotescos que hemos visto cada vez que una fuerza política tuvo que hacer las valijas para retirarse del  poder y dejarle el espacio a otra.

Números escondidos, nombramientos masivos de última hora y problemas que se dejan crecer para que ayuden a consumir el crédito de la administración que asumirá en diciembre, son parte de las situaciones que Leandro Zdero y su equipo imputan a la gestión saliente de Jorge Capitanich. Las buenas maneras entre unos y otros parecen parte de un capítulo que llegó a su fin.

Crash

El jueves, Zdero realizó una conferencia de prensa en la que pidió "responsabilidad" por parte del gobierno peronista, del que dijo que le está dejando un Estado "quebrado". Se basó en información que sus colaboradores le venían recopilando desde días antes, parte de ella obtenida a partir de posteos en redes sociales que revelaban diferentes movimientos en dependencias y organismos públicos. Otra, aportada por "topos" de la propia administración. 

Las palabras del gobernador electo tuvieron por parte de Capitanich una respuesta que prácticamente le baja la persiana a la ilusión de una transición armónica. "Las mentiras, injurias y calumnias le han permitido (a Zdero) ganar las elecciones pero no voy a permitir ni la degradación de las instituciones ni la falsedad ni mucho menos el agravio gratuito", posteó en sus redes sociales.

Retomando el estilo discursivo de la campaña, Capitanich volvió a subestimar las capacidades profesionales de quien lo venció en septiembre, por su "desconocimiento básico en materia de finanzas públicas", al que considera justificado "pues su profesión de arquitecto no lo habilita". Quedó atrás el tono contemporizador de la noche de las elecciones, cuando había felicitado al ganador de los comicios y agradecido a la ciudadanía "por la lección de las urnas".

Palabras cruzadas

El gobernador en retirada basa su enojo en que, según él, Zdero se victimiza sin motivo y recibirá una provincia en buenas condiciones patrimoniales y fiscales. También negó una paralización masiva de obras públicas, cuestión que contradice lo que afimaron en estas semanas la conducción del gremio de la construcción y la representación del empresariado del mismo sector. "Las obras públicas tienen certificados de obra que se pagan regularmente y redeterminaciones que requieren un control exhaustivo antes de pagar, pues muchas empresas pretenden cobrar lo que no les corresponde", alega Capitanich.


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Una larga fila de autos el jueves, sobre avenida Sarmiento, esperando para cargar combustible con vales repartidos durante la campaña. Seguían canjeándose tres semanas después de los comicios.

"Nuestra administración es ordenada y previsible (...) Nosotros somos ordenados y responsables pero no permitiremos frases grandilocuentes ni operaciones políticas malsanas", dice el texto que suscribió en la web.

A su cruce salió una de las diputadas electas de Juntos por el Cambio, Laura Bissoni, que afirmó que las expresiones del actual gobernador son falaces y que está dejando "una provincia arrasada". 

"Nos llega la información de pases a plantas indiscriminados en el Insssep, por ejemplo, mientras que la obra social, por otro lado, se habría quedado sin medicamentos. Somos testigos de cómo las escuelas están sin refrigerio, los chicos hoy no tienen su merienda, los docentes están pidiendo que lleven un poquito de pan desde su casa. Es lamentable lo que nos está dejando este gobierno. También observamos que en un centro de adultos mayores en General San Martín la encargada habría pedido ayuda a la comunidad porque el gobierno saliente les cortó el suministro de alimentos a los abuelos que viven en ese lugar. Que Capitanich no se haga el desentendido y gobierne hasta el 10 de diciembre", planteó.

La campaña vive

Se ve difícil, entonces, que antes del recambio de diciembre podamos a ver a los integrantes del gobierno saliente y del entrante obsequiándonos la imagen de una ronda compartida en el Parque de la Democracia, al ritmo de alguna canción de Los Auténticos Decadentes (dicho esto por el perfil festivo de la banda y sin segundas intenciones). Por el contrario, es fácil suponer que la semana que arranca acentuará los cruces, denuncias y acusaciones. ¿Por qué habría de ser distinto, si en cuarenta años de democracia la economía, la situación social y la convivencia política descendieron por toboganes idénticos? Lo raro no es que haya un operativo retirada. Lo extrañísimo sería que no lo hubiera.

La campaña electoral, de alguna manera, no terminó. Hemos logrado que la realización misma de las elecciones no le signifique un punto final. Es más, hasta el viernes se continuaban cargando en algunas estaciones de servicios de Resistencia decenas de miles de litros de combustibles habilitados por los vales repartidos para la semana previa al 18 de septiembre. Ese dispendio de recursos fue tan descomunal que durante prácticamente tres semanas hubo varias cuadras de automóviles haciendo fila para cargar sus tanques con esas herramientas de canje bancadas, seguramente, con recursos públicos. Y si solo en ese rubro se consumieron millones de pesos, ¿qué hay que imaginar para el resto de la parafernalia proselitista?

El río suena

Mientras tanto, los argentinos se preparan para la devaluación del peso más anticipada de la historia nacional. La disparada del dólar posterior a las presidenciales del 22 de octubre es asumida como algo tan indefectible que nunca antes se vieron las colas de personas que se formaron en los últimos días a las puertas del local de la financiera más conocida del centro de Resistencia, rezando a la posibilidad de comprar dólares. Y en algunos bancos locales, clientes interesados en retirar ahorros en esa moneda se encontraron con la respuesta de que las entidades "no tenían billetes físicos" para entregar. 

Es, otra vez, un clima de sálvese quien pueda, favorecido por una dirigencia que sigue jugando a buenos y malos. ¿Por qué habría de sorprender que, con semejante contexto, quienes deberían retirarse del Estado a fin de año se aferren con uñas y dientes a la oportunidad de permanecer en el único barco que nunca se hunde, ese donde los despidos están prohibidos por la Constitución y la posibilidad de acceder a una jubilación está asegurada de por vida, con remuneraciones por encima de las de una actividad privada cada vez más precarizada y frágil? 

Por eso, las cabezas del "proyecto político" no solo están enfrascadas -salvo honrosas excepciones- en dejar personas de sus entornos políticos y personales en cargos estables, sino que además afrontan la intensa presión de subordinados que pelean por obtener un asiento en las naves de evacuación del poder. Llegaron allí, básicamente, por su pertenencia política y/o familiar. Si la nueva administración quisiera removerlos para colocar militantes y/o familiares propios, dirán que son "perseguidos". Es una calesita conocida, que volverá a funcionar cuando el turno de salir les llegue a los ganadores de este 2023.

Por supuesto que es un baile en el que pocos se divierten y el resto mira desde las sillas de alrededor. Lidiando con la realidad real, empezando cada día desde cero, cargando el tanque con plata propia.

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